
Agencia Espejo del poder
Con la utilización por primera vez de más de 6 mil dispositivos digitales, se llevará a cabo a partir de este lunes 2 de marzo el Censo de Población y Vivienda 2020 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Considerado como el ejercicio estadístico más importante que hay en México, consiste en un conteo de todas las personas y viviendas en el país.
El Censo de Población y Vivienda reúne información de todas las personas que habitan en México, incluidos los extranjeros que viven en el país.
También recaba datos sobre las viviendas habitadas del país, además, registra información acerca de las localidades como disponibilidad de servicios básicos, de salud, educativos y de telecomunicaciones y del entorno urbano.
La información que arroja el Censo de Población y Vivienda es base para muchos propósitos, como la cantidad de población que entra en el cálculo para la distribución de los recursos, las partidas federales, también para la conformación de distritos electorales.
Además, es base para Coneval para indicadores de pobreza, para limitación de zonas metropolitanas.
En el Censo a realizar del 2 al 27 de marzo se aplicará un cuestionario básico de 38 preguntas que llevará aproximadamente 12 minutos en contestarlo. Además incluirá un cuestionario ampliado de 103 preguntas que llevará alrededor de 22 minutos contestar a la población.
Adicionalmente, realizarán un operativo en los centros de alojamiento de asistencia social, como albergues, orfanatos, reclusorios y hoteles para ubicar a personas que residan en estos lugares.
El Censo viene dos apartados: el de Población, que son las características generales de la persona, salud, religión, educación, entre otros, y el de Vivienda, que consta de preguntas sobre las características habitacionales, como materiales de construcción, número y tipo de pisos, cantidad de cuartos y el equipamiento con que cuentan las viviendas.
LA HISTORIA DE LOS CENSOS
Según el INEGI, los censos inician desde la época prehispánica, cuando en el año 1116 los chichimecas realizaron un recuento de su población y, por otro lado, los aztecas llevaron un registro de los pueblos y provincias que les pagaban tributo.
Hacia mediados del siglo XVI, los españoles llevaron a cabo la Suma de visitas de pueblos por orden alfabético, que consistió en un padrón de los habitantes de las tierras conquistadas; en 1790 y 1791 se hizo el Censo de Revillagigedo y, en 1831, el llamado Censo de Valdés.
En 1882 se creó la Dirección General de Estadística, cuya reglamentación establecía levantar un censo general de los habitantes del país cada 10 años; en 1892 se efectuó en la Ciudad de México un censo piloto de población conocido como Peñafiel. En 1895 se llevó a cabo el primer censo de carácter nacional y, a partir de 1900, se han realizado cada 10 años a excepción de 1921, a causa de la Revolución Mexicana, creando, así, una larga serie histórica censal mexicana que consta de 13 operativos censales, dos conteos de población y vivienda (1995 y 2005) y la Encuesta Intercensal (2015).
Los procesos censales en México han tenido transformaciones importantes a lo largo de los años, sobre todo derivados del uso de las tecnologías.
Es así que el Instituto, de cara a la ronda censal 2020, con la finalidad de modernizar y mejorar sus procesos, se plantea emplear dispositivos de cómputo móviles (DCM) para el levantamiento de información, que si bien representa un reto dada la magnitud de la estructura de enumeración, tiene el potencial de aportar beneficios considerables, como: la disponibilidad con mayor oportunidad de los datos captados en las viviendas, mejoras en la congruencia de los datos, potencial para un seguimiento del avance por entrevistador y el uso de tecnologías como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés), entre otros.




