lunes, septiembre 27, 2021
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#ObreroDelGis Me da miedo exigir

Diego A. Zapata Gómez

Llegué a dar la clase, y después de pasar lista de asistencia pedí la tarea. Fueron pocos los que la entregaron y la gran mayoría con una serie de justificaciones, algunos con descaro te respondían no la hice y si me pone mala nota hágalo, no me importa. Así como para desgarrarse las vestiduras. Entonces les dije hace tiempo alguien encontró un escrito que decía frases de los irresponsables: Se me olvidó, no tuve tiempo, no me acordé… etc., entonces pedí que ellos fueran diciendo algunas otras frases de los irresponsables, y es increíble la infinidad de resultados que conseguí. No tuve tiempo, llegué cansado a mi casa, fui al doctor, ¿era para hoy?, la manchó mi hermanito, la dejé en el automóvil, se fue la corriente eléctrica, no tenía internet, mañana se la entrego con menos porcentaje de calificación, me enfermé y no pude hacerla… y más justificaciones.

Hace tiempo me pidieron que supliera a un maestro, con jóvenes universitarios, pues el profesor estaba incapacitado por un semestre y me pidieron que cubriera ese interinato. En los exámenes finales se presenta la siguiente situación. El examen se programó para un lunes a las 7 de la mañana, y ellos no se presentaron. Eran cuatro alumnos del mismo lugar de origen. Así que como a los diez de la mañana me abordaron y me dijeron que no llegaron a tiempo porque el automóvil sufrió una ponchadura cuando venían de su lugar de origen y como era de noche no pudieron pedir ayuda, ya que también no traían herramienta para arreglar la llanta. Dije en mis adentros esa frase de mi abuelo, piensa mal y acertarás. Les dije que me dejaran pensarlo y que a la salida me buscaran para dar una respuesta. Fui con el director de la facultad y le platiqué la situación, y que tenía una propuesta para descubrir si era verdad o no, a lo cual me dijo que sí.

A la salida me abordaron para saber la respuesta, y les confirmé que al otro día les hacía el examen a las 7 de la mañana y que llegaran puntualmente. Imprimí su examen, obvio era otro examen porque pues ya habían preguntado a sus compañeros, y cada examen lo coloqué en un sobre tamaño carta. Pedí apoyo a algunos compañeros maestros para aplicar este examen, quienes me dijeron que sí. A uno le pedí que fuera a un salón con otro maestro, otro en la oficina del director de la facultad, uno más en otro salón que quedaba al lado del que yo estaba dando la clase y al ultimo conmigo en mi escritorio donde estaba impartiendo la enseñanza. El examen constaba de dos preguntas: 1.- ¿Qué es la teoría del conocimiento por 5 puntos? y 2.- Por 95 puntos, escribe ¿cuál de las cuatro llantas se les ponchó y a qué hora fue el incidente? Y al final de la hoja con una frase que decía el profesor no es tonto.

Cada uno de ellos escribió respuestas muy distintas, bien en la primera pregunta. Sin embargo, en la segunda respuesta fue así: Uno dijo que la llanta delantera derecha y a las 8 de la noche, otro señala que la llanta trasera izquierda y a las 12 de la noche, el tercero escribe que la trasera izquierda y eran las diez de la noche y el ultimo dijo que los disculpe que la verdad se habían ido de parranda y se durmieron, que todo fue mentira. Al ver los resultados e informar al director de la facultad, sólo nos dio risa y pues a presentar su examen extraordinario por querer hacer trampa y falta de honestidad.

Y es que tenemos un miedo a exigir, porque no queremos comprometernos. En la escuela al profesor le da miedo a exigir, porque no quiere ser percibido como mal. Y así encontramos a maestros poco comprometidos, otorgando muchas facilidades para que los alumnos les sea más fácil aprobar y aun así estos no lo aprovechan. El sistema educativo básico con tantas facilidades para aprobar y poco compromiso para formar en la responsabilidad. Docentes que ceden ante los chantajes y presiones de los padres, de los directivos, del sistema y la sociedad para no verse mal parados. Exámenes con contenido superfluo en sus respuestas, de opción múltiple, de ir descartando respuestas y que poco ayudan a la formación del alumno. En la escuela se tiene miedo a exigir, porque el profesor no quiere meterse en problemas. De nada sirve tantos cursos de actualización si no se aplican o ponen en práctica, ya que un docente firme y exigente hay que tumbarlo, sacarlo porque va contra la corriente del pensamiento y contra el sistema.

