Agencia Espejo del poder
Las negociaciones entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) se estancaron debido a que la empresa propone un aumento de 4.2 por ciento al salario y los representantes sindicales exigen más del 7 por ciento.
En el estira y afloja de la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) 2023-2025, las 36 Secciones del STPRM rechazaron la oferta de Pemex, declararon asambleas permanentes y sostuvieron su emplazamiento a huelga.
La revisión del CCT inició el 6 de junio pasado, sin la presencia del director de Pemex, Octavio Romero, y debe iniciar su nueva vigencia a partir del 1 de agosto.
Fernando Navarrete, presidente del Consejo General de Vigilancia del Comité Ejecutivo General del STPRM y primer vicepresidente de la Comisión Mixta revisora del CCT con Pemex, advirtió que incluso les han presentado propuestas totalmente inviables.
“Pretendían, por ejemplo, que la cláusula 3, que posibilita a los hijos de los trabajadores a aspirar, mediante su esfuerzo y capacidad, a un puesto de confianza, fuese desaparecido, simplemente querían desaparecer totalmente lo establecido en esa cláusula”, reclamó.
CALIFICADORAS VARÍAN PERSPECTIVA SOBRE PEMEX
La agencia calificadora Moody’s ratificó el viernes pasado la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) en B1, aunque cambió la perspectiva de la calificación a negativa, desde estable, esto debido a mayores crediticios ante su incapacidad de mejorar su desempeño financiero y operativo.
El cambio en la perspectiva de la calificación de familia corporativa (CFR, en inglés) de la empresa estatal mexicana se dio luego de que hace tres días la petrolera confirmó un derrame en el Golfo de México, donde dos semanas antes ocurrió un incendio en la plataforma Nohoch en aguas del estado de Campeche.
“La perspectiva negativa de las calificaciones de Pemex refleja la visión de Moody’s de que, ante la falta de cambios fundamentales en la estrategia de negocio de Pemex, es probable que la compañía enfrente mayores riesgos crediticios, debido a su incapacidad de aumentar las inversiones de capital y de mejorar su desempeño financiero y operativo, como resultado de las restricciones de liquidez”, señaló la calificadora en un comunicado. La agencia supone que el apoyo del Gobierno de México a la estatal “seguirá siendo muy alto en 2023 y 2024”.
Sin embargo, dado que es probable que los fundamentos financieros subyacentes de la compañía sigan deteriorándose en un escenario de falta de cambios en el modelo de negocio actual, Moody’s “prevé que, a la próxima administración (que asumirá el cargo a fines de 2024), le resultará cada vez más difícil replicar lo observado en los últimos años”.
“Esto se debe a que la perspectiva de una reducción del espacio fiscal en los próximos años restringiría la capacidad del soberano de brindar apoyo a niveles comparables a los registrados durante la administración saliente del presidente Andrés Manuel López Obrador”, añadió.
La agencia explicó que si bien “un alza de la calificación es poco probable en el corto plazo, la perspectiva podría volver a estable” gracias a la recuperación de la confianza en la capacidad de Pemex “de implementar una estrategia que mejore su desempeño financiero y operativo a mediano plazo”, lo que se traduciría en una mejora de su posición de liquidez.
El pasado 14 de julio, la agencia Fitch Ratings rebajó la calificación crediticia de Pemex de “BB-” hasta “B+” con perspectiva negativa, lo que representa más dificultades financieras para la petrolera más endeudada del mundo.
La calificadora justificó su decisión por el “persistente desempeño operativo débil” que ha resultado en la caída de los puntajes relevantes de los criterios de medioambiente, sociedad y gobernanza (ESG, en inglés) de la empresa del Estado mexicano.
Pemex enfrenta vencimientos de bonos por un total de 4 mil 600 millones de dólares (4.131 millones de euros) en 2023 y por 10 mil 900 millones de dólares en 2024.
Los retos financieros de Pemex ocurren pese a la promesa del presidente López Obrador de “rescatar” a la empresa del Estado, a la que ha ofrecido recursos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La empresa reportó una ganancia neta de 1 mil 187 millones de dólares en todo 2022, un resultado positivo que rompió con 9 años consecutivos de pérdidas.
LÓPEZ OBRADOR MINIMIZA OPINIÓN DE LAS AGENCIAS
El presidente Andrés Manuel López Obrador desestimó que las calificadoras Fitch y Moody’s redujeran la capacidad crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex). “No afecta en nada, es parte de la simulación que existía durante el predominio del modelo neoliberal”.
A la par, aseveró que la fuga de aceite en la sonda de Campeche de la que se alertó la semana pasada ha sido controlada y fue “mucho más pequeña” de lo que expertos y algunos medios reportaron.
En torno a las evaluaciones de las calificadoras, a las que se refirió como “marrulleras”, destacó que Pemex ha reducido el endeudamiento en lo que va del sexenio e incluso ha reportado utilidades que no se daban en los regímenes neoliberales, como en Pemex Refinación.
Durante su administración, destacó, la deuda de la paraestatal ha bajado 15.5 por ciento. “Desde luego está muy difícil ganarle a los leguleyos de las calificadoras, son tecnócratas, marrulleros, que seguramente van a decir: ‘Sí, pero hay otras variables’”.
El jefe del Ejecutivo consideró que no hay problema con la baja en la capacidad crediticia de la empresa del Estado señalada hace unos días por esa calificadora. Y subrayó que en sexenios del pasado cuando había corrupción y cero márgenes de ganancia en Pemex, la calificaban arriba. “No pasa nada, aquí se tiene que tomar en cuenta que la deuda de Pemex ha bajado, y eso lo podemos probar, para de una vez desmentir a la calificadora ésta, o sea para exhibirla como falsaria”.
Otro dato que resaltó es que la producción de Pemex ha crecido en extracción de crudo además que ha registrado mayores utilidades a las reportadas en administraciones anteriores debido a que se han bajado los costos de extracción y el precio internacional del hidrocarburo se ha mantenido. “Hubo utilidades y tenía muchísimos años, creo que 40 años, que no se invertía tanto en refinación como ahora”.
En torno a la fuga reportada en los campos marítimos de Ek Balam, en la sonda de Campeche, el mandatario remarcó que ya fue disuelta y enfatizó que fue “mucho más pequeña” de lo que se dijo; y confirmó la explosión de gas en una plataforma de Pemex en ese mismo estado, la cual dijo, dejó dos muertos y uno o dos desaparecidos.
(Con información de los diarios REFORMA, LA JORNADA y Agencia EFE)





