- El libro se presentará el 13 de enero en Coscomatepec, el 14 en el puerto de Veracruz y el 15 en Tuxpan.
Personaje fundamental en la historia de la Revolución Mexicana, la postura política de Ricardo Flores Magón estuvo determinada por sus lecturas anarquistas y socialistas, y fue en el anarquismo, movimiento político que abrazó a lo largo de su vida, donde encontraría el sustento de su pensamiento y acción.
Como precursor de la Revolución Mexicana, la figura de Ricardo Flores Magón fue promovida durante el año 2022 por el gobierno de la república que preside Andrés Manuel López Obrador y en este mes llegará a Veracruz la obra “La oveja negra”, de Armando Bartra.
Promovido por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Instituto Nacional de Formación Política y Formación de Formadores Veracruz, el autor estará presentando su obra el 13 de enero en Cosamaloapan; el 14 en el puerto de Veracruz y 15 en Tuxpan.

“Siendo muy joven, Ricardo Flores Magón apareció, como joven estudiante de bachillerato, en una lucha en contra de la reelección de Porfirio Díaz, para luchar por una transformación social desde abajo”, ha dicho el autor.
“Heredero del mejor liberalismo decimonónico, precursor de la revolución, inspirador de la Constitución de 1917, ideólogo del proletariado, forjador de partidos de vanguardia, autor de la consigna zapatista “Tierra y Libertad”, develador del potencial anticapitalista del comunitarismo indígena, anarco, radical, antiestatista, libertario, incorruptible”, escribe Bartra en las primeras páginas de la obra.
Explica: “Esto y más se ha dicho de Ricardo Flores Magón y el magonismo. Y es que los personajes y procesos históricos densos, complejos, prolongados y caladores como el que protagonizó el Partido Liberal Mexicano en las dos primeras décadas del siglo XX, suscitan incontables acercamientos, tantos y tan diversos como quienes los evocamos en busca de inspiración política”.
“El presente ensayo —añade— me lo pidió Carlos Monsiváis, con motivo del cincuenta aniversario de la muerte de En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño, arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones pudieran ejercitarse también en la escultura. Augusto Monterroso 8 La oveja negra Flores Magón, y fue publicado en dos entregas del suplemento “México en la Cultura”, de la revista Siempre, que por entonces dirigía. Así que la narración fue escrita hace casi cuarenta años y está marcada por su circunstancia: por las certezas, dudas y tribulaciones de quienes en ese tiempo combatíamos a un régimen canalla que con la masacre de Tlatelolco acabó de balconear su barbarie”.
“No es casual que en el arranque del texto el joven agitador callejero que era Ricardo a fines del siglo XIX, sea descrito como si se tratara de un brigadista del 68. No es casual que se subraye con insistencia el obrerismo de los magonistas, una esperanza en el potencial rebelde del proletariado que muchos compartíamos. No es casual que los contestatarios y subversivos de entonces le siguiéramos la pista a un grupo de revolucionarios ilegales, clandestinos, a salto de mata y casi siempre marginales, porque nosotros también lo éramos”, asienta.






