- Especialistas de la Universidad Veracruzana participaron en foro por el Día Mundial de la Salud Mental, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México
- Las exposiciones abordaron estereotipos, cuidados, identidad y prevención de la violencia
David Sandoval Rodríguez / Foto: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- Mónica Carrasco Gómez y Benno de Keijzer, investigadora e investigador del Instituto de Salud Pública (ISP) de la Universidad Veracruzana (UV), participaron en el foro por el Día Mundial de la Salud Mental: “Género y salud mental”, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el que abordaron el bienestar emocional en población infantil de zonas rurales, así como los mandatos tradicionales de masculinidad.
Dentro de la mesa “Género y salud mental en el curso de vida”, los especialistas de la UV coincidieron junto con otros participantes que las relaciones de género, los estereotipos y la distribución desigual de los cuidados influyen en la salud mental a lo largo de la vida, desde las experiencias de las niñeces hasta la maternidad y las formas de vivir las masculinidades.
En el encuentro, organizado también en colaboración con integrantes de la Red Iberoamericana de Estudios en Salud Mental, las participaciones destacaron la necesidad de abordar el bienestar emocional desde una perspectiva de género que considere tanto las experiencias individuales como las condiciones sociales que las atraviesan.
Mónica Carrasco Gómez presentó “Género y bienestar emocional en niñeces rurales”, donde expuso los avances de un proyecto desarrollado en una escuela de Coatepec.
Mediante círculos de la palabra, la investigación genera espacios de confianza para que niñas y niños reflexionen sobre el cuidado, la protección y las expectativas sociales asociadas con ser niña o niño.
La especialista explicó que el trabajo participativo busca que las propias niñeces identifiquen situaciones de su entorno, dialoguen sobre ellas y construyan acuerdos para transformar sus espacios de convivencia. También señaló que las experiencias infantiles combinan cada vez más los ámbitos presencial y digital.
“El género también organiza las maneras en que aprendemos a sentir, expresarnos y relacionarnos”, afirmó, al destacar que niñas y niños no solo reproducen las relaciones de género, sino que también pueden cuestionarlas.
Por su parte, Benno de Keijzer, quien también es académico del Centro de Estudios de Género de la UV e integrante del Colectivo Hombres Responsabilizándose de su Vida, abordó “Masculinidades y emociones”. Planteó que la salud mental debe analizarse en relación con la violencia, las desigualdades socioeconómicas y las estructuras de poder, y no solo como un asunto individual.
Señaló que los mandatos tradicionales de masculinidad se relacionan con riesgos para la salud de los hombres, entre ellos las muertes por suicidio, el abuso de sustancias, los accidentes y los homicidios.
Para atender estas problemáticas, propuso fortalecer la educación y la prevención desde las infancias, promover la participación de niños y hombres en la transformación de esos patrones y trabajar por relaciones más equitativas.
Margarita Bernales, docente de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, presentó “Salud mental y elementos de bienestar en población trans”.
Ante la necesidad de ampliar la conversación más allá de los problemas de salud mental, propuso incorporar el concepto de “euforia de género” como una perspectiva que permita estudiar experiencias positivas de afirmación identitaria.
Frente al énfasis histórico en la disforia de género y las experiencias de discriminación y violencia, Bernales planteó la importancia de reconocer el orgullo, la autenticidad y el reconocimiento familiar y social.
Desde esta perspectiva, la alegría trans puede constituir una forma de resistencia y aportar elementos para comprender qué experiencias y objetos representan orgullo en la construcción de la identidad.
En la ponencia “Depresión posparto: aportes desde el enfoque material-discursivo”, Virginia Cardozo, docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Uruguay e integrante de la Comisión de Género y Salud de la Sociedad Uruguaya de Medicina Familiar y Comunitaria, examinó los límites de explicar la depresión posparto únicamente mediante factores biológicos y hormonales.
A partir de una revisión documental y entrevistas con especialistas de distintas áreas médicas, señaló que este padecimiento debe comprenderse como un proceso biocultural en el que interactúan el cuerpo y las condiciones sociales.
Entre estas últimas identificó la sobrecarga cotidiana de tareas, la feminización de los cuidados, la soledad y la responsabilidad que recae sobre las madres biológicas, también advirtió que la idealización de la maternidad puede invisibilizar las condiciones materiales necesarias para cuidar a un recién nacido.
La mesa fue moderada por Yuriria Alejandra Rodríguez Martínez, académica responsable del Programa de Igualdad de Género de la Facultad de Medicina de la UNAM y del Programa de Estudios de Género en Salud.

