- “Simplemente no nos cae el veinte para nada en ningún sentido y a muchos gobernantes no les cae el veinte de esta cuestión del crecimiento exponencial”, indica.
- “Las demandas de energía y recursos generan los dos elementos centrales del cambio ambiental global: las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de ecosistemas y biodiversidad”, añade.
- La ciencia, una de las armas más poderosas para resolver problemas y avanzar en el bienestar de la gente, expone.
“Todos han criticado a Malthus. Derecha, izquierda, centro, pero este señor no estaba nada equivocado”, dice José Sarukhán Kermez, investigador, ex rector de la UNAM, Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales.
El biólogo, doctorado en la Universidad de Gales, en Reino Unido, se refiere a Thomas Robert Malthus, clérigo anglicano, erudito británico, autor de Ensayo sobre el principio de la población, quien es considerado uno de los primeros demógrafos.
“No era un biólogo, era un cura, un presbítero que se dedicaba a estudios sociales en tiempos de la casi pre-revolución industrial, que pensaba mucho y un pensamiento central es una realidad biológica: todas las especies, incluidos nosotros, crecen exponencialmente, si se les deja. Si se les deja no tienen límites y en un ambiente en que los límites están dados por los recursos que requieren para poder crecer exponencialmente”, expresa.
Durante la conferencia “Cambio climático, desarrollo y pandemia”, organizado por El Colegio Nacional y coordinado por la investigadora Julia Carabias Lillo —en la que participaron también Fernando Tudela y Enrique Provencio—, indica que “ese crecimiento exponencial no se puede dar, no por otra cosa, sino por la presencia de elementos limitantes, que paran ese crecimiento y normalmente lo estabilizan en algún punto”.
El científico aclaró que estos elementos “están en el fondo del problema que estamos viviendo” —pandemia del COVID-19 y cambio climático—. Además, comenta al iniciar su exposición, “tiene que ver con una ignorancia social de procesos absolutamente básicos, biológicos. Simplemente no nos cae el veinte para nada en ningún sentido y a muchos gobernantes no les cae el veinte que es esta cuestión del crecimiento exponencial. Parece que no tiene nada que ver con el cambio climático, pero tiene que ver mucho”.
Insiste: “Normalmente la gente no entiende el crecimiento exponencial y no se ha entendido en muchos lugares con este problema de la pandemia que estamos sufriendo, porque, el crecimiento exponencial es una ley biológica, tiene un desarrollo, luego llega a una culminación (muestra el punto más alto de una curva en una gráfica), en donde ese crecimiento exponencial, original, acaba convirtiéndose en un crecimiento logístico. Es decir, con una estabilización en lo que llamamos la capacidad de carga del medio. Es decir, cuántos individuos de una especie puede sostener un determinado ciclo”.
Explica que siempre se han requerido recursos y energía para crecer “y el crecimiento poblacional y el económico demanda de la extracción de esos recursos: por un lado alimentos y otro tipo de recursos materiales, minerales, etcétera y energía. Esas dos cosas tienen que salir del planeta de alguna manera”.
“Y esas dos demandas, de energía y recursos, generan los dos elementos centrales del cambio ambiental global, pues son por un lado el cambio climático, la demanda de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero y por otro lado la pérdida de ecosistemas y biodiversidad por una demanda de recursos que no está racionalmente provista”.
Esta demanda, insiste, no ha sido llevada cuidadosamente, “se podría haber llevado así, sin duda alguna, pero los intereses inmediatistas de los grandes capitales, de una serie de industrias, la agroindustria alimentaria, el petróleo, etcétera, simplemente no permitieron que ese aporte de recursos, particularmente de alimentos pudiera haberse llevado de una manera mucho más natural, mucho más racional, sin el costo del daño a los ecosistemas”.
LA ENERGÍA, MOTOR DE LA VIDA
La energía ha sido el motor de la vida, desde el inicio, hace miles de millones de años en el planeta, plantea José Sarukhán Kermez.
“Sin energía no hay manera de que este fenómeno se dé y realmente se ha vuelto, consecuentemente, uno de los ejes de la evolución. La adquisición, la transformación de la energía por los organismos vivos”.
“Originalmente esa energía ha sido proveniente del sol, sigue siendo en gran medida, pero a partir de un desarrollo industrial basado en ya no la fuente de energía solar, sino en otras energías, particularmente en las energías fósiles, ha producido los problemas serios que tenemos con el cambio climático”.

