- Por la cuarentena del COVID-19, nadie entra y nadie sale del Centro de Readaptación Social ubicado en el municipio de Coatepec.
- Hasta los Custodios se quedaron encerrados, cuenta Samuel.
Pacho Viejo, Ver.– La vida en el Penal de Pacho Viejo es dura, muy difícil y lo único que nos mantiene vivos, que nos saca de la rutina y que nos permite un ingreso, es la visita de familiares y amigos, así lo señala Samuel, nombre ficticio, para cuidar su identidad, de un interno de este Centro de Readaptación Social ubicado en el municipio de Coatepec.
Al referirse a la cuarentena que las autoridades impusieron por la pandemia del Coronavirus COVID-19, Samuel nos cuenta que la instrucción que dieron fue que “nadie sale y nadie entra del Penal” en tanto pase la emergencia sanitaria. “Es más, hasta los custodios se quedaron aquí, como nosotros, presos”.
Cuando se dictó la medida, a los custodios de turno solo les dieron oportunidad de hablar a sus casas, para decirles que ahí se iban a quedar 40 días, con los internos, sin posibilidades de salir, cuenta el recluso, quien insiste que su identidad no sea revelada.
“Para nosotros las visitas son muy importantes. Es lo único que alguien aquí tiene del mundo exterior, de la realidad, de las familias, de lo que está pasando en el mundo. Esto de que no hay visitas pone esto bien aburrido. Está pesado y todos estamos tristes y enojados”, indica.
Claro, Samuel está consciente de que la medida que las autoridades penitenciarias les impusieron para evitar contagios, es correcta, “pero eso no quita que estemos molestos y tristes”, aclara.
Además, añade, “no todos los que estamos aquí somos culpables, pero todos tenemos que adaptarnos al encierro y todos tenemos que adaptarnos a la cuarentena”.
A los internos, les dijeron que se restringían las visitas de familiares, programadas normalmente para jueves y domingo y que comida o cosas personales se recibirían esos días en la entrada, sin posibilidad de que el familiar pudiera pasar.
Los 800 internos del Penal de Pacho Viejo están preocupados, porque saben que el COVID-19 “es una enfermedad de fácil contagio” y aunque a la fecha no se ha registrado ningún caso, sí tienen personas enfermas de otros padecimientos y adultos mayores, quienes son de alta vulnerabilidad.
Nos cuenta que por la cuarentena y para tomar todos los cuidados, las autoridades restringieron los cursos y el trabajo, lo que aunado a la falta de visitas, ha mermado su economía interna.
A nombre de sus compañeros, el interno entrevistado comenta que piden a las autoridades que se regulen mejor o se cancelen las visitas conyugales o íntimas “porque somos muy vulnerables y un contagio sería muy terrible; además, todos tenemos problemas económicos, no tenemos para una hospitalización y todo esto nos da miedo, porque con un contagio de coronavirus nos enfermaríamos enseguida todos.
Dice que aunque toman todas las medidas y los de nuevo ingreso son inspeccionados y revisados por el servicio médico, el riesgo es permanente, por las condiciones de encierro en que se encuentran.

CANCELADA LA SEMANA SANTA
A su vez, el padre Erick Aguilar García, párroco de Nuestro señor del Calvario, en Coatepec y encargado de la Pastoral Penitenciaria, comentó que ante la emergencia sanitaria que se vive en el país, las autoridades del penal decidieron cancelar la celebración de la Semana Santa que año con año se realiza al interior del centro penitenciario.
“Nosotros entendemos que frente a esta situación de la pandemia, tenemos que colaborar y así lo hemos hecho, deseando que todo pase y que ningún interno se enferme”, comentó.
Dijo que en años anteriores, los internos han sido muy receptivos a las actividades religiosas de la iglesia católica. “El Viernes Santo, por ejemplo, hay una gran participación. Todas las estaciones del viacrucis son representadas por ellos mismos y se involucran las áreas educativas y sociales. Las autoridades les facilitan todo. Nunca ha habido un obstáculo, salvo en esta situación que es una emergencia sanitaria”.
El padre Aguilar García, quien construye un albergue enfrente del penal, en el poblado de Pacho Viejo, para atender a los familiares de los internos, dice que una vez que concluya la cuarentena, seguirá visitando a los internos, para brindarles consuelo y alivio religioso.





