Juan Pablo Armas
El padre Marcelo Pérez Pérez, sacerdote indígena tsotsil de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, la mañana del pasado domingo 20 de octubre, en el Barrio de Cuxtitali, “siempre estuvo comprometido con la justicia y la paz entre los pueblos originarios, sobre todo en Simojovel y acompañando a las víctimas de la violencia interna en Pantelhó”, así lo expresó el Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel.
El jerarca católico, que fue quien lo ordenó sacerdote, dijo en un comunicado que este lunes lo acompañará en los funerales y destacó su trabajo social y el compromiso de llevar la fe al plano de la realidad terrenal.
“Nunca se metió en políticas partidistas, sino siempre luchando por que los valores del Reino de Dios se hicieran vida en las comunidades. Son los valores de verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz”, dijo, al refrendar que “fue de los primeros sacerdotes indígenas que ordené como presbítero”.
“En las luchas internas de Pantelhó por el poder político y económico, no se inclinó por un partido, sino por el respeto entre todos, por la defensa de los desplazados y por el diálogo entre las partes, para llegar a soluciones pacíficas”, expuso.
“Sacerdote muy centrado en su vocación, de mucha oración, muy pegado al Sagrario, y muy comprometido con su pueblo. Nunca se avergonzó de su origen, en San Andrés Larráinzar. Supo tratar siempre bien a los no indígenas”, añadió.
“Su asesinato —indico el Cardenal mexicano— nos demuestra, una vez más, el clima de violencia que se ha desatado en Chiapas y en casi todo el país. Hay una descomposición social, que empieza por la destrucción de la familia y se consolida por la impunidad en que actúan grupos armados. No todo es culpa del gobierno, pero es indicativo de que el gobierno y todos nosotros, incluso las iglesias, estamos rebasados”.
“No hemos logrado que la violencia se detenga, sino que va en aumento. Esto nos debe hacer reflexionar a todos, a los creyentes también, pero sobre todo al gobierno en el poder, para que busquen cómo desmantelar a estos grupos armados, que están haciendo tanto daño a la comunidad”.
“En la fe, esperamos su descanso en paz con Cristo Resucitado, porque son dichosos los que sufren por construir la justicia y la paz”, concluyó el también obispo emérito de San Cristóbal de las Casas.