“Toda esta modificación ha sido enorme, se ha disparado con la revolución industrial, pero los últimos 50-60 años se dio un cambio fuertísimo de degradación de nuestro capital natural del planeta por la forma como los desarrollos se echaron a andar”.
“Es una coincidencia en las presidencias en los 70’s de Ronald Reagan en Estados Unidos y de la primera ministra Thatcher en Grand Bretaña, que se generan cambios verdaderamente no vistos hasta ese momento y que yo creo que son, en mi opinión personal, los disparadores de un proceso de pérdida que ahí está ilustrado con una gráfica muy general”, comenta al exponer otra imagen.
Ahí, indica, se muestra un incremento muy notable, a partir del siglo XX, de cualquier cosa que quieran poner en el eje vertical: concentraciones de CO2, óxido de nitrógeno, metano en la atmósfera, el grado de pesca marina excesiva, la forma en que se han degradado los suelos, la forma en que hemos perdido ecosistemas naturales, la forma como se ha reducido el agua potable, el aumento enorme del consumo insostenible y podríamos poner 15 o 20 parámetros más que tendrían una curva muy similar.
Nunca en la historia del planeta, añade Sarukhán Kermez, existía tanta concentración de CO2, la cual empezó a crecer por los 80’s. “En 800 mil años no ha habido un momento en el que hayamos encontrado una concentración del grado de la que estamos teniendo ahora”.
Autor de Las musas de Darwin y de El cambio climático. Causas, efectos y soluciones —que escribió en coautoría con Mario Molina y Julia Carabias—, el integrante de El Colegio Nacional anota que un gran porcentaje de la comunidad científica coincide en que el cambio climático es generado por la actividad humana, pero también hay unos cuantos, cuyos trabajos rechazan esto o ponen otras opciones totalmente distintas. “Es normal, en una comunidad de ese tamaño”, indicó,
Sin embargo, precisó que “muchos de esos trabajos han sido cuestiones que han sido manipuladas desde fuera”.
“Hay una larguísima historia, desafortunada, de distorsión del trabajo científico, motivado por los intereses económicos de las diferentes áreas que se sienten afectadas por los datos de la ciencia que se ocupan de algún problema: llámese tabaco, llámese asbesto en otros casos, toda una serie de productos industriales que han generado daños severos, muertes y que la investigación científica marca que estos son los problemas”.
EL PAPEL DE LA CIENCIA
“La actividad científica es un invento de la humanidad que es parte de la creatividad humana. Debería de ser parte de la cultura y lo fue en algún tiempo hasta que por un lado la cantidad de información empezó a crecer enormemente y por otro lado la difusión de ese conocimiento y la popularización. Cuando digo popularización, la internalización de ese conocimiento, socialmente, pues no fue impulsado sino muy acallado y poco estimulado”, añade en su exposición.
“Esa ciencia se basa en principios de objetividad, imparcialidad, siempre ha sido así. Está evaluada, sancionada, vigilada permanentemente por la comunidad de científicos en cada una de sus ramas. Es un ‘edificio’ que va creciendo con la acumulación de conocimiento validado a lo largo del tiempo en cada área. Es el arma más poderosa para resolver problemas y avanzar el bienestar de la gente, o una de las armas más poderosas”.
“A pesar de que el principio de la actividad científica es objetiva, imparcial, neutral, a cualquier influencia de tipo político, ideológico, religioso o como le quieran llamar, el ejercicio de la ciencia sí puede ser distorsionado o manipulado y eso es lo que ha pasado en muchos casos como los que les he citado”.

“Cuando hay intereses económicos inmediatamente surge la inversión en tratar de desmentir, desacreditar, minimizar, todos los resultados obtenidos de la actividad científica, simplemente por el interés de la industria determinada que se siente profundamente afectada”.
“El asunto es que esa ciencia… esos resultados pueden ser utilizados, desde luego para engañar o para hacer dudar a la gente de daño, de lo inconveniente de algún producto o de alguna cosa de este tipo, pero se ha usado también para dañar a las gentes y para obstaculizar el progreso de una sociedad con mayor igualdad, con menos extremos de diferencias en bienestar, en ingresos, etcétera”.
“La actividad científica debe de tener como uno de sus principales objetivos el que sea benéfico para la sociedad, para atender necesidades claras, que van cambiando, de las sociedades, pero también los retos globales que se van dando por el crecimiento poblacional”.
