La sociedad quiere un cambio; vamos por una justicia cercana al pueblo, a la gente: Irving Hernández Segura

Empezó como Oficial Judicial y ahora aspira a ser Magistrado federal en materia penal; «conozco el Derecho judicial desde sus entrañas», asevera.

  • “Durante los 15 años que he hecho carrera judicial me he dedicado a conocer el Derecho judicial desde dentro”, indica el abogado.
  • “La sociedad quiere un cambio, porque hemos tenido una justicia lejana, una justicia que no entendía realidades, una justicia de la cual el pueblo no se ha sentido parte”, indica.
  • El próximo domingo 1 de junio vota el número 25 de la boleta rosa, dice contundente Irving Hernández Segura.

 

Miguel Valera / Fotos y video Yadira Mendoza

Originario de Minatitlán —en el sur de Veracruz—, egresado de la Facultad de Derechos de la Universidad Veracruzana y con tan solo 36 años de edad, Irving Hernández Segura es candidato a Magistrado federal en materia penal en este proceso electoral inédito, histórico en donde las y los veracruzanos elegirán a sus juzgadores. El primero de junio estará en la boleta rosa, con el número 25.

“Mi carrera judicial inicia cuando yo recién salgo de la Universidad Veracruzana, una escuela pública. Hice el Servicio Social en un Tribunal Colegiado que son tribunales federales que ven asuntos que ya son terminales y una vez que termino el servicio social inicio en el primer escalón de la carrea judicial con un puesto que se llama Oficial Judicial”, me dice.

Firme, solvente, enfático, añade: “Durante cinco años estuve en puestos de oficial judicial, fui actuario y posteriormente ingreso como Secretario de Tribunal y en ese puesto estuve 10 años. ¿Qué hace los Secretarios de Tribunales? Bueno pues se dedican a hacer las propuestas de sentencias que luego son aprobados por jueces, juezas y magistrados”.

  • “Durante 15 años que fue que laboré en la carrera judicial me dediqué prácticamente a conocer el Derecho judicial desde dentro”, asevera Irving Hernández Segura quien este miércoles 16 de abril, día de la entrevista había posteado en la red social Facebook: “Mi camino no ha sido solo jurídico, ha sido humano. Cada paso que he dado como abogado y servidor público ha estado guiado por valores que no se negocian”.

    Luego de precisarme que se separó del cargo para participar en este proceso electoral inédito, para hacer frente a la campaña, le pregunto, con los datos que recién me expuso, que en efecto no es un improvisado, que en la boleta rosa, con el número 25 estará el nombre de una persona que se ha preparado en serio para ser juzgador.

    “Totalmente”, asevera.

    “Empecé desde el Servicio Social, desde entender cómo sacar copias, cómo coser el expediente hasta los puntos más complicados que son ya el estudio de los casos. El estudio de los casos siempre desde una perspectiva muy humana, entendiendo realidades, entendiendo que no todas las personas se acercan a la justicia del mismo modo y esto puede verse como un esfuerzo, como un refuerzo desde la Judicatura para tratar de lograr una igualdad. Es una carrera que va desde hacer las cosas de forma material hasta el estudio de los casos, el estudio de fondo”.

    —¿Qué piensas de esta iniciativa que viene del Ejecutivo federal para la renovación del Poder Judicial en general?

    “Yo lo he analizado, porque también tengo una faceta de docente. Lo he analizado desde esta faceta y me parece que la reforma judicial puede ser advertida como una herramienta. Las herramientas requieren de las personas para ser útiles. Si las personas que las están utilizando no son expertas en el manejo de estas herramientas pues por supuesto que los resultados no van a ser los que se esperan”, indica.

    Y así, vuelve a sentenciar enfático: “Yo veo esta reforma como una respuesta a un clamor popular”.

    “Creo que esta es una respuesta que viene a través de una iniciativa y que debemos entender como eso, como que la sociedad quería un cambio, estaban estos aires de una justicia lejana, una justicia que no entendía realidades, una justicia de la cual el pueblo no se sentía parte”.

    “Me ha tocado ahorita en los recorridos platicar con muchas personas y lo que más me llevo es que siempre dicen: nosotros vamos a poner a los jueces, a las jueces, magistrados y magistradas van a ser nuestros jueces; creo que eso no ocurría antes, va a ser una experiencia positiva y además nos hemos rodeado de mucha información jurídica”.

    “Es lo que yo comentaba, estamos rodeados ya de buenas prácticas judiciales con las propuestas positivas que sí se están haciendo”.

    —Muchos han criticado la popularización de la justicia, pero ¿es un buen paso no?, le inquiero, a lo que contesta:

    “Yo lo creo también. Yo creo que hay cosas que estaban en el medio, en este entorno judicial que alejaban a las personas. A mí me parece, por ejemplo, yo que estuve haciendo 10 años sentencias me parece que el utilizar un lenguaje que sólo entendemos los abogados es una forma de alejar a las personas de la justicia”.

    “Ahora, yo que voy a la materia penal, haciéndolo, teniendo en consideración que quizá va para una persona que está privada de la libertad esto es todavía peor. Me parece que esto tiene que cambiar y esta es la oportunidad para hacerlo porque es cierto que se tenía cierta idea de la justicia, de la objetividad, de la imparcialidad”.

