- “El silencio y la discreción no protegen, afirmó Ángel de Jesús Bustos Moreno, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana
- Se debe afrontar el tema con quien atraviesa la crisis, analizarlo de manera empática y con disposición para conectar emocionalmente
Texto y fotos: Jorge Vázquez Pacheco
Xalapa, Ver.- Ángel de Jesús Bustos Moreno, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV), región Poza Rica-Tuxpan, disertó sobre la detección oportuna del riesgo suicida y las formas adecuadas de abordarlo, con el propósito de sensibilizar a la comunidad acerca de la importancia del diálogo abierto para la prevención.
En charla organizada por el Sistema de Atención Integral para la Salud de la UV (SAISUV), el académico enfatizó que ante un riesgo inminente la seguridad debe prevalecer sobre la confidencialidad, ya que “el silencio no protege”.
Abordar el tema y preguntar de manera directa no induce la idea en la persona afectada; por el contrario, le facilita expresar lo que está sintiendo. Para ello, recomendó escuchar de forma activa y empática, mostrando disposición para conectar emocionalmente y validar sus sentimientos sin minimizarlos. Al dialogar es fundamental evitar comentarios que juzguen o desvaloricen la crisis, y optar por planteamientos claros, directos y comprensivos.
Ángel de Jesús Bustos mencionó recursos de ayuda y alternativas terapéuticas como Línea de la Vida (800 911 2000), Consejo Ciudadano (55 5533 5533), centros de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, Centros de Integración Juvenil, Institutos de la Mujer, además de grupos de ayuda mutua como Alcohólicos Anónimos y Neuróticos Anónimos.
Además, detalló los puntos clave para una intervención adecuada: identificar señales como el aislamiento, la desesperanza o los cambios bruscos de conducta; realizar preguntas directas sin juzgar; reducir el acceso a medios letales y buscar vinculación inmediata con redes de apoyo y servicios de emergencia.
Asimismo, instó a prestar especial atención a frases de desesperanza –como “Ya no puedo más” o “Preferiría no despertar”–; al igual que a comportamientos inusuales, como regalar pertenencias valiosas o expresiones de despedida.
Respecto al acompañamiento de familiares y conocidos, señaló que explorar ciertas dimensiones emocionales ayuda a generar conciencia de la situación, aunque esto no sustituye la atención psicoterapéutica profesional.
Subrayo que, ante la detección de un plan estructurado de suicidio o un riesgo inminente, es crucial contactar a allegados y especialistas, evitando guardar el secreto sobre la intención suicida. De igual forma, recomendó a los acompañantes no centrar la atención en sí mismos ni dar consejos genéricos.