“También, esa ciencia debe ser traducida a un lenguaje que sea comprensible por la gente, creíble por la gente, que sea asumible por las personas para que lo vuelvan parte de su cultura y consecuentemente se vuelva también esta gente, esta sociedad, partícipe en el desarrollo de la ciencia”.
“Si esto no ocurre y no ha ocurrido, y es lo que ha distanciado a la comunidad científica del resto de la sociedad que no comprende qué diablos está haciendo la gente en sus laboratorios y esto es culpa de la comunidad científica en gran medida, pero también, obstaculizada por todos los intereses que no les gusta que ese conocimiento se vuelva propiedad entendida de la sociedad, eso hay que resolverlo”.
“Hay que resolverlo con este trabajo adicional a generar la información, a generar datos, a generar resultados, a tener experimentos exitosos, etcétera, que sí significan una demanda adicional en el trabajo de los investigadores, de los científicos, pero que es ahora más que nunca, absolutamente indispensable para que la sociedad comprenda el beneficio de esa actividad para ellos, los bienes que resultan del trabajo de la investigación en diferentes áreas”.
“Ese producto de la actividad científica, de la ciencia, debe ser base y lo hemos dicho muchas veces, para la toma de decisiones de los gobiernos y para el desarrollo de políticas públicas”.
“No hay manera de que las políticas públicas útiles, sostenidamente útiles, adecuadas, para beneficiar a la sociedad, no a unos intereses políticos, no a unos intereses económicos o de cualquier otra naturaleza ocurran de buena manera”.
“En el aspecto de la ciencia, los gobiernos de cada país, todos, deben de tener un entendimiento de la ciencia que está detrás de problemas globales tan importantes como el cambio climático y la pérdida de diversidad biológica”.
“Esta cuestión y no es posible pensar que la epidemia salió de la nada, que cayó como un rayo. Esto ya existía. La evidencia de que teníamos problemas de esta naturaleza, no nada más en el mundo. Por lo menos desde hace 14 o 15 años ya teníamos los primeros libros. Había información pero nadie hizo un trabajo claro y fuerte para cambiar esta situación”.
“Finalmente yo diría, que la única manera que podemos entender y conocer las leyes de la naturaleza, porque hay leyes en este planeta, leyes que no están escritas en ninguna constitución. Están escritas y son parte innata de la manera como opera este planeta y la única manera de entenderlo es por medio de la ciencia”.
“Fue así que supimos en su momento, con Galileo, que el planeta no era el centro del universo, que la tierra no era plana, toda una serie de fenómenos naturales surgían por toda una serie de situaciones, de cambios en la estructura del planeta y empezaron a despejar toda la mitología muy folclórica, muy interesante, pero muy poco útil para que la gente se sintiera cada vez más dueña de sí misma y de su presencia en este planeta”.
LAS LEYES DE LA NATURALEZA
“Una de las leyes de este planeta, la ley de la gravedad, pone por ejemplo, es una ley que no es sencilla… y pareciera que es algo muy mínimo, pero la fuerza gravitacional del planeta es muy grande”, continúa Sarukhán Kermez.
“Muy poca gente puede dar una explicación adecuada de esta ley, pero nadie en su sano juicio puede pensar, que puede caminar en una azotea, de la altura que ustedes quieran y pueda seguir caminando hasta llegar al borde, porque sabe que tiene eso una consecuencia, porque sabe que se lanza al vacío”.
“¿Por qué sí podemos entender esta ley y no muchas otras que son realmente esenciales para el funcionamiento de este planeta, del cual somos parte, producto y que realmente no las entendemos?”
“La ley de la gravedad tiene un efecto muy cercano, muy personal y muy doloroso si uno la viola, en general, pero hay otras que no”.

“Las leyes de la termodinámica. Yo creo que el 98 por ciento de la población en el mundo no tienen idea de cuáles son ni qué significan, pero determinan el funcionamiento de prácticamente todos los fenómenos físico-químicos de los cuales nosotros somos beneficiarios, usuarios o sujetos de los mismos. Desde la alimentación hasta otros”.
“Lo mismo las leyes de la genética. Muchos no los entienden, pero hay leyes que en determinadas condiciones pueden generar determinados males o determinadas enfermedades que no son deseables para nadie, lo mismo el electromagnetismo y la evolución, otra ley del componente vivo de este planeta”.
“El hecho es que hemos adoptado un tipo de desarrollo económico, desde la revolución industrial, pero quizá a mediados del siglo XX, que simplemente ha ignorado esas leyes y van en contra de estas leyes que mantienen a la naturaleza de manera funcional, normal, adecuada en el mismo”.