En la casa se tiene miedo a exigir, porque por un lado papá exige y mamá no, o viceversa. Porque los padres no quieren causar un daño en sus emociones o en su autoestima al hijo, porque no queremos que sufra lo que uno ha sufrido, por eso los papás quieren facilitar la vida a los hijos. Papás que hacen la tarea que le corresponde al hijo, recogen sus juguetes, les solucionan todos los problemas, les complacen en todos sus caprichos. Y todo esto porque no quiere meterse en problemas, sin darse cuenta de que están provocando eso que se quiere evitar: muchos problemas. Cuando en el hogar lo que se aprende es educación como ser responsable, disciplinado, puntual, ordenado, comprometido, honesto, empático, a escuchar y obedecer, a respetar y otros valores. La escuela es para recibir la instrucción como matemáticas, gramática, historia, geografía, ciencias sociales, ciencias naturales, idiomas, educación física y se refuerzan los valores que en casa se inculcan. Así que en estos dos ámbitos nos damos cuenta de que se tiene miedo a exigir, los docentes tienen miedo a exigir y en la casa también.

Y lo más terrible, que es el reflejo de lo que sucede en los ámbitos anteriores: el gobierno. Los que están al servicio público, tienen miedo a hacer valer y aplicar la ley y el orden. Porque hay manifestaciones, porque hay amenazas, porque tiene un costo político, porque se han contraído compromisos con personas que les apoyaron y va contra intereses varios, etc., en el gobierno se tiene miedo a exigir. Y por eso la situación está como está, con violencia, con corrupción, sin progreso, con tantos problemas que si se cumpliera la ley estos no crecieran hasta no poder resolverlos.

Y es que debemos exigir a los alumnos e hijos resultados concretos, hacer entender que hay consecuencias cuando no se cumple con lo que nos toca, que los papás dejen de hacer la tarea que les toca a los hijos para que aprendan a ser mejores personas. Hay que recordar que lo que es negociable es negociable y lo que no es negociable ni para qué intentarlo, aprender a ser firme, porque eso ayuda a formar personas. No tengamos miedo a exigir, porque eso ayuda a la sociedad, a la familia y a la escuela, pero en mayor grado a los hijos y a los alumnos. Pues hay que entender que en cualquier parte del universo existen leyes y reglas, la naturaleza tiene leyes y hay que respetarlas; en la familia hay reglas; la sociedad tiene leyes, reglas y normas; en la escuela se rige por leyes, tiene una normatividad y tiene un reglamento que aplicar. A donde quiera que estemos hay toda una serie de leyes que tenemos que respetar y cumplir, y todo para mantener un orden.

Si queremos regresar a la armonía hay que seguir las reglas. Una buena institución escolar, no es la que tiene tecnología de punta, profesores con doctorado y de las mejores universidades, instalaciones de primera. Una buena institución de calidad educativa es aquella que está comprometida con la educación, la disciplina y el orden, para formar personas que darán respuesta a esta sociedad a través de la instrucción y que hace cumplir su reglamento. Un buen hogar es cuando los padres están de acuerdo en la educación de sus hijos y no se contradicen en su formación.  Una buena sociedad es aquella que hace cumplir su carta magna y las leyes que de ahí emanan para generar el progreso, a través de su gobierno, pues para eso los eligieron.

Estos tres ámbitos son los que tenemos que mejorar para el bien y dejar de tener miedo a exigir. Tal vez alguien sea mal visto por ser exigente, pero se recuerda más a quien exige que aquel que quiere ser buena onda ante los demás. No tengas miedo a exigir, porque vamos por buen camino cuando somos personas que exigen aquello que pueden cumplir, pues nunca se va a exigir aquello que no se puede, sino lo que es posible.

Gracias por tu atención, te pido tus comentarios a diegoazgconrumbo@gmail.com para enriquecer mi acervo y seguir aprendiendo. Imprime a lo que hagas un poco de aquello que te caracteriza.

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