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Madres buscadoras cuestionan respuesta institucional ante desapariciones

Alumnado y profesorado de la Facultad de Sociología asistieron al conversatorio en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

David Sandoval Rodríguez / Fotos: Omar Portilla Palacios

Xalapa, Ver.- La falta de resultados en la búsqueda e identificación de personas desaparecidas, así como las consecuencias que esta problemática tiene en las familias, fueron algunos de los temas abordados por madres buscadoras durante el conversatorio realizado por la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana (UV), con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. 

El encuentro colocó en el centro los testimonios de integrantes del colectivo Familiares en Búsqueda de Xalapa, quienes compartieron sus experiencias y hablaron sobre los años que llevan buscando a sus hijos. 

Ernesto García Mestizo, docente de la Facultad de Sociología, señaló que el propósito fue generar un espacio para escuchar sus voces, reconocer sus testimonios y mantener viva la memoria de quienes permanecen ausentes. 

Explicó que el 30 de agosto se estableció esta fecha, aprobada por Naciones Unidas en 2010 como un recordatorio de la problemática, y precisó que en México la desaparición tiene antecedentes en el periodo conocido como Guerra Sucia. 

Señaló que, aunque los contextos y modalidades han cambiado, la problemática continúa ya que, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, con corte al 31 de agosto, en México existen más de 122 mil personas registradas como desaparecidas y no localizadas, mientras que en Veracruz se reportan siete mil 221 casos.

Ernesto García, docente de la facultad, recordó que a la fecha existen más de 122 mil personas desaparecidas y no localizadas

García Mestizo puntualizó que el registro no distingue entre desapariciones forzadas y aquellas cometidas por particulares, además de que existen casos que no son denunciados por temor. 

Las madres participantes expusieron que la desaparición modifica la organización familiar y obliga a quienes buscan a sus seres queridos a asumir tareas que antes no realizaban. 

Fabiola Barrera, madre buscadora, compartió la ausencia de su hijo Argenis Yosimar Pensado Barrera, desaparecido el 16 de marzo de 2014 en Xalapa, y cómo transformó la vida cotidiana de su familia. 

Recordó a Yosimar como un joven alegre, solidario, amante de los animales y de la música.

Fabiola Barrera compartió su testimonio y el impacto de la desaparición de su hijo Argenis Yosimar Pensado

Otra de las participantes, Beatriz Torres Zulueta, relató su experiencia en Jalisco y contrastó el funcionamiento de las instituciones de búsqueda. 

Reconoció el trabajo que, en su experiencia, ha realizado la Comisión de Búsqueda de Jalisco junto con colectivos y madres buscadoras, pero cuestionó la actuación de las fiscalías frente a los casos de desaparición. 

“Los desaparecidos para las fiscalías son números”, afirmó, al referirse a la falta de respuestas y a las dificultades que enfrentan las familias; también habló del señalamiento que reciben algunas madres cuando exigen resultados y mantienen públicamente sus demandas.

Beatriz Torres reconoció que las comisiones de búsqueda apoyan a las madres, pero son insuficientes ante la problemática

La señora Rosi, otra de las madres participantes, explicó que en un principio no existían fiscalías especializadas ni comisiones de búsqueda. 

Consideró que, aunque estas instituciones se han creado, persisten deficiencias y falta de resultados, tanto que cuestionó el tiempo que toma identificar cuerpos encontrados y la situación de los registros y de las fosas comunes y clandestinas. 

“¿Dónde está el resultado?”, planteó al referirse a los oficios y gestiones que durante años muestran las fiscalías de los estados para demostrar que realizan su labor. 

También cuestionó la falta de herramientas y personal especializado para localizar e identificar restos óseos, por lo cual se dirigió a las y los jóvenes recalcando que en ellos está la posibilidad de cambiar este panorama negativo, formándose y capacitándose para incidir en las tareas que requieren la búsqueda e identificación de cuerpos.

La señora Rosi pidió a las y los jóvenes que se involucren en la profesionalización de la búsqueda de personas desaparecidas

Las madres señalaron además que sus familiares podrían haber sido trasladados a otras entidades y que existen cuerpos sin identificar que permanecen sin ser reclamados. Explicaron que, en algunos casos, las autoridades argumentan que no pueden realizar una identificación porque no existe una denuncia relacionada con esos cuerpos. 

Ante ello, Torres Zulueta y Fabiola Barrera cuestionaron la dimensión real de las cifras oficiales de personas desaparecidas. 

La señora Fabiola destacó que hay mucho por investigar y pidió considerar la participación de las nuevas generaciones: “Hay muchísimo por hacer”, expresó, al señalar que quienes actualmente se forman en las universidades pueden contribuir mediante investigaciones que ayuden a esclarecer lo ocurrido y a evitar que las desapariciones continúen. 

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