Los ecosistemas arrecifales Lobos Tuxpan y el Veracruzano, ubicados entre los 30 y 70 metros de profundidad con enorme servicio ambiental que proveen a las costas del Golfo de México, no han sido tomados en cuenta en los planes de manejo y protección en trazos poligonales.
La organización ecologista Greenpeace consideró que los ecosistemas arrecifales profundos, deben ser protegidos debido a que brindan beneficios ambientales de protección a las costas, mitigación del cambio climático y, por ser fuentes de alimento y trabajo para las comunidades costeras.
El barco de Greenpeace, Artic Sunrise, fue el centro de investigación sobre el estado actual y las amenazas de los ecosistemas arrecifales mesofóticos de las inmediaciones del Sistema Arrecifal Veracruzano (zona centro) y, el área de protección de flora y fauna del Sistema Arrecifal Lobos Tuxpan (zona norte).
La investigación en los parques nacional Sistema Nacional Arrecifal Veracruzano (PNSAV) y Sistema Arrecifal Lobos Tuxpan, obedeció a que los ecosistemas arrecifales mesofóticos han sido subestimados y, por lo nato, no fueron considerados al momento de tomar la decisión sobre la delimitación en la poligonal ni en la zonificación en el programa de manejo.
Otro objetivo fue para comprobar la hipótesis de que los ecosistemas arrecifales profundos, pueden actuar como un reservorio genético que permitirían la posible recuperación de dichos ecosistemas; además por el alto grado de desconocimiento de la condición ecológica actual de arrecifes a profundidades de entre 30 y 70 metros.
Con el uso del sonar de barrido lateral y el sumergible tripulado Nemo 2, se exploraron ocho zonas del Sistema Arrecifal Veracruzano y cinco zonas del Sistema Arrecifal Lobos Tuxpan.
Las inmersiones frente a la costa del puerto de Veracruz, visualizaron montículos coralinos de entre uno y dos metros de altura, cubiertos por tapetes de algas filamentosas y abundantes sedimentos adheridos y una diversidad de organismos bentónicos como esponjas, crinoideos, gorgonias, corales negros, entre otros, que son aquellos corales que contribuyen significativamente a la construcción de los arrecifes.
En dicho ambiente se observó abundante presencia de peces comerciales como pargos y meros, así como especies de valor por su uso para carnada
En tanto, en la zona norte, se realizaron barridos laterales en Tecolutla, Blake, Huasteco, Norte de Isla Lobos y Tamiahua-Corazones, se observaron esponjas, corales látigo, coral blando y negro, coral pétreo, cavernosas, con diámetros de un metro y menos de un metro, con fondos cubiertos por algas filamentosas y macro algas, incluso algas coralináceas que dan matices rosas a la roca.
Además de bancos importantes de peces burro o borriquete, puerco, ángel francés y peces mariposa.
Entre las zonas centro y norte se encontraron 96 grupos taxonómicos (en su mayoría especies); pero de aumentarse el muestreo, se podrían encontrar entre 18 y 64 taxones más a los 96 ya observados.
Además, se registraron especies bentónicas, lo que sugirió conectividad a escala en dicha gran cuenca.
Se identificó también la presencia de artes de pesca fantasma, tales como cuerdas, cordeles, grampines y redes, lo que evidencia que estas zonas están bien identificadas por el sector pesquero.
La investigación hizo hincapié en el barco hundido Carcachas (en el Sistema Arrecifal Veracruzano), el cual, si bien no posee formaciones arrecifales importantes, se identificaron muchas especies de interés comercial como pargos y meros.
El barco hundido, aparte de su valor ecológico, debería de ser estudiado por las instancias correspondientes, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para promover su manejo y conservación; pues además es visitado por buzos.
Adicionalmente, se identificaron especies de gorgonias con evidencia de posible blanqueamiento, efecto por altas temperaturas presentes en profundidades mayores a 60 metros.
El estudio de Greenpeace concluyó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), deberían considerar el principio de precaución y protección formal de los ecosistemas arrecifales del estado.
Lo anterior, debido a que no cuentan con alguna categoría de protección ni planes de manejo, ya que cuentan con una gran diversidad y que actualmente podrían estar en riesgo por el desarrollo de megaproyectos, principalmente fósiles, incluyendo infraestructura para transporte de combustible y sus derivados, en la región.