    “No es que vayan a dejar de existir. El código de Ética del Poder Judicial de la Federación sigue vigente y va a seguir vigente. Hay ahora hasta un nuevo Tribunal, el Tribunal de Disciplina, que va a vigilar con base en este código y en la reglamentación sobre disciplina de los servidores públicos judiciales y me parece que esta es una buena oportunidad para tener cambios positivos”.

    —¿Cuál es la novedad de Irving Hernández Segura, cuáles son tus propuestas más destacadas?

    Yo creo que necesitamos aprovechar la experiencia de lo que sí sirvió y cambiar aquello que ya no sirve”.

    “No podemos pensar que vamos a agilizar una justicia de la noche a la mañana porque me parece que muchos de los jueces, juezas, magistrados y magistradas no lo hicieron, no porque no querían sino porque no se podían, porque no habíamos implementado herramientas tanto internamente en los órganos jurisdiccionales como en los momentos de hacer las sentencias”.

    “El Tribunal Colegiado de Circuito, que es el órgano para el cual yo postulo, su principal función es la emisión de las sentencias. No se llevan procedimientos no hay periodo aprobatorio, no hay audiencias por regla general, ya llegan procedimientos concluidos entonces a mí me parece que al punto al que se le tiene que poner mucha atención es cómo estamos redactando las sentencias”.

    “En México no existe una metodología única para hacer sentencias. Se aprende a hacer sentencias de forma artesanal”, refiere.

    Y así, añade: “Yo creo que aquí se nos está yendo muchísimo tiempo y estamos desperdiciando esfuerzos. Si establecemos una forma de hacer sentencias desde la Judicatura, con el conocimiento previo podemos agilizar los plazos en que se están emitiendo estas sentencias porque el día de hoy tenemos rezagos en los amparos directos, que son los últimos juicios, de un año, de dos años”.

    “Muchos piden más tribunales. Creo que es necesario, pero no es lo único porque nunca se ha solucionado el problema del tráfico en las ciudades poniendo más carriles. Eso siempre vuelve a darse el mismo flujo. Estamos esperando resultados diferentes haciendo las mismas cosas”.

    “Si cambiamos las formas de hacer las sentencias, por ejemplo, la ingeniería institucional dentro del órgano jurisdiccional para repartir el trabajo de forma distinta podemos apresurar los procedimientos que ahorita están tardando tanto. Esa es una de las propuestas que tengo”.

    “Otra es socializar el derecho. ¿Cómo? Como en la manera en que nos comunicamos con las personas. La manera en que nos comunicamos es a través de las sentencias. No podemos seguir utilizando palabras del siglo XIX en una sentencia hoy día. No podemos seguir utilizando de forma indiscriminada palabras que derivan del latín”.

    Yo creo que parte de socializar una sentencia, de socializar el Derecho, es poder hablar con las partes sin tener estos términos que a mí en lo particular me parecen hasta elitistas. No me vas a entender porque no tienes por qué entenderme. Que me entienda tu abogado y ya que te explique. Esta es la oportunidad para romper estas barreras entre las personas juzgadoras, los magistrados y las magistradas y la gente.

    —Todo este proceso histórico que estamos viviendo, inédito, histórico, ¿es una bocanada de aire fresco para el Poder Judicial?, reitero.

    “Me parece que sí. Yo creo que era necesario un cambio desde hace muchos años. Además de esta bocanada de aire fresco que me lo parece que sí lo es, es la oportunidad de encontrar una pluralidad en las personas que van a tomar las decisiones. Eso sí, tenemos que tener mucho cuidado en seleccionar los mejores perfiles para estos puestos de decisión porque no son cosa menor”.

    —¿Qué hacer para votar por Irving Hernández Segura?, le lanzo en última pregunta.

    “Primero, es una elección que tiene particularidades pero que entre más información tengamos más sencillo nos va a hacer comprender todo el proceso. Pueden votar todos quienes tengan una credencial para votar, vigente, luego, en dónde vamos a poder votar: unas casillas que se llaman Centros de Votación Judicial. Tenemos que acudir ahí. Nos van a dar unas boletas que son de distinto color. Debemos tener mucho cuidado e ir previamente informados por quién vamos a ir a votar, porque son muchos nombres”.

    “Si nosotros previamente como ciudadanos cumplimos con nuestra labor de informarnos sobre quiénes son los perfiles y ya llegamos con una decisión tomada a la urna, esto va a ser todavía más sencillo”.

    “Yo identifico el perfil que a mí me agrada, por ejemplo, Irving Hernández Segura, el número 25 en la boleta rosa”.

    “Lo tenemos que llevar muy claro, número 25 en la boleta rosa porque estamos identificados con un número. Por eso es tan importante que se identifique mi número”.

    “Con boleta en mano tendremos que escribir el número 25 en la boleta rosa y con eso ya habremos elegido el tipo de justicia que queremos llevar al Poder Judicial de la Federación”, indica.

    Finalmente, concluye:

    “Yo creo que es un compromiso ciudadano que todos adquirimos a partir de la reforma judicial publicada en septiembre de 2024”.

    Creo que como ciudadanía tenemos la madurez suficiente para hacernos cargo de esta decisión, sobre todo porque en nuestras manos está decidir qué justicia queremos. Entonces los invito a todas y todos a que este 1 de junio cumplamos con nuestra obligación cívica de ir a votar y también que cumplamos con nuestra vocación cívica de poner a los mejores perfiles en estos puestos de toma de decisión”, finaliza.

      

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