- Artistas exploraron las posibilidades de vincular ambas disciplinas y trasladar la imagen bidimensional hacia nuevas expresiones
- Participaron en un conversatorio dentro del Encuentro de Gráfica Trazos Comunes 2026, en el que abordaron técnicas, materiales y procesos para explorar el vínculo entre imagen y volumen
David Sandoval Rodríguez / Fotos: José Rujiro Hernández Temis
Xalapa, Ver.- La gráfica y la cerámica comparten posibilidades de experimentación que permiten desdibujar las fronteras entre la imagen plana y el volumen; a partir de esta premisa, Teresa Gómez Cantarell, Roberto Rodríguez, Pablo González y Roberto González participaron en el conversatorio “Gráfica y cerámica: diálogos entre lo bidimensional y la tridimensionalidad”, como parte del Encuentro de Gráfica Trazos Comunes 2026, celebrado en la Universidad Veracruzana (UV).
El evento, moderado por Manuel Velázquez, permitió exponer sus procesos de trabajo y las posibilidades creativas que surgen del encuentro entre ambas disciplinas.
Durante la charla, los artistas abordaron las relaciones entre la huella, la impresión, la materia y el espacio, así como las técnicas que permiten incorporar recursos gráficos a las superficies cerámicas y transformar las imágenes en objetos tridimensionales.
La ceramista Teresa Gómez Cantarell, cuya trayectoria se ha desarrollado principalmente en Xalapa, planteó como punto de partida una pregunta: “¿Qué sucede cuando una huella abandona el papel y comienza a ocupar un espacio?”.
A partir de esta reflexión, explicó que el encuentro entre la gráfica y la cerámica permite explorar nuevas formas de representación, en las que la línea puede convertirse en relieve, la textura adquirir cuerpo y la impresión extenderse más allá de una superficie plana.
Para Gómez Cantarell, ambas disciplinas mantienen una relación con la materia y la memoria del gesto, pues registran una acción mediante el contacto con una superficie; sin embargo, cuando la imagen se traslada al barro, cambia su relación con el espectador al adquirir volumen y presencia física.
En este proceso, destacó la importancia del fuego como elemento de transformación y, como parte de la propuesta del Taller de Cerámica Cono 7, mencionó la técnica ancestral de rakú, mediante la cual las piezas experimentan cambios durante la cocción que escapan al control absoluto de quien las crea.
Por su parte, Roberto Rodríguez, escultor e integrante del Instituto de Artes Plásticas de la UV, compartió algunas de las técnicas que pueden emplearse para incorporar imágenes a las piezas cerámicas. Entre ellas mencionó el esgrafiado, la aplicación de sellos, las transferencias mediante fotocopias, el esténcil y la fotocerámica.
Explicó que cada procedimiento ofrece posibilidades distintas para trabajar las líneas, los planos, los colores y las texturas.
En su caso, señaló que utiliza principalmente el esgrafiado, aunque también recurre a las transferencias cuando busca reproducir imágenes con mayor precisión.
En su intervención también presentó referencias de creadoras que han explorado la impresión sobre cerámica, como la argentina Graciela Olio, cuyo trabajo incorpora imágenes vinculadas con la identidad y la iconografía de su país, y de la mexicana Ana Gómez, quien ha realizado piezas en porcelana basadas en envases de comida rápida y sopa instantánea.
Otro de los ejes del conversatorio, expuesto por Pablo González, fue la colaboración entre los talleres Cerámica Mirador y Gráficas Centopéia, cuyos integrantes comenzaron a intercambiar conocimientos y experimentar con sus respectivos materiales y procedimientos en 2023.
A partir de esta experiencia, se ha desarrollado un proceso de retroalimentación en el que los recursos del grabado se incorporan a la cerámica, mientras que el trabajo con el barro abre nuevas posibilidades para quienes se han formado en las disciplinas gráficas.
En este contexto, se expusieron ejercicios que trasladan las imágenes a placas cerámicas y exploran sus posibilidades formales mediante el modelado, el esgrafiado y el uso de engobes.
Entre los referentes mencionados, el egresado de Artes Plásticas de la UV mencionó la técnica coreana sanggam, relacionada con el trabajo de incisiones que posteriormente se rellenan para hacer visible el dibujo sobre la superficie.
En otra intervención, Roberto González, egresado de la facultad y coordinador de la Galería AP, recordó su acercamiento a la construcción de imágenes tridimensionales a partir de una serie de monotipos realizados en 2009, relacionados con su experiencia de tránsito entre distintos territorios.
Posteriormente desarrolló experimentos con fotografía y objetos, proceso que lo condujo a explorar las posibilidades escultóricas de esas imágenes.
Destacó que en su proceso debió asimilar las dos superficies en las que se graba la imagen, lo que le llevó a “pensar en espejo”, y de esta manera también pudo aplicarlo al trabajo que realiza en serigrafía.
Otro de los aprendizajes que le dejó trabajar en tres dimensiones fue el pensar en los volúmenes, las proporciones y considerar el “recorrido” de la pieza por parte de los espectadores en las galerías.
Si bien el punto de partida es la gráfica, que organiza las imágenes, actualmente su proceso creativo implica el reconocimiento de cómo quedará impresa la superficie y cómo debe ubicarse o ensamblarse para que los espectadores recorran su obra de la manera en que lo planeó.
El conversatorio permitió compartir distintas aproximaciones a un mismo problema creativo y las intervenciones coincidieron en la importancia de mantener abierto el diálogo entre disciplinas, compartir experiencias y explorar nuevas formas de creación a partir de la relación entre el gesto, la materia y el espacio.

