Ante corrupción, desigualdad y violencia, la educación es el camino para un verdadero desarrollo: obispos mexicanos

•Emiten un comunicado en el Día Internacional de la Educación.

Los principales problemas de corrupción, desigualdad de oportunidades, destrucción del entorno natural, violencia, entre otros, nos exigen priorizar la educación como único camino para modificar nuestros estilos de vida, con el fin de alcanzar otros mucho más solidarios, sustentables, humanos e integrales, así lo asegura la Conferencia del Episcopado Mexicano.

En voz de Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM, los epíscopos mexicanos indican que en el Día Internacional de la Educación, “queremos dar un Mensaje a todo el Pueblo de México, con el fin de animar, alentar y promover toda tarea educativa, de cada persona que forme parte de nuestra sociedad, a favor de un desarrollo integral, humano, solidario y sustentable”.

“Cercanos al Papa Francisco, invitamos a toda la sociedad a responder frente a un nuevo Pacto Educativo Global, pues en el centro de todos nuestros serios y graves problemas está el ser humano, con sus desafíos y por supuesto, con el reto de transformar la cultura actual, para generar una nueva civilización”, señalan.

“La educación es una actividad, un espacio de diálogo y encuentro que nos permite mejorar constantemente a cada ser humano, en su comprensión, actitudes y plenitud”, aseveran.

En el documento del Episcopado Mexicano Educar para una nueva sociedad, señalamos que: “La tarea educativa es algo más que la transferencia de conocimientos: involucra la asimilación de valores de modo estable por parte de la persona y una orientación decidida hacia la libertad con responsabilidad que permita que el educando prefiera el bien sobre el mal, y la verdad sobre el error. Esta tarea incide tanto en la escuela como en la familia, en el Estado como en las organizaciones civiles; en la Iglesia como en las políticas públicas” (n. 14).

Desde antes de la Convocatoria a dicho Pacto, el Papa Francisco nos ha enseñado que Educar “es un acto de amor”.

Recientemente, nos dijo que solamente en el amor y por el amor, se educa. Muchos niños, adolescentes y jóvenes que han abandondado nuestras escuelas, nos necesitan.

Muchos otros, nos están pidiendo ayuda con el fin de regularizar sus conocimientos y procesos de aprendizaje. Es tiempo de organizarnos para formar comunidades educativas emergentes, que no busquen suplir a la escuela, sino fortalecer la autoestima, el entusiasmo y las cualidades socio emocionales de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, en su esfuerzo educativo.

Los padres y madres de familia son los primeros responsables de la educación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes del País.

Ellos son los promotores y custodios de un crecimiento integral, sereno y, sobre todo, humano. Toda Institución Educativa debe ser fortalecida. Ninguna debe ser demeritada.

Los grandes valores universales de la humanidad: verdad, belleza, bondad y sobre todo la unidad, deben ser cultivados a tiempo y a destiempo. Sin ellos, como gran trasfondo, no podremos alcanzar un desarrollo humano, integral, solidario y sustentable.

Sin esta base fundamental, no podremos transitar a una civilización más ordenada y fraterna. Es tiempo de cuidar y promover la vida humana y todas sus instituciones.

Hoy estamos llamados a ensanchar el corazón, en medio de una sociedad globalizada; estamos interpelados para invertir nuestros mejores talentos, recursos, tiempo y atención todo esfuerzo educativo formal o no formal.

Hemos perdido mucho tiempo “en las cosas de la educación”, es tiempo de recuperar a las personas destinatarias de ella.

La educación requiere la participación de todos. En la educación no se puede improvisar. Nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes requieren descubrir su grandeza. El deporte, el arte, la cultura, el escultismo son caminos que debemos de ofrecerles como espacios de verdadera interiorización.

Que Jesucristo, Divino Maestro, nos inspire constantemente a promover y fortalecer, toda iniciativa educativa en nuestro País, con el fin de cultivar, desarrollar y custodiar lo más esencial de todas y cada una de las personas de las comunidades y esfuerzos educativos, concluyen en el comunicado signado también por monseñor Ramon Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, Secretario de la CEM y Alfonso Cortés Contrera, Arzobispo de León y Obispo Responsable de las Dimensiones de Educación y Cultura.

Deja un comentario