Demandan esclarecer dudas sobre la muerte del joven veracruzano detenido en Mérida por policías municipales

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Agencia Espejo del poder

Antonio Salgado Borge, doctor en Filosofía por la Universidad de Edimburgo y articulista del portal Aristegui Noticias y del Diario de Yucatán, analiza el polémico caso del joven veracruzano José Eduardo Ravelo,  fallecido el 3 de agosto en la ciudad de Mérida tras ser detenido por policías municipales dos semanas antes.

Salgado expone que “una narrativa simplista e injusta ha comenzado a tejerse sutilmente alrededor del caso de José Eduardo, el joven torturado, violado y asesinado recientemente en Mérida: la idea de que en los hechos que desencadenaron su muerte no tuvieron que ver con policías, sino con momentos desconocidos en la vida de un muchacho adicto y autodestructivo”.

Señala que nuevos videos, líneas de tiempo, información y declaraciones se han utilizado para soportar esta narrativa. Estos elementos, apunta, se han dividido en dos grupos principales:

  1. a)El primero de estos grupos enfatiza algunas cualidades personales de José Eduardo. Aquí se incluye las grabaciones del joven, visiblemente perturbado, siendo interrogado por policías municipales. También las imágenes de José Eduardo corriendo y actuando erráticamente por distintas calles del centro de Mérida. Finalmente, abonan en el mismo sentido las declaraciones de testigos que afirman que le vieron claramente intoxicado y de conocidos que aseguran que no era inusual verle en ese estado.
  2. b)El segundo grupo consiste en horas de videos de José Eduardo custodiado por policías municipales. Está registrado en video cada momento a partir la detención del joven, alrededor de las 10:19 AM del día 21 de julio, incluyendo cada minuto que pasó a bordo de la unidad 269 de la Policía Municipal de Mérida y cada minuto que pasó dentro de las instalaciones de esta corporación.

“Con estos grupos de elementos se buscaría sembrar duda sobre lo declarado por José Eduardo en su denuncia, donde el joven alegó textualmente que fue agredido por policías en el centro de Mérida -específicamente, por policías estatales-“, indica Salgado, quien indica que “ambos grupos incluyen registros contundentes” pero que “las conclusiones que de ellos se derivan son problemáticas”.

Con base en los hechos registrados, el articulista enlista cuatro preguntas que en su opinión tienen “que ser resueltas con claridad y contundencia si se busca realmente justicia para José Eduardo”.

“1.- ¿Por qué no se ha dado la suficiente atención al hecho de que José Eduardo fue detenido dos veces por la policía municipal de Mérida?

“Buena parte de la atención se ha concentrado en la detención y traslado de José Eduardo a bordo de la unidad 269 a las instalaciones de la policía municipal de Mérida.

“En uno de estos videos, se observa a José Eduardo en el momento en que arroja una piedra contra un sitio de taxis, alrededor de las 10:17 AM del día 21 de julio.

“(Aunque, algunos medios, como el periódico Milenio, han reportado que ello ocurrió a las 9:17 AM, de acuerdo con funcionarios de la presidencia municipal de Mérida y con declaraciones del taxista agredido, esto habría ocurrido una hora después. La discrepancia se debería a que el registro de hora de la cámara de sitio de taxis tiene un horario desactualizado).

“Minutos después, a las 10:19 AM, un video muestra a José Eduardo siendo transportado en la batea de la unidad 269.

“Aunque inexplicablemente no se ha difundido algún video del momento de esta detención, dado el tiempo transcurrido entre el reporte y el traslado, es improbable que en ese lapso se hubiesen podido dar actos de tortura o violación. Además, el Diario de Yucatán ha recogido testimonios de taxistas que presenciaron esta detención.

“Finalmente, y esto es fundamental, lo ocurrido no coincide con lo dicho por el propio José Eduardo en su denuncia. De acuerdo con el joven, ese día se dirigía a una entrevista de trabajo cuando se le cayeron cosas de su mochila. Entonces fue interceptado por los policías que le agredieron. En ningún momento habla de arrojar una piedra. Cuando este último evento ocurrió, José Eduardo ni siquiera llevaba mochila.

“Poco se ha hablado, sin embargo, de que alrededor de 40 minutos antes de ser detenido por elementos de la unidad 269, José Eduardo fue abordado por policías municipales de la unidad 264. Es decir, por un grupo de policías distinto al grupo que le detuvo y trasladó a las instalaciones de la policía municipal de Mérida.

“El encuentro del joven con la unidad 264, registrado en parte a través de un video grabado por un policía, merecería más atención.

“José Eduardo dice en el video que va a una entrevista de trabajo. Además, en el video se escucha a un policía decirle al joven que sus cosas se le han caído de su mochila. Finalmente, de acuerdo con testimonios recabados por Diario de Yucatán, esto ocurrió en una calle donde policías municipales llevan a detenidos para interrogarlos sin estorbar a los transeúntes.

“Es importante subrayar que mientras que los movimientos de la unidad 269 están registrados en video, de la interacción de la unidad 264 con José Eduardo tan sólo tenemos el video grabado por el celular de uno de los policías.

