México, la excepción, frente a caída de inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe

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  • Mientras que en 2020 la región este indicador tuvo el descenso más grande de la década, en México creció un 6.6%

Daisy Aller

En 2020 la pandemia por COVID-19 tuvo un fuerte efecto negativo en las inversiones de las empresas transnacionales. Los datos presentados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestran que la región recibió 105 mil 480 millones de dólares, lo que representa una caída del 34.7%  por concepto de inversión extranjera directa en 2020, el monto más bajo de la década.

En este contexto, México representa la excepción, ya que junto con Bahamas, Barbados, Ecuador y Paraguay, recibió más capitales extranjeros en 2020, en comparación con 2019: El año pasado nuestro país tuvo una inversión extranjera directa de 31 mi 365 millones de dólares, un 6.6% más que el año previo

El estudio anual del organismo dependiente de Naciones Unidas La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2021 expone que esta cifra es un 34.7% inferior a la presentada en 2019 y un 51% menor que el récord histórico alcanzado en 2012.

“Las inversiones más afectadas fueron las dirigidas al sector de los recursos naturales, que se redujeron un 47.9% con respecto a 2019, y las orientadas a las manufacturas (-37.8%). Las inversiones en servicios tuvieron una disminución menor (-11,0%). De esta forma, casi la mitad de las entradas de IED en 2020 se dirigieron a los servicios y el peso de las manufacturas se redujo al 37%, valor inferior al promedio de la ultima década (39%)”.

El informe de la CEPAL también refiere que en 2020 se constató un menor interés de las empresas extranjeras por adquirir o invertir en empresas ya existentes, así́ como por anunciar nuevas inversiones. “Las fusiones y adquisiciones transfronterizas, que ya habían caído en 2019, se redujeron un 21% en valor y totalizaron alrededor de 26 mil millones de dólares, una cifra levemente superior a la registrada en 2009, tras la crisis financiera internacional.

Por su parte, la cantidad de acuerdos mostró una tendencia a la baja desde 2015, y en 2020, tras una caída interanual del 29%, llegó al mínimo desde el año 2005, lo que representa un retroceso de 15 años.

La crisis sanitaria, además de profundizar la tendencia a la baja de las fusiones y adquisiciones, tuvo un fuerte efecto en los anuncios de nuevas inversiones; El año pasado, los anuncios de proyectos cayeron a niveles de mediados de la década de 2000, tanto en términos de la cantidad (-45% con respecto a 2019) como de los montos de inversión, que se redujeron a la mitad del valor de 2019, llegando a un total de alrededor de 56 mil millones de dólares. “Es la primera vez que una crisis mundial tiene consecuencias en la cantidad de anuncios de proyectos de inversión en la región”.

Los especialistas de la CEPAL exponen que en América Latina y el Caribe los anuncios de proyectos de inversión mostraron una recuperación entre septiembre de 2020 y febrero de 2021; sin embargo, desde ese mes y hasta mayo de 2021 se estaría verificando una nueva caída del valor de los anuncios.

A ello, hay que agregar que se estima que el producto interno bruto (PIB) presentaría un crecimiento del 5.2% en 2021. “Esto significa que la región no recuperará en 2021 el nivel del PIB de 2019. En un escenario de este tipo es bastante difícil pensar que las entradas de inversión extranjera directa hacia la región tengan un incremento superior al 5%”.

Frente a esta situación, es necesario encarar un profundo proceso de transformación. Se necesitan políticas públicas para enfrentar la pandemia y para conectar la emergencia con una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad. Para ello, la CEPAL ha identificado ocho sectores en los que podrían centrarse los esfuerzos en favor de un gran impulso para la sostenibilidad: la transición hacia energías renovables, la electromovilidad sostenible en las ciudades, la revolución digital inclusiva, la industria manufacturera de la salud, la bioeconomía, la economía del cuidado, la economía circular y el turismo sostenible, concluyen.

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