Joven gobernante de Amajac, atrayente para estudiar la región Huasteca

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  • Uno de los descubridores de la pieza prehispánica habló de su interés por conocer la historia de la región 
  • La escultura mide alrededor de dos metros de altura, 60 centímetros en su parte más ancha y aproximadamente 25 centímetros de grosor

Karina de la Paz Reyes Díaz 

15/11/2021, Xalapa, Ver.- César Cabrera Cruz y su compadre, Alejandro Céspedes, se sentaban a platicar en las tardes de juventud acerca de los orígenes de sus familias, de dónde habían llegado a fundar la comunidad Hidalgo Amajac, municipio de Álamo Temapache, de las costumbres de antes y cómo preservarlas, por eso cuando encontraron la escultura prehispánica hoy llamada La joven de Amajac, según sus palabras, la emoción no les cabía en el corazón. “Fue algo muy grande, muy fuerte”. 

Eso sucedió el primer día de 2021, es decir, no ha pasado ni un año del hallazgo y ya hay incontables páginas de periódicos nacionales e internacionales, audiovisuales que circulan por varias plataformas, así como textos faccionados que dan cuenta del hallazgo. 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la integró a la magna exposición La grandeza de México y la exhibe en el Museo Nacional de Antropología, a propósito de las conmemoraciones de este 2021, declarado “Año de la Independencia y de la grandeza de México” por los 700 de la fundación de México-Tenochtitlán, 500 de la Memoria Histórica de Tenochtitlán y 200 de la consumación de la Independencia de México; incluso, ya produjo un documental que narra su descubrimiento y lo tituló La joven de Amajac, una mujer entre el naranjal, aludiendo al lugar del hallazgo. 

Más aún, el Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) anunció que una réplica suya sustituirá a la estatua de Cristóbal Colón en el Paseo de la Reforma, lo cual desató polémica al tiempo que incrementó el interés en conocer de la escultura, “la primera de su tipo localizada en la cuenca del río Tuxpan, al sur de la Huasteca veracruzana”, precisó el propio INAH, a días de que fue identificada. 

Uno de los propósitos de quienes la encontraron era precisamente llamar la atención y que su región cultural, la Huasteca veracruzana, sea investigada. Especialistas consultados coinciden toda vez que, por un lado, es poca la investigación que a la fecha se desarrolla allá y, por otro, este suceso puede significar una llamada de atención. 

“A nosotros siempre nos ha interesado saber mucho o algo de la historia de la región”, dijo gustoso César Cabrera en entrevista con Universo. Sistema de noticias de la UV. 

Irad Flores García, académico la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana (UV), comentó que la noticia de la réplica en la CDMX le sorprendió, porque la Huasteca es una región que sí se conoce y sabe de su importancia, “pero no tiene tanta influencia en este mapa de las culturas mesoamericanas, como sí la tienen otras”. 

Dentro de la UV hay estudios, aclaró, pero si se comparan con los de otras regiones culturales, son muy menores, de ahí que espera que sea un impulso al interés tanto de estudiantes como de investigadores. 

En ello coincidió María Eugenia Maldonado Vite, investigadora del INAH-Centro Veracruz y egresada de la carrera de Arqueología de la UV, quien fue la encargada de la inspección en campo y constató que la de Amajac es una pieza original. 

Ella puso en relevancia el actuar de quienes hicieron el hallazgo, porque eso propició un acompañamiento institucional adecuado, que les permitió apropiarse de la cultura material que está en su territorio. 

Además, independientemente de cómo se concibió políticamente la colocación de una réplica en la CDMX, dijo que le satisface en términos académicos, porque “a diferencia de otras regiones culturales, la Huasteca es poco conocida, muy pocos arqueólogos nos dedicamos a ella, en comparación al número de personas que trabaja la zona maya, el altiplano o los mexicas mismos”.

La costa del Golfo, el Tonacatlalpan de los mexicas
Pero, ¿qué es la Huasteca y quién la joven de Amajac? De inicio, Irad Flores, especialista en esa región veracruzana y más concretamente un analista de la imagen, dijo que es un espacio cultural muy rico arqueológicamente. 

Está localizada al norte de la entidad, comparte territorio con el sur de Tamaulipas, así como con fracciones de San Luis Potosí, Puebla e Hidalgo. Ahí, “desde tiempos preclásicos tenemos evidencia de habitación humana, es decir, desde tiempos bastante antiguos”. 

Varios fueron los puntos que desarrolló el investigador: uno de ellos es el reconocimiento, entre quienes investigan la Huasteca, sobre el importante papel de las mujeres en este grupo cultural, durante la época prehispánica. 

Por un lado, está el corpus escultórico que hasta la fecha se conoce, donde la mitad o más son representaciones femeninas y dado el tamaño de éstas, eran de carácter no privado sino público; han planteado que representan a deidades (como Tlazoltéotl o Teem), pero más recientemente también que pudieron ser mujeres gobernantes o de élite. 

Por otro, hay literatura de los colonizadores de esa región, los del siglo XVI, donde dejaron reportado que cuando un gobernante no tenía un hijo al cual pudiera heredar, si tenía hija a ella pasaba el cargo. 

Además, uno de los tributos que el grupo cultural huasteco entregaba a la Triple Alianza, grupo hegemónico con sede en el Altiplano central (donde será colocada la réplica de la joven de Amajac), eran las mantas muy coloridas y apreciadas en su momento, cuyo hilado y manufactura estaban a cargo precisamente de las mujeres. 

