Por Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
En el escenario actual donde la contracción económica es un hecho que afecta de forma general a todo el mundo, esto nos lleva a ver la representación de este fallo de mercado y en ocasiones este fallo pasa a ser un acierto.
El desempleo o paro es la situación de personas en edad de trabajar que están buscando espacio laboral y no lo encuentran. Y es que el problema del desempleo va más allá del que una persona no pueda obtener un ingreso por medio de su labor, lo cual tiene dos efectos:
En primera lugar al no obtener recursos por trabajo las personas no tendrán recursos para comprar y con ello dinamizar la economía.
Y en segunda, el no contar con mucha mano de obra o mano de obra calificada, la producción de algún bien o servicio se ve reducida, lo cual elevaría los costos de bienes y servicios ante la escasez, lo cual representa una falla del mercado.
En una perspectiva keynesiana, tanto las crisis como la inflación se generan a partir de la fluctuación de las variables reales donde la contracción económica como la desocupación, donde se expone que el desempleo no está en función de la escasez de recursos, sino en función de la escasez de demanda, lo cual provoca que no se consuma lo suficiente como para tener que producir una cantidad de bienes que brinde trabajo a todos.
La concepción del desempleo tiene diversos enfoques, centrándonos en el keynesianismo, este se origina por la rigidez de los salarios a la baja. Al bajar los precios aumenta el poder adquisitivo de los trabajadores, pero, por otro lado, resultan demasiado caros para las empresas, que comienzan a despedir, provocando desempleo.
Citando a Romer, “los salarios reales son sólo moderadamente procíclicos, sólo si la oferta de trabajo es bastante elástica o si sus variaciones desempeñan un papel importante en las fluctuaciones del empleo».
Lo cual nos lleva a las problemáticas que deja el desempleo, ya que, al haber menos personas ocupadas, estas tendrán menos dinero para consumir, reduciendo de esa manera el consumo agregado, lo cual ocasionaría que tenderían a bajar los precios, arrojándonos a un círculo vicioso donde para salir de él es necesario estimular la demanda.
Para poder estimular la demanda es necesario la aplicación de política economía, ya sea monetaria o fiscal. Los keynesianistas se enfocaron en estimularla mediante políticas fiscales expansivas las cuales dan incentivos para el nuevo funcionamiento orientado hacia una aceleración económica en diversos sectores estratégicos, sin embargo, esto ocasionó los enormes déficits fiscales de las décadas de los 70 y 80, los cuales se tuvieron que ir equilibrando con la aplicación de política monetaria.
Actualmente, si bien la situación económica en México empieza a mejorar, aun siguen siendo preocupantes los niveles de desempleo, ya que superan el 5% y esto aunado al alza en la inflación y el crecimiento económico prácticamente nulo, complica las decisiones macroeconómicas a tomar, ya que si se expande la economía con política fiscal expansiva, motivado por la disminución del desempleo, se corre el riesgo de que aumente la inflación y se caiga en un círculo vicioso, provocando los tan temidos déficits fiscales, que se vieron en décadas pasadas. Rogelio Ramírez de la O sin duda se enfrentará a un gran reto al empezar su gestión, crear las condiciones para la erradicación del desempleo, sin crear déficit ni inflación.