“Ese desarrollo que se ha adoptado, en su mayoría se basa en cuestiones que la sociedad ha generado, en normas, en costumbres, en instituciones creadas por los seres humanos que mantienen ese tipo de desarrollo, que estimulan ese tipo de desarrollo y que no tengo la menor duda, que pueden ser cambiadas. Fueron creadas por los seres humanos, pueden ser cambiadas por los seres humanos, ninguna fuerza sobrenatural las impuso”.
“Las consecuencias finales han sido enormemente dañinas para el grueso de la población de este planeta. Reflexionemos sobre qué es de estos sistemas que debieran ser cambiados o mejorados para que realmente podamos tener una ruta de desarrollo muy diferente y que nos vaya encaminando hacia un desarrollo sustentable… que es un elemento absolutamente claro, que la pandemia nos ha hecho ver con mucha claridad”.
“No podemos cambiar las leyes de la naturaleza. Podemos mejorarlas, modificar la caída de un cuerpo con un paracaídas, pero finalmente estamos cayendo. No podemos cambiar en esencia la ley gravitacional. No podemos cambiar esas leyes para adaptarlas al desarrollo”.
“No podemos pensar que la cantidad de contaminantes van a ser absorbidos por un sistema marítimo, indefinidamente, porque simplemente no da para eso”.
“Tenemos que pensar que hay formas de funcionamiento de este planeta que hemos violado permanentemente, que seguimos violando permanentemente y que ya no podemos hacer a riesgo de que generemos un futuro verdaderamente de contradicción, de choque, de violencia, mucho más seria que la que ya estamos viendo en estos tiempos en el mundo y en el país”.
“Yo creo que en estas circunstancias que estamos viviendo deben convencernos íntimamente que debemos cambiar a esas instituciones, a esas estructuras y a esos organismos o mejorarlos para que tengamos un desarrollo que realmente nos lleve hacia la sustentabilidad”.
“Hablando de cambio climático, a donde apunta la ciencia, qué es lo que deberíamos de hacer ya y que no se ha hecho, no porque no tengamos el conocimiento, no porque no tengamos la capacidad, no porque no haya los argumentos adecuados para hacerlos, sino por los intereses económicos de quienes se benefician de que las cosas no cambien en este sentido”.
“Estoy hablando de un puñado de industrias enormes, transnacionales, que realmente se han desarrollado, fortalecido y dominado la agenda mundial a base de seguir violando esas leyes normales para beneficio de unos cuantos, los accionistas de las compañías y obviamente, de quienes trabajan en esas compañías”.
DESPLAZAR ENERGÍAS FÓSILES Y USAR RENOVABLES
“Primera cosa que hay que hacer es desplazar lo más rápidamente posible el uso de energías fósiles y usar renovables. Dejar lo que está en la tierra, enterrado, dejarlo enterrado y empezar a usar otras formas de energías renovables, particularmente, estimulando instalación de energías renovables domésticas”, considera el doctor José Sarukhán Kermez.
“Hay muchos argumentos, porque hay razones, por los problemas que pueden generar esas grandes extensiones de celdas fotovoltáicas, pero no es la única manera de hacerlo. Quizá la más adecuada y la más conveniente es ir hacia la dimensión doméstica en el uso de estas energías”.
“Reducir a cero la deforestación e incrementar lo más posible la restauración de ecosistemas dañados. Incrementar al máximo posible el transporte público urbano y aumentar lo más posible el transporte ferroviario de mercancías”.
“Esta reducción del transporte ferroviario de mercancías y de gente ha sido uno de los logros más desafortunados de la industria petrolera”.
“Estimular el consumo de alimentos no industrializados que requieren de un gasto energético enorme, que producen alimentación poco sana y lo estamos viendo en este país con todos los problemas de obesidad y diabetes que tenemos y que recurramos a la gastronomía vernácula, a las tradicionales, una reducción del uso de carnes no rojas, carnes de aves, de pescado, de otros elementos. Esto es perfectamente dable y está en las capacidades de cualquier estado”.
“Incorporar los costos ambientales de los productos a su valor comercial, porque esto no es el caso, en la mayoría de las cosas que se compran e informarse como individuos del costo social y ambiental de los productos que obtenemos, que compramos, que demandamos y ver que realmente gastemos y compremos las cosas que realmente son indispensables”.
“Yo sé que esto suena muy mal para el fundamento consumista de la economía en la que estamos viviendo, pero hay que tender hacia esa situación”, concluyó.





