«El peligro del culto a la muerte», indica arquidiócesis de Xalapa

A través de un artículo publicado en la edición número 901 del Semanario Alégrate, órgano oficial de difusión, que circula en más de 30 municipios de la entidad veracruzana, la Arquidiócesis de Xalapa advierte sobre el peligro del culto a la muerte en fiestas paganas.

La reflexión, con motivo de la celebración católica de Todos Santos y Día de Muertos, signada por la periodista Celeste del Ángel, indica que “más por una tradición consumista, mucha gente celebra el Halloween el 31 de octubre, tradición heredada por nuestro vecino del Norte, pero lejos de ser una oportunidad para que los pequeños se diviertan disfrazándose, realmente es una fiesta considerada como momento propicio para pedir por los espíritus de los fallecidos y para practicar la magia y las artes adivinatorias”.

“Con la celebración de Día de Muertos, los mexicanos recordamos a nuestros difuntos y oramos por ellos, no los invocamos para traerlos de regreso. Algunas personas caen en la tentación de consultar las técnicas nigromantes buscando una respuesta rápida a sus necesidades”, indica la comunicadora.

En el Deuteronomio 18, capítulos 10-12 se lee: “Que no haya en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego; que nadie practique encantamientos o consulte a los astros; que no haya brujos ni hechiceros; que no se halle a nadie que se dedique a supersticiones o consulte los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos. Porque Yahvé aborrece a los que se dedican a todo esto, y los expulsa delante de ti a causa de estas abominaciones”. Así, como abominación, es como llama la Biblia a este tipo de prácticas y es entrar por una puerta diferente que nos hará vacilar en nuestra fe cayendo en la oscuridad, refiere.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos menciona que a lo largo de los siglos la Iglesia ha reprobado las diversas formas de superstición, la preocupación excesiva acerca de Satanás y de los demonios, los diferentes tipos de culto y de apego morboso a estos espíritus, olvidándose del señorío universal de Cristo y transformando la Buena Nueva del Señor resucitado en un mensaje de terror, cita.

Una de esta prácticas, muy extendida en nuestros días, es el culto a la Santa Muerte. Este culto es promovido hacia una divinidad o entidad espiritual con características muy peculiares en el ámbito de las casas de seguridad de las más variadas bandas y carteles y en los reclusorios mexicanos, como una alternativa a la religión católica, en búsqueda de una religiosidad que legitime las actividades delictivas y “proteja” a quienes se dedican al crimen organizado. El pueblo, al no tener claros sus conceptos sobre sus creencias, son caldo de cultivo para la propagación de estas expresiones, comentan Celeste del Ángel.

“Los bautizados no podemos caer en la incredulidad de la verdad revelada por el Señor, verdad que ha de creerse con fe divina y católica. En estas celebraciones de Días de Muertos podemos visitar el cementerio acompañados por nuestros hijos y enseñarles a orar por los familiares que han partido y experimentar sanamente el dolor de la separación humana y así fomentaremos en ellos el valor de la vida y no la muerte”, concluye.

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