Estamos logrando la justicia social en México, destaca el Presidente en su informe de gobierno

  • Más allá del simple crecimiento económico, lo fundamental estriba en desterrar la corrupción y los privilegios, indica el mandatario nacional en su cuarto informe de gobierno.

Nidia Miles / Enviada

Ciudad de México.- No basta el crecimiento económico, sino que es indispensable la justicia. En la nueva política económica, moral y social que hemos aplicado desde el principio de nuestro gobierno se ha desechado la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función de indicadores de crecimiento que no necesariamente reflejan las realidades sociales. Nosotros consideramos que lo fundamental no es cuantitativo, sino cualitativo: la distribución equitativa del ingreso y de la riqueza, así lo expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En su mensaje a la nación con motivo del cuarto informe de gobierno que su Secretario de Gobernación Adán Augusto López entregó al Congreso federal, el mandatario nacional aseveró que “el fin último de un Estado es crear las condiciones para que la gente pueda vivir feliz. El crecimiento económico y los incrementos en la productividad y la competitividad no tienen sentido como objetivos en sí mismos, sino como medios para lograr un propósito superior: el bienestar general de la población y, aún más preciso, el bienestar material y el bienestar del alma”, asentó.

“También es conveniente expresar que, más allá del simple crecimiento económico, lo fundamental estriba en desterrar la corrupción y los privilegios para destinar todo lo obtenido y ahorrado en beneficio de la mayoría del pueblo y, de manera especial, de los más pobres y marginados”.

“Puedo demostrar que, en términos generales, el plan de cero corrupción e impunidad, y de erradicar los lujos en el gobierno, nos ha permitido contar con alrededor de 2.4 billones de pesos extras o adicionales”.

“Y les invito a hacer las cuentas, en breve, en lo general:

La cancelación de la condonación de impuestos a grandes contribuyentes, así como el combate a la evasión fiscal ha significado ingresos excedentes a la hacienda pública por un billón 700 mil millones de pesos. El combate al huachicol nos ha ayudado a detener una fuga de 200 mil millones de pesos.

El ahorro en el costo de obras públicas nos ha permitido disponer de otros 200 mil millones de pesos.

Y el plan de austeridad republicana, en su conjunto ha representado liberal para el desarrollo más de 300 mil millones de pesos.

Todo esto se refleja en la estabilidad financiera que hemos logrado, sin aumentar los impuestos, subir los precios de los combustibles o endeudar al país.

Este año, a pesar de la inflación, 8.2 por ciento, y de los subsidios a las gasolinas y el diésel, 293 mil millones de pesos, los ingresos del gobierno federal se han incrementado en 2.4 por ciento en términos reales con relación al mismo periodo del año pasado.

Agregó que, si no hubiésemos optado por el subsidio a los combustibles, la inflación habría llegado al 14 por ciento, y el salario real promedio de ocho mil 943 pesos hubiese bajado a siete mil 900, es decir, una pérdida del 12 por ciento.

En todo el tiempo que llevamos en el gobierno el peso no se ha devaluado y ha estado en los tres primeros lugares entre los países del mundo, por su fortaleza con relación al dólar.

“Un buen manejo del presupuesto nos ha permitido incrementar considerablemente la inversión pública y realizar obras de gran importancia para el desarrollo de México”, asentó, enlistando:

En el sector energético se ha invertido para rehabilitar las seis refinerías que recibimos.

Para construir una nueva, que ya está en fase de integración para comenzar a producir en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco.

Y comprar la refinería Deer Park, en Texas, que es ahora propiedad de la nación.

Además, están en proceso de construcción en Tula, Hidalgo, y Salina Cruz, Oaxaca, dos sistemas de coquización para disminuir la producción de combustóleo y aumentar el volumen de gasolinas.

Toda esta inversión, que suma alrededor de 24 mil millones de dólares y que se ha realizado sin contratar crédito, nos permitirá desde el año próximo procesar en nuestro país el petróleo crudo, ser autosuficientes en gasolinas y diésel, y dejar de importar estos combustibles.

