- La violencia y la atmósfera de corrupción infecta las almas y convierte a toda la sociedad en cómplice de la maldad, indica el portavoz eclesial.
Nidia Miles
En esta Cuaresma Dios quiere enseñarnos el camino de la caridad y los remedios espirituales de la Iglesia para detener la fuerza desgarradora del mal y de la maldad, así lo considera el padre Juan Beristain de los Santos, vocero de la Arquidiócesis de Xalapa.
En la pieza de comunicación dominical señala que la maldad se ramifica “muchas veces en nuestra sociedad, en redes de chantaje, en sudarios de injusticias a todos los niveles, en sombras espesas de violencia de espacios privados y públicos y en una atmósfera de corrupción que infecta las almas (sic) y convierte a toda la sociedad en cómplice de la maldad”.
“Será la experiencia del amor de Dios, que Él nos ofrece durante esta Cuaresma, la que nos hará vivir siempre en gratitud hasta lograr la renovación de nuestra vida y de nuestra sociedad”, indica el portavoz de la institución religiosa.
Expresa que la Cuaresma es, y seguirá siendo, un tiempo espiritual para manifestar nuestra gratitud a Dios por todas las maravillas realizadas por todos los hombres en todas las épocas de la historia y, de manera particular, en estos últimos tiempos al salvarnos de cualquier tipo de esclavitud con la entrega de su Hijo en la cruz.
Añade que el ofrecimiento del amor de Dios a nosotros nos da la fuerza para iniciar un itinerario de penitencia y purificación para reavivar nuestra fe. “La fuerza de la cruz nos reviste de fortaleza interior para derrotar las tentaciones del mal que es contagioso y corrompe, sin excepción alguna, todas las estructuras sociales”.






