- Se estabilizó el déficit de más de 210 millones, indica la titular Daniela Griego Ceballos.
- Las tecnologías de la información se pusieron al servicio de los pensionados.
- Se ha promovido una administración moderna y eficaz y se pasó de la desconfianza al reconocimiento social.
Juan Pablo Armas
Siguiendo los principios de la Cuarta Transformación que inició en el país el presidente Andrés Manuel López Obrador y que ha impulsado en Veracruz el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, el Instituto de Pensiones del Estado ha trabajado a lo largo de estos tres años bajo las directrices de la austeridad, transparencia y el combate a la corrupción, así lo asegura en su informe de labores la directora Daniela Guadalupe Griego Ceballos.
En el documento, al que tuvo acceso Espejo del poder, se plasman no sólo las convicciones de la funcionaria estatal, también los logros puntuales a lo largo de tres años, luego de encontrar una dependencia que había sido “caja chica” de gobiernos corruptos, que pusieron el riesgo el patrimonio de los pensionados y jubilados veracruzanos.
Para cumplir la misión del Instituto, indica la funcionaria en la presentación, se ha requerido de una administración eficaz y austera, que rinda cuentas a toda la derechohabiencia, pero sobre todo que cumpla con la razón de ser del Instituto, pagara puntualmente la pensión de miles de trabajadoras y trabajadores que merecen y necesitan de la contribución de los ahorros que hicieron en su vida laboral, indica el documento.
La primera encomienda de las nuevas autoridades del IPE fue atender el déficit financiero de 210 millones 083 mil 038 pesos heredado de las pasadas administraciones. Con el apoyo del gobierno federal y estatal y con las acciones implementadas en tres años, el Instituto controló este déficit; “sumado a la austeridad como eje de gobierno, la máxima transparencia y el combate a la corrupción, han permitido tener una perspectiva y otro futuro posible para el instituto”, se expone.
En lo que a las tecnologías de la información se refiere, se indica que la pandemia del COVID-19 obligó a tomas las medidas sanitarias, a cambiar las relaciones entre las personas, porque en el fondo se dio un cambio psicológico, económico, ambiental y político, “ante ello, el IPE con el objetivo de cumplir sus tareas institucionales tuvo que modificar la estructura de sus servicios, como el Pase de Revisión de Supervivencia, el Programa de Préstamos e incluso las reuniones de Comité y Consejo realizándose vía internet”.
“Esto, indica el documento, parecía fácil, pero considerando a la población derechohabiente, existe una brecha informática en el sector, pero se logró cumplir con los servicios vía virtual, así como de manera presencial”, se expone.
Los pasos que el Instituto de Pensiones del Estado ha dado hacia una administración moderna y eficaz han sido muchos. Destaca el informe que se encontró con un personal bien articulado en procesos y acciones que sirvieron para una época diferente. “Se han modernizado procedimientos, adecuando reglamentos, manuales y sobre todo se ha trabajado para los riesgos en la operación del Instituto”.
“En tres años se ha logrado avanzar con el apoyo del Comité de Desempeño Institucional (COCODI) en la matriz de riesgos, y en la renovación de personas y en la mejora de los procesos administrativos”.
“En este apartado se demuestra cómo la Unidad de Transparencia del IPE ha sobresalido en su capacitación y en el cumplimiento de requerimientos a que es sometido el Instituto. Así mismo, el trabajo de la Unidad de Género ha podido transverzalizar sus acciones a todo el Instituto, y se avanza en una relación diferente entre hombres y mujeres al interior del IPE, para ir cerrando la brecha de manera gradual en lo económico y disminuir del acoso sexual laboral, generando un ambiente cordial”.
Finalmente el IPE pasó de la desconfianza, generada por el saqueo de la institución, a un reconocimiento social y así lo señala la propia titular Daniela Griego Ceballos, en el informe.
“Cuando se recibió al Instituto esta administración lo entró no sólo con insuficiencia financiera, también con una desconfianza por parte de las y los pensionados, y organizaciones sindicales por el manejo deficiente de administraciones anteriores, evidenciado en la disminución de la reserva técnica, los adeudos de entes incorporados, deudas con derechohabientes”, expone.
“En estos tres años con todas las acciones y el buen manejo del Instituto se ha logrado el reconocimiento de pensionistas, de los sindicatos y de las organizaciones de pensionados; esto significa un gran logro que permitirá cerrar el sexenio con mejores perspectivas para el futuro del IPE”, concluye la titular.






