En México aún no existe un instrumento jurídico de protección y reconocimiento de los derechos específicos de las mujeres indígenas y campesinas, que siguen invisibilizadas en las estadísticas y en las políticas nacionales; a pesar de los avances, persisten el colonialismo, la discriminación, el sexismo, el racismo, y la exclusión, así lo considera el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro”.
Al recordar que este sábado se conmemoró el Día Internacional de las mujeres rurales, el organismo defensor de los derechos humanos reflexionó sobre los retos de este sector de la población, abandonado desde la Conquista de los españoles.
“El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales. De acuerdo a Naciones Unidas, este día tiene como finalidad reconocer la importancia que tienen las mujeres indígenas y campesinas en sus comunidades, hacer un llamado a los gobiernos a seguir trabajando en la implementación de medidas que abonen a la erradicación de la pobreza, la promoción del desarrollo rural y el mejoramiento en la seguridad alimentaria, y en general al respeto de sus derechos”, indica el organismo jesuita defensor de derechos humanos.
“A pesar de que existen avances en legislaciones nacionales e internacionales, actualmente las mujeres indígenas y campesinas siguen enfrentando contextos de discriminación y otros tipos de violencia, lo cual dificulta superar los pendientes históricos de desigualdad y marginación que tanto han impactado a este sector”, asevera el PRODH.
En un amplio documento de 68 página, denominado “Los derechos de las mujeres indígenas y campesinas”, el organismo defensor de los derechos humanos, que ha mantenido una férrea crítica a la realidad de nuestro país, expone que “durante muchos años las voces e historias de mujeres han sido silenciadas, pero poco a poco estas voces se han reunido y organizado para hablar e incluso gritar”.
“Es necesario dejar de hacer invisibles todas las violaciones a nuestros derechos, alzar la voz. Compartir entre nosotras lo que vivimos y nos pasa, para tomar fuerza y denunciar las situaciones de injusticia, opresión, violencia y desigualdad que vivimos. Dejar a un lado el miedo y creer que podemos hacer que las cosas cambien, unirnos con otras mujeres para hacernos más fuertes y apoyarnos entre nosotras”, exponen, al citar el VII Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, realizado en 2015.
Además, manifiestan vehementemente: “¡Recuerda! Los derechos de las mujeres son derechos también para las niñas, ancianas, mujeres con discapacidades, mujeres de otros países, migrantes que están refugiadas en el nuestro o de paso, entre otras. Se exigen y se viven en nuestras familias y comunidades”.
Y concluyen, citando a Everlinda, comandanta zapatista, en su discurso en el Caracol de La Garrucha, el 29 de diciembre de 2007: “Exigimos a todos los hombres del mundo que nos respeten porque México sin mujeres no sería México, y un mundo sin mujeres tampoco sería mundo. Nuestra lucha no es sólo para nosotras las mujeres indígenas, sino por todos los pueblos indígenas y no indígenas”.





