Por Edgar Sandoval Pérez
Fue fundado como sociedad anónima el 25 de agosto de 1925, por el entonces presidente Plutarco Elías Calles, siendo designado Manuel Gómez Morín como el primer presidente del Consejo. Posteriormente, en abril de 1994, bajo el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari, se reforma la constitución y el Banco de México se transforma en una institución autónoma, teniendo como principal objetivo procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional.
Pasando 69 años, en los cuales la política monetaria era manejada por el Ejecutivo, y donde curiosamente tuvimos muy malos resultados (devaluaciones, inflaciones, hiperinflaciones, estanflaciones, etcétera), pero ¿qué significa que sea autónomo? ¿Y cuáles son las ventajas?
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 28, dispone que «el Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración, por lo que no es una dependencia o entidad de la Administración Pública Federal».
La autonomía se desarrolló bajo la óptica de la separación de presiones políticas en el manejo de la política económica (específicamente la monetaria) en el país, así como del reconocimiento institucional por parte de los organismos internacionales, los cuales son fundamentales para la integración económica a nivel mundial.
Con lo cual la política monetaria (de la cual se encarga el banco de México) estará regulada de forma aislada a las circunstancias políticas de los gobiernos en turno, teniendo mayor control en el gasto público, cuidando así la inflación.
Una de sus principales atribuciones es el manejo de las reservas internacionales, el tipo de cambio, y por ende el manejo de la paridad. Siendo esta atribución la que se encuentra en el ojo del huracán, en los últimos días.
El senador Ricardo Monreal presentó el proyecto de modificación a la ley del Banco de México en materia de captación de divisas, la cual obligará al Banco de México a captar las divisas que no sean repatriadas a su país de origen (es decir, las que los bancos comerciales no puedan devolver al país origen de la moneda extranjera, ya se mediante cambio, o contratos con otras entidades financieras), las cuales pasarían a formar parte de las reservas internacionales de Banxico.
Si bien el débil fundamento de la presente modificación a la ley es el apoyo a la industria turística y a quienes reciben remesas (ambas en efectivo, de forma digital implica diferenciación), representando solo el 1% del manejo total, por lo cual no implica un beneficio real a nadie.
Sin embargo, las consecuencias de aprobar esta modificación sí serán muchas y de gran impacto, desestabilizando así la macroeconomía y el costo de oportunidad en desarrollo económico que tendremos será muy alto, por una parte, se mostrará vulnerabilidad en la autonomía de Banxico, siendo este el representante de la política monetaria, la confianza decaerá, lo que se traduciría en perdida de interés en invertir en México, así como las interacciones comerciales con entes internacionales.
Por otra parte, abre el camino de forma integral a la modificación de otra ley de Banxico, la cual está orientada al uso de las reservas internacionales. Por lo cual, remitiéndonos a unos días, donde se insinuó que se comprara deuda de Pemex con las reservas internacionales, lo cual hace pensar en que esta modificación es parte de un plan ya estructurado. Sin embargo, las reservas internacionales no respaldan al dinero en circulación, por lo que usarlas en deuda de Pemex atentaría contra el respaldo del dinero en circulación.
<Como acotación, las reservas internacionales forman parte de la balanza de pagos, y en el pasado, su disminución llevó a México a desequilibrios que terminaron en crisis económicas.>
Y, por último, el recibir divisas en efectivo sin saber su origen real, abre la puerta a la captación de dinero de procedencia ilícita, como, lavado de dinero, narcotráfico, terrorismo, etcétera, lo que podría acarrear serias consecuencias como el congelamiento de nuestras reservas internacionales que mantenemos en otros países, lo que debilitaría seriamente a nuestra moneda, ocasionando un severo shock económico.
Costó muchos años conseguir la autonomía y la credibilidad del Banco de México, para que ahora por una modificación sin ningún beneficio real, mancille su función, obedeciendo solamente a beneficios particulares y no generales, donde a pesar del rechazo generalizado por todos los sectores de la población, sólo el presidente Andrés Manuel López Obrador, el senador Ricardo Monreal, y el empresario Ricardo Salinas Pliego se manifiestan en favor, siendo su empresa Banco Azteca uno de los grandes beneficiados.
Sin aplicarse aún la modificación, ya se notan estragos como la depreciación del peso frente al dólar, donde se interrumpiría la inercia al alza de 5 semanas, y de continuar, se seguirá depreciando la moneda nacional, hasta hoy lleva un retroceso del 0.47%
Esperemos los diputados actúen de forma coherente y en beneficio de México.