La industria eléctrica nacional también se ha fortalecido. Al término de este sexenio, la Comisión Federal de Electricidad, con una inversión de nueve mil 300 millones de dólares aproximadamente, incrementará su capacidad instalada en cerca de 10 mil megawatts con la construcción y modernización de 34 proyectos, impulsando básicamente la generación de energía limpia con la renovación de equipos de 16 hidroeléctricas y con la construcción del parque de energía solar más grande de Latinoamérica, ubicado en Puerto Peñasco, Sonora.

Asimismo, con la nueva ley eléctrica, que limita los privilegios de las empresas particulares, sobre todo de las extranjeras, la Comisión Federal de Electricidad está siendo rescatada del lucro privatizador que caracterizó a la política neoliberal o neoporfirista, alentada por funcionarios corruptos y antipatriotas.

A finales de este año estarán terminadas dos mil 300 sucursales del Banco del Bienestar, construidas por los ingenieros militares, para dispersar alrededor de 500 mil millones de pesos anuales en beneficio directo de 25 millones de familias del país.

Asimismo, con el apoyo de los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, el año próximo terminaremos de alumbrar líneas de fibra óptica y se instalarán dos mil 800 antenas, para cumplir el compromiso de garantizar el servicio de internet gratuito en escuelas, hospitales, espacios públicos, en todo el territorio nacional.

NOS FALTA TIEMPO

A estas alturas del sexenio, a dos años y un mes de terminar mi mandato, todavía nos falta tiempo y nos va a tocar celebrar, vamos a celebrar muchas otras cosas buenas en beneficio del pueblo y, sobre todo, se va a consolidar la transformación que estamos llevando a cabo millones de mexicanos, indicó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hasta ahora, en una apretada síntesis, podemos destacar lo siguiente, refrendó.

En México ya no domina la oligarquía, sino existe un gobierno democrático, cuya prioridad son los pobres, la corrupción no se tolera ni hay impunidad para nadie, se acabaron los privilegios fiscales, no hay lujos en el gobierno y los servidores públicos actúan con eficiencia, responsabilidad y honradez, viven en la justa mediana, como lo recomendaba el presidente Benito Juárez.

México está recuperando su prestigio en el mundo.

El Estado dejó de ser el principal violador de los derechos humanos.

El aumento al salario, el reparto de utilidades y los programas para el Bienestar se han convertido en nuevos y eficaces medios para la distribución más justa de la riqueza:

Se elevó a rango constitucional la pensión para adultos mayores, el apoyo universal a discapacitados y el otorgamiento de becas a estudiantes de familias pobres.

Está por convertirse en realidad el principio de que la educación y salud no son privilegios, sino derechos del pueblo.

Estamos ganando la batalla contra el racismo, el clasismo y la discriminación.

Hemos reducido la incidencia delictiva.

Son pocas las manifestaciones de protesta.

No proliferan las huelgas ni existe ingobernabilidad.

Se garantiza, como nunca, la libertad de expresión y el derecho a disentir.

El gobierno no participa en fraudes electorales.

La Fiscalía General de la República y los poderes Legislativo y Judicial actúan con absoluta independencia.

El peso no se ha devaluado.

Han aumentado las Reservas del Banco de México en 14 por ciento.

Existe libertad religiosa y Estado laico.

Se está demostrando que la mayor riqueza de México es la honestidad de su pueblo y ahora, más que nunca, está presente que México es de los países con mayor riqueza cultural en el mundo, está más presente que nunca la grandeza cultural de México.

Amigas y amigos:

Les confieso que ahora poseo más aplomo y serenidad que antes, ha crecido aún más, esto sin duda, mi respeto y el amor al pueblo.

Creo con racionalidad, con mística y con optimismo que triunfará la Cuarta Transformación de México.

Y en lo personal, me siento bien y de buenas. Estoy feliz porque la revolución de las consciencias ha reducido al mínimo el analfabetismo político.

Gracias a los servidores públicos que me acompañan y a todas y todos los mexicanos por participar en esta odisea en pos de la felicidad del pueblo y la prosperidad de la patria, concluyó.

El presidente y su esposa la señora Beatriz Gutiérrez Müller.

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