No hemos podido superar violencia, pobreza, corrupción e inseguridad: arquidiócesis de Xalapa

Despite the winter cold, wearing just a thin sweater and sandals Hammadi, 5, a refugee from Syria, stands in an informal settlement in Saadnayel, near Zahle in Lebanon. ; The Syrian civil war, which will soon enter its fifth year, has forced almost 4.6 million Syrians to flee the country, 1.07 million of whom are currently registered by UNHCR in Lebanon.

La vida no cesa de presentarnos dificultades y problemas. Hoy no hemos podido superar la violencia, la pobreza, la corrupción, la inseguridad y tantos rezagos que siguen pendientes, así lo expresa la Arquidiócesis de Xalapa en su comunicado dominical.

Con el titular “El compromiso social de la fe”, el vocero eclesial, el padre Juan Beristain de los Santos, indica que “la Iglesia es de Cristo. Ella es alimentada por él con la sagrada escritura y con vida de los sacramentos”.

Cada día se cree en Cristo. La fe en Cristo es dinámica para cada día. Esta fe nos lleva a vivir como personas redimidas para transformar las condiciones culturales y políticas que nos rodean. El Papa Francisco nos recuerda y nos deja claro , en su Exhortación Apostólica sobre El llamado a la santidad en el mundo actual, el criterio fundamental y verdadero del creyente en Cristo: “Gracias a Dios, a lo largo de la historia de la Iglesia quedó muy claro que lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen” (Núm. 37). Esta caridad es dada a cada cristiano por medio del Espíritu Santo para vivir siempre comprometidos en todos los asuntos temporales y espirituales que competen a la comunidad de hombres y mujeres, expone el académico y filósofo católico.

Los bautizados en Cristo, muerto y resucitado por amor, no pueden vivir en la superficialidad de la vida humana. El creyente, al ser transformado por el amor de Cristo resucitado, debe buscar como tarea fundamental permanecer unido al Resucitado, para poder innovar y encontrar caminos que lo conduzcan a la plenitud de la vida mediante el servicio a los demás, hasta conformar una nueva sociedad más solidaria y fraterna, asevera.

La meta primera de la existencia del creyente será vivir de la oración en Cristo. Con la vida de oración, el creyente tendrá la sabiduría y sensibilidad para transformar todas las circunstancias y contextos que le toquen vivir, concluye el clérigo católico.

Deja un comentario