“El siguiente registro de José Eduardo en video tras su encuentro con la unidad 264 ocurre 30 minutos más tarde. No se sabe qué ocurrió con el joven durante ese tiempo. Por ende, no es trivial conocer actividades de la unidad 264 durante ese mismo período.

“2.- ¿Por qué no se habla de videos sobre lo que hizo José Eduardo tras su salida de las instalaciones de la policía municipal?

“José Eduardo menciona en su denuncia la dirección donde fue detenido por victimarios: calle 47 x 53.

“Aunque el cruzamiento mencionado no existe, la referencia a la calle 47 es relevante en este caso, pues se encuentra en los linderos del área que cubre la policía municipal y el área que cubre la policía del estado de Yucatán. Y José Eduardo menciona explícitamente que fueron elementos de la policía estatal -una corporación repetidamente denunciada por tortura, por fallecimientos inexplicables y por malos tratos-, quienes le violaron y torturaron.

“Una forma de saber exactamente si José Eduardo fue abordado por policías estatales en algún momento es a través de videos que registren los pasos que dio tras su salida de las instalaciones de la Policía Municipal de Mérida. También sería crucial recopilar videos de lo ocurrido en la calle 47, en caso de que existan cámaras en esa zona.

“Aunque desconozco si existen estos videos o la ubicación exacta de las cámaras de videovigilancia en el centro de Mérida, ciertamente hay cámaras en buena parte del primer cuadro de esa ciudad También las hay por todo Paseo de Montejo, la principal avenida meridana que se intersecta perpendicularmente con la calle 47.

“Sin embargo, por el momento, el ayuntamiento de Mérida se ha limitado a decir que salió por su propio pie de las instalaciones de la policía municipal, mientras que el gobierno del estado ha optado por mirar para otro lado y hacer caso omiso de lo declarado por José Eduardo en su denuncia.

“3.- ¿Por qué la Fiscalía General de Yucatán sólo empezó a investigar con seriedad tras la intervención de la FGR?

“Inicialmente, la FGE de Yucatán optó por culpar a los policías de la unidad 269 por la muerte de José Eduardo. Como hemos visto, es sumamente improbable que policías de esta unidad hayan abusado o torturado al joven. Pero la FGE no tuvo problema en culpar a estos elementos municipales y dar carpetazo al asunto.

“La fiscalía yucateca omitió por completo una investigación a los policías estatales asignados a la zona que describe José Eduardo en su denuncia. Esto coincide con un patrón muy conocido en Yucatán, la nula acción del fiscal en turno cuando se trata de proceder contra la policía del estado. También coincide con este patrón el silencio indiferente del gobernador Mauricio Vila.

“Adicionalmente, la FGE también evitó indagar en lo ocurrido a José Eduardo tras su detención por los policías municipales que tripulaban la unidad 264.

“Lo relevante aquí es que fue sólo tras la intervención de la FGR que la fiscalía yucateca empezó a tomar con toda seriedad este caso.

“En consecuencia, no es ocioso saber a qué se debe esta omisión inicial y por qué el cambio de actitud repentino de la FGE yucateca.

“4.- ¿Por qué el alcalde de Mérida no ha condenado explícitamente la crueldad de algunos de los policías que tripulaban la unidad 269?

“Un video muy conocido muestra cómo José Eduardo es arrastrado y sometido por varios elementos policiacos y colocado en el suelo. Posteriormente, un policía se aproxima al joven y le coloca la rodilla en el cuello en repetidas ocasiones.

“La indiferencia de otros policías municipales presentes y del médico de la corporación permiten intuir que esta maniobra, similar a la que terminó con la vida de George Floyd en Estados Unidos, no es inusual en las instalaciones de la Policía Municipal meridana.

“A pesar de que es sumamente improbable que ellos hayan torturado y violado a José Eduardo, el comportamiento de algunos elementos de la unidad 269 podría constituir, de suyo, un delito.

“En lugar de reconocer lo evidente, de aceptar públicamente lo indignante que resultan estos videos y de prometer reformas para que esto nunca vuelva a ocurrir en su policía, Renán Barrera, el alcalde de Mérida, ha preferido evadir el tema. En este sentido, Barrera parece haber buscado arroparse con entrevistas a modo (el ejemplo más lamentable es la que se le hizo en el programa radiofónico de Ciro Gómez Leyva).

 

“El mensaje que envía con ello es negativo: si un caso relativamente menor en comparación de las atrocidades que denuncia José Eduardo no se afronta decididamente, ¿qué podríamos esperar de casos más graves?”

Al final de su extenso artículo, Salgado hace la siguiente conclusión:

“La idea de que los hechos que llevaron a la muerte de José Eduardo no tuvieron que ver con policías, sino con momentos desconocidos en la vida de un muchacho adicto y autodestructivo es injusta e insostenible.

“Aun si José Eduardo era consumidor de drogas y si no hubo tortura o violación en algún momento desde su traslado en la unidad 269 hasta su liberación, sería injusto ignorar lo declarado por el joven y comprar la idea de que es momento de descartar la participación de policías, municipales o estatales, en su muerte.

“Y es que hay preguntas relevantes que permanecen sin respuesta. En este artículo hemos revisado cuatro de estas interrogantes abiertas. Mientras estas preguntas no sean respondidas, difícilmente habrá justicia para José Eduardo.”

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