Aunque la conseja popular dice que, a río revuelto, ganancia de pescadores, lucrar con la desgracia es de lo más ruin que existe en la política. Lo dicen los viejos manuales del sentido común, lo dice la vox populi, lo dicen las reglas de la urbanidad política. Por eso causa molestia, mucha molestia, la estrategia que el partido Movimiento Ciudadano y su candidato perdedor en Poza Rica, Emilio Olvera Andrade, emprendieron ante el desastre que causó la vaguada que se gestó en el Golfo de México y la Depresión Tropical 90E, cuyos efectos generaron que el río Cazones se desbordara e inundara esta ciudad del norte de la entidad veracruzana. La actitud de los naranjas —que hizo movilizar al taquero xalapeño, Román Moreno Hernández, aliado de grupos priistas de la capital— fue magnificar la desgracia e intentar permear la idea de que los afectados se encontraban desamparados de las autoridades que en la entidad preside la gobernadora Rocío Nahle García. Su estrategia intentó permear la idea de un gobierno ausente, cuando en realidad el Gobierno del Estado de Veracruz implementó una estrategia bien definida antes, durante y después del paso de los efectos del fenómeno meteorológico. En la maroma política, los naranjas han intentado llevarse entre los pies a la propia Universidad Veracruzana. Este lunes, desde su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dijo puntual que sólo dos estudiantes, lamentablemente, fallecieron y que la Máxima Casa de Estudios de los veracruzanos se encuentra haciendo un pase de lista de todos sus estudiantes en la sede Poza Rica. Así que no se hagan bolas. Lo ocurrido en Poza Rica es una contingencia de grandes magnitudes. El gobierno del Estado ha hecho su trabajo, la gobernadora Rocío Nahle ha estado al pie del cañón y todas las fuerzas de tarea, de los tres niveles de gobierno, se encuentran haciendo su tarea, para que Poza Rica y todos los municipios afectados regresen a la normalidad. Lo demás, es campaña negra, estrategia, encono de los naranjas perdedores que sólo buscan llevar agua a su molino. Tan tan.




