La creencia de que emitimos vibraciones que expresan nuestra personalidad, estado del alma o modo anímico pertenece a la corriente de la Nueva Era, que toma de la ciencia cualquier cosa que le dé buenos argumentos y de las religiones cualquier cosa que represente un Dios buena onda con todos, con el que es fácil igualarse porque “todos somos Dios”, dicen; “todos somos energía —también Dios—“, y “todos vibramos”, así lo asegura la arquidiócesis de Xalapa en un artículo publicado en el Semanario Alégrate.
El texto, firmado por Karla Yamilet Montero Gallardo, titulado “La mejor de las vibras” y publicado en la página 10 del órgano oficial arquidiocesano que circula los domingos en las parroquias y por WhatsApp, hace un llamado a los católicos cristianos a no dejarse llevar por esas prácticas que no son propias de la religión fundada por Jesucristo.
Aquí el texto para que el lector juzgue.
Si de expresiones fuera de contexto hablamos, podemos mencionar muchas que, extraídas de su origen, se han convertido ya en frases populares que decimos sin importarnos si tienen verdadera aplicación en nuestros discursos o si caben en nuestra realidad, filosofía y credo. Aparentemente, si son apropiadas o válidas no importa, siempre que se escuchen actuales y que haya diseños de ellas en stickers y gifs bonitos para usarse en redes sociales
De estos últimos hay muchos —y vaya que abundan— para poder acompañar las stories de Instagram con un: Sunday Vibes (vibras de domingo) y cualquier otra frase referente a las muy populares vibras.
De estos últimos hay muchos —y vaya que abundan— para poder acompañar las stories de Instagram con un: Sunday Vibes (vibras de domingo) y cualquier otra frase referente a las muy populares vibras no mucho. Sin embargo, el sencillo hecho de que no formen parte de nuestra doctrina —ni de nuestra cultura, siquiera— ya descartaría su uso para los cristianos. Así es: no forma parte ni de nuestra doctrina ni de nuestra cultura.
La creencia de que emitimos vibraciones que expresan nuestra personalidad, estado del alma o modo anímico pertenece a la corriente de la Nueva Era, que toma de la ciencia cualquier cosa que le dé buenos argumentos y de las religiones cualquier cosa que represente un Dios buena onda con todos, con el que es fácil igualarse porque “todos somos Dios”, dicen; “todos somos energía —también Dios—“, y “todos vibramos”. Por supuesto que emitimos vibraciones, nos confirmará la ciencia; vibraciones que provienen del calor y del movimiento físico; energía (electricidad, fuerza) que es resultado de todos los esfuerzos que involucran a los sistemas de nuestro cuerpo, quien es también nuestro vehículo. ¿Cómo no iríamos a vibrar?
Pero de esto a pensar que las vibraciones —vibras, ya en confianza— transmiten estados de ánimo, que son un reflejo de la personalidad, un indicador para la confianza, un color, o un buen o mal deseo, y hasta detonador de ambientes, pues no. Así que un cristiano que se dice tal no debería mandar “las mejores vibras” ni adaptar esta creencia a ninguna de sus expresiones. En nuestro lenguaje no caben estas frases, pues pertenecen a una profunda y completa ideología que está muy lejos de las enseñanzas de orden universal y de espiritualidad de nuestra madre, la Iglesia.
O tal vez ni siquiera sea grave. Tal vez sólo sea un decir. Pero si es un decir, mejor que sea bueno.





