Miguel Valera
El miércoles de Ceniza marca el tiempo del inicio de la Cuaresma, un tiempo de preparación, que dispone nuestros corazones para celebrar la Pascua del Señor, así lo expresó en un mensaje enviado en redes sociales, monseñor José Rafael Palma Capetillo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Xalapa.
El prelado metropolitano, amigo cercano del Papa Francisco, dijo que “la Cuaresma es un tiempo de conversión y de gracia para todos nosotros y la conversión es un cambio profundo que la gracia de Dios logra en cada uno de nosotros”.
“No se trata de cambiar por cambiar, porque eso sería relativamente fácil sino un cambio profundo a la luz del evangelio, un cambio del corazón, de actitudes, que permite dejarnos renovar por la gracia y el amor del Señor que nos señala el camino”, asentó.
“Por eso estos 40 días de preparación para celebrar la Pascua del Señor. Durante la Cuaresma hay una invitación a profundizar en las llamadas obras de piedad y de misericordia y cada una de estas obras, la oración, el sacrificio, y la obras de caridad, tienen un sentido muy grande y profundo porque no se trata de cumplir una letra externa sino renovar nuestro corazón”.
LAS OBRAS DE MISERICORDIA
Según el Catecismo católico, las obras de misericordia son dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos y enterrar a los muertos”.
¿Cuál es el efecto de las obras de misericordia en quien las practica?
El ejercicio de las obras de misericordia comunica gracias a quien las ejerce. En el evangelio de Lucas Jesús dice: “Dad, y se os dará”. Por tanto, con las obras de misericordia hacemos la Voluntad de Dios, damos algo nuestro a los demás y el Señor nos promete que nos dará también a nosotros lo que necesitemos.
Por otro lado, una manera de ir borrando la pena que queda en el alma por nuestros pecados ya perdonados es mediante obras buenas. Obras buenas son, por supuesto, las Obras de Misericordia. “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia” (Mt.5, 7), es una de las Bienaventuranzas.
Además, las Obras de Misericordia nos van ayudando a avanzar en el camino al Cielo, porque nos van haciendo parecidos a Jesús, nuestro modelo, que nos enseñó cómo debe ser nuestra actitud hacia los demás. En Mateo se recogen las siguientes palabras de Cristo: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Al seguir esta enseñanza del Señor cambiamos los bienes temporales por los eternos, que son los que valen de verdad.
AÑADE MONSEÑOR JOSÉ RAFAEL PALMA
“Son obras que se resaltan en la Cuaresma —añadió— pero que todo el año y toda la vida debemos nosotros tratar de cultivar en nuestra vida porque son sumamente necesarias, básicas y nos invitan siempre a unirnos a Cristo que nos ha dejado estas grandes lecciones de que el Señor sabe lo que hay en nuestro corazón, hasta lo más secreto y las buenas obras tendrán un sentido muy grande de unirnos a Cristo y hacernos más disponibles para nuestros hermanos”.
Dijo que el Señor nos invita en este tiempo “a abrirnos más a su gracia y a su amor, reconocer que estamos en las manos de Dios y que siempre podemos encontrar su luz en nuestro camino”, aseveró, antes de dar la bendición a todos los creyentes.
Fotografías de Israel García. Catedral de Xalapa en Miércoles de Ceniza.









