Por Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
El 2021 fue un año de inflexión, marcado por diversos acontecimientos relevantes. Fueron muchos, pero si tuviéramos que resumirlo, a titulo personal considero fueron dos los que marcaron la vida pública y económica en México durante el 2021.
Estos acontecimientos son hechos y efectos integrales que no se pueden ver como agentes endógenos e independientes uno de otro, básicamente porqué vivimos completamente integrados y engranados, ocasionando siempre efectos causales más que casuales.
Obviando y omitiendo la pandemia y sus implicaciones en las variables reales, los dos aspectos que a remarcar y mencionar sus implicaciones fueron:
Las elecciones intermedias de junio. Estas elecciones marcaron una trascendencia ya que no sólo fue la renovación de la Cámara baja con sus 500 diputados, era la primera medición real del margen de aceptación que tiene el Presidente y su partido, en segunda instancia, el margen de maniobrabilidad que tendrá el Presidente hasta el final de su mandato, ya que al poseer mayoría simple, absoluta y calificada, tendrá mayor operatividad política y así sus iniciativas o intereses se logren sin mayor “cabildeo” teniendo mayor oportunidad de lograr los objetivos trazados.
Una vez concluidas las elecciones, vimos que sigue habiendo una gran aceptación hacia el partido del Presidente, donde si bien no obtuvo la mitad del Congreso, ya con sus aliados los sobrepasa sin ningún problema, quedándose a poco de obtener los dos tercios necesarios para las reformas estructurales.
Con ello se tiene implicaciones económicas fuertes en los escenarios como del presupuesto de egresos, o la reforma eléctrica donde hay ambivalencia dado que efectivamente podría haber reducción en las tarifas y de paso fortalecer a Pemex con la compra de algunos derivados, sin embargo también es muy real la posibilidad de fuga de capitales, altos niveles de contaminación y problemas con los diversos tratados internacionales, por lo cual, el Congreso jugará un papel muy relevante en la conformación de la dirección económica del país.
En este punto se incluyen dos.
Quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes. Ejemplificando lo sucedido al exsecretario de Hacienda, Arturo Herrera y el anuncio (muy anticipado) de su llegada al Banco de México, dejando la SHCP, pasando de manejar la política fiscal del país, para en el 2022, manejar la política monetaria, sin embargo esto no sucedió y a pocos días de que el Presidente enviara la propuesta al Congreso, este sorprendió al mandar como propuesta a Victoria Rodríguez (ahora exsubsecretaria de Egresos de la SHCP), cambiando la expectativa en materia monetaria para el país.
Esto parecería no ser algo relevante, sin embargo sí tiene implicaciones importantes. La primera es no darle continuidad al actual Gobernador Alejandro Díaz de León, quien en datos duros ha sido el que más ha mantenido la paridad peso dólar, la segunda es la expectativa sobre la autonomía del Banco de México, y su línea de acción.
Aunado a esto, estamos en un escenario donde la TIIE ha jugado un papel fundamental como único agente regular de la inflación, se vuelve clave y estratégico su manejo, tenemos un escenario donde la inflación no se debe a un fenómeno puramente monetario, por lo cual, su trato no debe ser solamente monetarios, sino integral a política fiscal.
Si bien ha sido un año de recuperación económica donde la pandemia ya se volvió parte del modelo, representó un aspecto de estabilización y sin duda, se estructura como base para el dinamismo económico del siguiente año, el cual si es clave por la inercia que traerá, y debe marcar una senda clara de crecimiento y desarrollo económico.

