Los abundantes recursos de Veracruz deben ser para todos: Arquidiócesis de Xalapa

Todos somos ciudadanos por derecho propio, con todos los derechos y obligaciones, solo por el hecho de ser personas. Por ello, es deseable que proyectos venideros en nuestro estado veracruzano tengan como piedra angular la justicia equitativa y distributiva. Los abundantes recursos de Veracruz deben ser para todos, pero especialmente para aquellos que se han quedado rezagados o fuera del desarrollo integral, así lo expresa la Arquidiócesis de Xalapa que preside el arzobispo yucateco Jorge Carlos Patrón Wong.

Con el titular «Todos los bienes son de todos», en lo que parece un llamado a dejar atrás intereses de grupo o sectarismos y ver por toda la comunidad del estado de Veracruz, el padre Juan Beristáin de los Santos añade: «Todavía hay un gran número de veracruzanos que viven en la pobreza extrema y que esperan pacientemente que se les tienda la mano con acciones concretas de promoción humana para acceder al desarrollo cultural, social y económico. Se ha hecho mucho en la promoción humana pero falta mucho más por hacer en favor de los más desfavorecidos».

AQUÍ el comunicado íntegro para atender el interés de nuestros lectores:

Siempre será una asignatura pendiente para quienes nos gobiernan la lucha contra la desigualdad y marginación económica y social que viven tantos mexicanos y veracruzanos. Hoy es tiempo de voltear a ver a los que viven en la pobreza para tenderles la mano hasta que se incluyan en el desarrollo integral de nuestra patria y de nuestro estado veracruzano. Nos empobrecemos más cuando les damos la espalda a quienes son nuestros conciudadanos que esperan una oportunidad de un buen trabajo y así disfrutar de los bienes y satisfactores que genera la ciencia y la tecnología.

El principio del destino universal de los bienes será una piedra de toque en el actuar de gobernantes y ciudadanos que consiga que todos disfrutemos de los bienes de la creación, pues “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, número 179). Los bautizados debemos comprometernos con nuestras acciones personales para recordarles a todos que Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno. He ahí, pues, la raíz primera del destino universal de los bienes de la tierra. Ésta, por su misma fecundidad y capacidad de satisfacer las necesidades del hombre, es el primer don de Dios para el sustento de la vida humana. La persona, en efecto, no puede prescindir de los bienes materiales que responden a sus necesidades primarias y constituyen las condiciones básicas para su existencia; estos bienes le son absolutamente indispensables para alimentarse y crecer, para comunicarse, para asociarse y para poder conseguir las más altas finalidades a que está llamada. Es tiempo de compartir con los demás lo que somos, tenemos y sentimos para construir una sociedad más justa y solidaria. Es necesario actuar más y hablar menos.

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