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Tecnologías digitales y género

Nancy Fabiola Martínez Cervantes / Elvia Espinosa Infante

Por Nancy Fabiola Martínez Cervantes y Elvia Espinosa Infante

Tiempo de lectura: cinco minutos

En la era de las tecnologías digitales y la globalización, conectividad y desigualdad aparecen de forma incomprensible cuando se asocian.

Vivimos en sociedades que nos brindan un mejor bienestar, pero con claras desigualdades sociales; no se accede a las tecnologías digitales de manera igualitaria.

Las mujeres estamos en desventaja

Hablar de tecnologías digitales y género no es cosa fácil y ello se debe a que el terreno está atravesado por distintas desigualdades. Las asimetrías gobiernan las relaciones entre hombres y mujeres y, en el caso de las tecnologías, un concepto que permite entenderlas o, por lo menos acercarnos, es el de brechas digitales.

Las brechas digitales han sido definidas de distintas maneras sin embargo existen dos aspectos que logran situarlas de forma clara: por un lado, está la distancia que persiste ante una situación deseada y la que realmente se vive, es decir, la desigualdad y, por el otro lado, el contexto social en el cual se reproducen las diferencias.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) existen pilares estructurantes que configuran las desigualdades sociales como: el estrato socioeconómico al cual se pertenece, el género, las diferencias étnicas y raciales, las relacionadas con las diferentes etapas del ciclo de vida de las personas y las territoriales. Si bien cada una tiene su relevancia, en cuanto a la producción y reproducción de las sociedades, aquí solo se resaltarán dos de ellas: el género y la edad.

Al estar asentadas en una división sexual de trabajo que asigna a las mujeres responsabilidades como los cuidados del hogar, la familia junto con las labores domésticas, las desigualdades de género limitan a las mujeres en la participación en trabajos remunerados, el acceso a la educación o alcanzar su autonomía económica. En cuanto a la edad, es construida partiendo de roles y estereotipos preconcebidos a partir de la estructura social a la cual se pertenezca.

Si juntamos género, edad y tecnologías digitales el panorama se complejiza porque engloba el acceso, el uso y la apropiación de las tecnologías digitales, a partir de cómo diversos miembros de la sociedad han logrado o no beneficiarse de los avances sociales alcanzados.

Cecilia Castaño, académica de la Universidad Complutense de Madrid, especialista en tecnologías y empleo para mujeres, reconoce que la primera brecha digital de género aparece en el acceso a la tecnología; la segunda brecha surge con la utilización que se hace de las tecnologías, marcando el grado de incorporación efectiva a la misma, y la tercera brecha digital está relacionada al uso de servicios digitales avanzados.

Cuando agregamos la variable edad encontramos que la población que nació antes de los años 80’s difícilmente estuvo inmerso en un entono digitalizado, a diferencia de los que nacieron en años posteriores.

La brecha digital va afectando en mayor medida a los adultos mayores porque son las personas que no cuentan con competencias digitales progresivas, informativas, estratégicas y de creación de contenidos; sí miramos con detalle encontraremos que son las mujeres adultas mayores las que se encuentran en mayor desigualdad.

En México, diversas estadísticas nos muestran que las mujeres adultas mayores (9.5 millones aprox.), tienen un nivel básico en educación formal; poco más de la mitad padece alguna limitación para realizar alguna actividad física como caminar y casi el 60% por ciento padece una discapacidad. El 30% son económicamente activas, con un ingreso promedio de 7 mil pesos mensuales; 20% por ciento son jubiladas o pensionadas y cerca del 40% son jefas de familia. Adicionalmente es el grupo de edad con menores porcentajes en cuanto a uso de internet.

Entonces, ¿cómo se puede mejorar el acceso, el uso y la apropiación de las tecnologías digitales cuando se parte de condiciones desiguales? No sabemos que hacen con las tecnologías cuando acceden a ellas, desconocemos cómo las usan y apropian, ante ello tenemos todo un camino por andar desde la investigación.

Para saber más:

Podcast Algoritmo Femenino

https://www.youtube.com/watch?v=pOdHufeT6dc

Martínez Cervantes, N. (2026) Brechas digitales y género, algunas cifras para reflexionar sobre adultas mayores en México. En: Espinosa Infante, E. (Coord.) Mujeres en las organizaciones. Aproximaciones para entender la asimetría. México, Biblioteca de la Ciencias Sociales y Humanidades, UAM Azcapotzalco. Disponible:

https://www.researchgate.net/publication/408021020_Brechas_digitales_y_genero_algunas_cifras_para_reflexionar_sobre_mujeres_adultas_mayores_en_Mexico

Nancy Fabiola Martínez Cervantes

Doctora en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Profesora-investigadora de tiempo completo en el Departamento de Administración y coordinadora de la línea de investigación: Intervención para la Innovación de Procesos, perteneciente al Doctorado en Intervención en las Organizaciones, en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Sus principales líneas de investigación son: tecnologías digitales, gestión universitaria, cultura en las organizaciones y género. nfmc@azc.uam.mx

Elvia Espinosa Infante

Doctora en Estudios organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa. Profesora investigadora de tiempo completo en el Departamento de Administración de la UAM-Azcapotzalco (UAM-A). Jefa del área académica: Análisis y gestión de las organizaciones. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNII, Nivel 1). Ponente, panelista y conferencista en diversos congresos, coloquios y seminarios de carácter nacional e internacional sobre temas de género y organizaciones. eei@azc.uam.mx

 

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