A pesar de la saña con la que algunos opinadores la han tratado, la salida de la Secretaria del Trabajo, Guadalupe Argüelles Lozano es una muestra de coherencia y de responsabilidad política frente al puesto público que desempeñaba.
No hay que ser ingenuo para saber que en el fondo de su dimisión está el escándalo mediático que se generó a raíz de que la policía municipal de Chicontepec detuvo a su hijo Rogelio Efrén Cárdenas Argüelles supuestamente con droga y en un vehículo oficial.
Para evitarle problemas al gobernador Cuitláhuac García Jiménez y en un acto de coherencia, Guadalupe Argüelles le puso la renuncia sobre la mesa al mandatario veracruzano, quien a su vez, de una manera suave y cordial anunció su renuncia “por asuntos del ámbito personal que requieren su atención”.
Quienes conocen a esta mujer oriunda de Tantoyuca, con más de 20 años de carrera en el servicio público, saben de su integridad y compromiso y por eso su reacción para permitir que sean las autoridades competentes las que diriman esta situación.
Si en efecto su hijo andaba en malos pasos, la autoridad hará lo que corresponda, pero si su hijo ha sido una víctima del grupo político que en Chicontepec preside el alcalde Pedro Adrián Martínez Estrada, eso ya será otro cantar.
No hay que olvidar que Gonzalo Vicencio Flores, Secretario general del Movimiento de Regeneración Nacional y actual esposo de Guadalupe Argüelles Lozano, acusó a de secuestro al padre del actual munícipe, el ex diputado local Francisco Martínez Martínez, quien fue detenido y se encuentra purgando pena en Pacho Viejo.
Así que es tanto el odio y revanchismo político, que no se dudaría que esta detención de Rogelio Efrén Cárdenas Argüelles y el supuesto paquete de droga hayan sido solo un invento para hacer tropezar a la Secretaria.
Serán las autoridades competentes las que determinen. En tanto, la ex funcionaria ha recibido muchas muestras de aliento y solidaridad en redes sociales.
#EstamosContigoLupita es el hastag que se ha creado para mostrar este respaldo.





