La importancia de llamarse Rosalinda

Nidia Miles

Han sido muchos años de lucha para que nuestras mujeres pudieran ser reconocidas en sus derechos e integradas al sector productivo. Han librado injustamente, por mucho tiempo, una lucha por algo que debiera ser intrínseco en sí mismo, sus derechos plenos.

Es inadmisible que en pleno siglo XXI aún sigamos viendo cómo se dosifican sus acciones y participaciones en favor de la sociedad, al grado incluso de pretender minimizarlas. Afortunadamente en el Estado de Veracruz, específicamente en el Congreso del Estado, por primera vez las mujeres están justa y dignamente  representadas en un 50 por ciento del total de los y las Integrantes del mismo, algo por demás histórico.

Iremos describiendo el trabajo que ha realizado hasta la fecha cada una de ellas y hoy empezaremos por la diputada local del distrito de Xalapa Urbano, Rosalinda Galindo Silva, la diputada de la capital ni más ni menos, quién en su momento tuvo una participación notable en la elección inmediata anterior, obteniendo una de las votaciones más altas con un padrón promedio, es decir hizo más con menos, exactamente eso.

Mucho se ha dicho del efecto Andrés Manuel y se indica que muchos ganaron por él, lo cual es cierto, pero en descargo, les comparto que también hubo distritos que se consideraban prácticamente ganados y se perdieron para los de la “franela guinda”.

Esto quiere decir, en nuestra interpretación, que no bastó la sola candidatura y el “arrastre AMLO”, pues en muchos lugares se confiaron y mandaron candidatos sin aceptación, sin Identidad de izquierda y sin trabajo previo y se desinflaron.

Por ello se tiene que reconocer el mérito de confirmar los pronósticos y se dice fácil pero hay que hacerlo, es decir esto no se gana hasta que se gana.

La percepción que se tiene de la diputada Galindo Silva es de alguien que efectivamente cuenta con la confianza del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, pero ¿por qué?, ¿cómo te ganas la credibilidad de un Guerrero? Pues peleando a su lado con lealtad y honestidad, pero sobre todo con capacidad, misma que quedó demostrada cuando fungió como su Encargada responsable de la Gestión en la Oficina del Diputado federal de Xalapa en aquel entonces.

Todo ese equipo quemaba sueños mezclados con Ilusiones como combustible para por medio de la política pretender cambiar lo que sucedía en el país y el estado, con su Única arma que era la Revolución de las conciencias, la lucha pacífica por medio del voto; se buscaba el cambio para dar por primera vez su justo lugar a los que menos tienen.

Hoy se sabe que eran pocos quienes creyeron en el proyecto, poco a poco se sumaron más, Rosalinda destacaba en sus encomiendas, era como hasta ahora, implacable para dar resultados. Lo sigue siendo, con una conducta seria, resuelta y acompañada de una simpatía pocas veces vista.

Un carisma natural, acompañado de su sencillez innata que le abrían puertas de forma casi mágica, aunque eran tiempos difíciles sobre todo decir que representabas al diputado de Morena en medio de un gobierno priista todavía, prácticamente jugándote un volado.

Ha pasado el tiempo y todas esas anécdotas pareciera que a algunos se les olvidaron, pero por lo que se ve a ella no. Ella sigue igual o más activa y sencilla que nunca desde su Curul y manteniendo siempre cercanía con sus xalapeños del alma.

Siempre orgullosa, responde cuando le preguntan quién la enseñó a caminar, y mucho, las Colonias de Xalapa, fue el ingeniero Cuitláhuac García Jiménez. Responde con orgullo que juntos recorrieron todas las colonias del distrito y la ciudad.

Ahora como diputada Presidenta de la Comisión Permanente de Hacienda del Congreso Local, ha tenido un trabajo muy cercano con el Secretario de Finanzas, José Luis Lima Franco, con quien ha trabajado en coordinación para aprobar el presupuesto cada año que va a ejecutar el Gobierno del Estado.

Sin demora han sacado adelante el trabajo encomendado de manera notable. En su oficina se resuelven los dictámenes de los temas más delicados de los dineros del pueblo, siempre buscando el mejor uso y rendimiento de los mismos.

Rosalinda, cómo todos la conocen, ha sido nombrada por medios y analistas políticos para ocupar diversos cargos. Ella sigue siendo diputada se ve y se nota cómoda, suelta, dueña de sí. Proyecta mucha satisfacción en lo que hace, desde su profesional desempeño siempre tiene un resultado qué ofrecer de sus acciones que invariablemente se convierten en nota.

Eso se percibe a la distancia. Es clara su forma de actuar, siempre entregando buenas cuentas. Han buscado denostarla y lo único que han conseguido es fortalecerla, convirtiéndola en una “Dama de Hierro”.

Quienes la conocen saben de su calidad moral que le viene de cuna, mujer bien nacida, con excelentes principios morales y éticos, proviene de una connotada familia de abogados y médicos.

Orgullosa de sus raíces, las presume sin aspavientos, muy seria en su conducta, como en su proceder, muy segura de sí misma, equilibrada en su pensar y su decir, algo que sólo la experiencia de vida da, por medio de una familia con bases sólidas que ha construido a través de un matrimonio de más de 30 años, que ha dado fruto en sus dos hijas, ambas egresadas de la Facultad de Artes de la Universidad Veracruzana.

Una de sus hijas, la mayor, dedicada al hogar, y la menor, a sus estudios. Ninguna de ellas trabaja en el gobierno. Rosalinda ha sido la artífice de la construcción de acuerdos con sus compañeros y compañeras diputados y diputadas, para sacar adelante las delicadas e importantes propuestas económicas convertidas en resoluciones, y puestas en marcha para beneficio de los veracruzanos. No la pierdan de vista.

Deja un comentario