A propósito de eso, las relaciones de la sociedad huasteca con la Triple Alianza fueron conflictivas. Los primeros se revelaban constantemente y los segundos tenían que ir a hacer la guerra nuevamente, para someterles. “Los calmaban sólo un periodo de tiempo y después, otra vez volvían a hacer un acto de rebeldía”. 

La Huasteca “es una zona que nunca fue dominada tal cual, sí hubo una relación conflictiva y una exigencia de un tributo, pero de alguna manera se mantuvo independiente y siguió su propio ritmo de desarrollo, aunque sí hay influencias entre ambos”, comentó Irad Flores. 

En tanto, María Eugenia Maldonado recordó que la exuberancia de flora, fauna y otros recursos de subsistencia proveyeron a las sociedades del Altiplano, no en vano los mexicas caracterizaron a la costa del Golfo como el Tonacatlalpan, lugar donde había comida en abundancia.

La joven de Amajac, pieza clave en la historia de la Huasteca
“Dada su ubicación geográfica entre los sitios arqueológicos de Tochpan (Tuxpan) y Castillo de Teayo, la pieza está ligada a la tradición escultórica y a la cultura Huasteca, aunque presenta ciertos rasgos del centro de México, cuando en la región se hizo notoria la influencia de la Triple Alianza, lo que la colocarían temporalmente hacia el Posclásico Tardío (1450-1521 d.C.)”, precisa el comunicado citado, el primero que el INAH emitió sobre el asunto. 

En entrevista, María Eugenia Maldonado compartió: “Lo que resaltó para mí, conociendo las esculturas que se han encontrado en el resto de la Huasteca, es que tiene unas facciones bastante finas, muy personalizadas y su cara afiladita, como de una mujer joven. 

”Entonces, de primera instancia, por eso le pongo ‘la joven gobernante de Amajac’, porque finalmente es una caracterización de la edad que yo veo en la pieza, a diferencia de otras que tienen personificaciones de mujeres de edad más avanzada.” 

La investigadora del INAH-Veracruz y cuyas investigaciones están centradas en la Huasteca, tiene una teoría: que el sitio llamado Tabuco (el cual estudia) se inició después de la caída de Tajín y es “un poco heredero” de lo que éste dejó, pero también de lo que en ese momento llega del Altiplano central, a la caída de Tula. 

Para ella, la joven de Amajac es importante en términos de procesos culturales, toda vez que muestra cómo la gente del Altiplano inmiscuyó su estilo en la escultura de tradición local. Así, explica que el tocado de la joven de Amajac no lo usaba cualquier mujer de la sociedad de la época, de ahí que le llame “gobernante”. 

El estilo de esos tocados “aparece con las figurillas Mazapa, que son bastante tempranas (posclásico), en la zona del centro de México”, refirió. Es un elemento más para saber cómo se dieron, en un inicio, las relaciones de quienes llegaron del Altiplano a la costa del Golfo, para dar paso a una hibridación que hasta la fecha se aprecia. 

Tan es así que la arqueóloga recordó que hoy en día la gente de esa región cultural se asume como huasteca, a pesar de que buena parte es hablante del náhuatl; mientras tradicionalmente se dice que huasteco es quien habla tének. 

Cuando se tenga el fechamiento relativo de la escultura podrá verse exactamente en qué época llegó la influencia del Altiplano, enfatizó. “Esta escultura es una pieza importante para descifrar qué es lo que ocurre en los diferentes momentos y cómo se dan estos procesos de vinculación de la gente del Altiplano con la de la costa del Golfo”.

De río a río
En la parcela del señor César, herencia de su padre (quien fue parte de las familias fundadoras del actual poblado Hidalgo Amajac, que migraron del vecino estado de Hidalgo, de ahí el nombre), era común encontrarse piezas prehispánicas pequeñas, sobre todo vasijas quebradas y algunas “caritas chiquitas, de barro”, pero nunca de las dimensiones que presenta la joven gobernante de Amajac, de alrededor de dos metros de altura, 60 centímetros en su parte más ancha y aproximadamente 25 centímetros de grosor. 

César Cabrera dejó en claro que decidieron informar a las autoridades locales y municipales del descubrimiento con el propósito de validar que se trata de un patrimonio cultural que pertenece a la comunidad, descartar que en algún momento instituciones gubernamentales se la quisieran llevar lejos de ahí, así como por el interés que tienen en conocer historia de la región y contribuir al bienestar común. 

Coincidencia o no, él y su compadre, Alejandro Céspedes, siempre han tenido interés en conocer del lugar en el que viven, reiteró en la entrevista. 

César Cabrera va más allá de los planteamientos académicos sobre la influencia de los grupos culturales del Altiplano en su región, porque siempre, desde joven, ha puesto interés en saber de la historia del lugar, incluso echa al vuelo su imaginación y de eso nos compartió. 

“La etapa en la que se ubica la pieza es una en la que hubo influencia mexica, pero lo poco que hay de historia (porque siempre la ando buscando) nos menciona que los huastecos estuvieron entre el 400 y 330 a.C. y que manejaban una comercialización con los mayas. De hecho, son como primos. 

“Nuestro río, en la localidad, pasa a unos 600 metros y me entra el gusanito y hasta me imagino que, a través del Tuxpan, que acá se convierte en Pantepec, andaban los mayas o entraban o salían los huastecos con sus mercancías hacia la península. Tal vez echo mucho a andar mi imaginación, pero gracias a eso es por lo que ahorita estamos en donde estamos”, expresó con una sonrisa. 

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