- En la región Orizaba-Córdoba se impartió el taller “Gestión del riesgo frente a hidrometeoros con enfoque de resiliencia”
- Ante peligros climáticos, geológicos e industriales, la estrategia institucional exige diagnósticos transversales que incluyan a los municipios de las cuencas altas
- La iniciativa que se integra en el Programa de Trabajo 2025-2029 promueve la corresponsabilidad universitaria para fortalecer la capacidad de prevención, preparación y recuperación ante desastres hidrometeorológicos
Eduardo Cañedo Lomán
Ixtaczoquitlán, Ver.- La Universidad Veracruzana (UV) llevó a cabo en la región Orizaba-Córdoba el taller “Gestión del riesgo frente a hidrometeoros con enfoque de resiliencia”, un espacio de intercambio de experiencias y construcción de insumos que congregó a funcionarios, titulares, administradores, consejeros alumnos, coordinaciones del Sistema Universitario de Gestión Integral del Riesgo (SUGIR) y coordinadores de Sustentabilidad de cada entidad regional.
La inauguración formal de las actividades corrió a cargo del vicerrector Mario Roberto Bernabé Guapillo Vargas, quien coincidió que los fenómenos hidrometeorológicos recientes a nivel global y local exigen un trabajo colaborativo y recordó que la gestión integral del riesgo de desastres es un elemento prioritario dentro de la visión de la UV, quedando plasmada en el actual Programa de Trabajo 2025-2029 para consolidar el bienestar y la seguridad de toda la comunidad.
Cabe mencionar que el desarrollo de estas actividades se enmarca en las políticas institucionales que la UV ha impulsado para atender las crisis socioambientales actuales.
Desde 2010, la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (Cosustenta) trabaja para incorporar esta perspectiva en las funciones de docencia, investigación, vinculación y gestión, asumiendo la responsabilidad social de formar profesionales con valores éticos y articular soluciones integrales.
Por su parte, el SUGIR, creado en mayo de 2013 y adscrito a la Secretaría de Desarrollo Institucional (SDI), tiene el propósito de desarrollar la capacidad de la universidad para construir una cultura del autocuidado colectivo, buscando salvaguardar la integridad de los universitarios, el medioambiente y la infraestructura física y tecnológica mediante acciones coordinadas de prevención, preparación y recuperación ante desastres.
Durante el inicio de actividades, la bienvenida estuvo a cargo de Ariadna Tercero Pérez, integrante de la Cosustenta, quien contextualizó el taller como parte de un recorrido estratégico por las cinco regiones universitarias. Precisó que el propósito central es dotar a la comunidad de herramientas para cimentar una cultura de prevención, cuidado y resiliencia ante los riesgos del cambio climático, partiendo de las características y vivencias particulares de cada territorio.
Asimismo, comentó que la estructuración del taller es resultado del trabajo conjunto de la academia y personal universitario, y busca ser retroalimentada y complementada de acuerdo con las características propias de la región; manifestó que la jornada es un importante insumo para el intercambio de saberes que consolide los vínculos comunitarios entre los integrantes de Cosustenta en toda la universidad.
Annette Margarita Gutiérrez Ruiz, integrante del SUGIR, enfatizó la urgencia de fortalecer las capacidades de respuesta de las dependencias universitarias frente a diversas emergencias: “Es imperativo que la comunidad universitaria transite de ser un receptor pasivo de ayuda a un agente activo en su propia seguridad frente a fenómenos como huracanes e inundaciones”.
Asimismo, detalló que las mesas de trabajo del taller permitirán generar cartografías de riesgo, diagnósticos compartidos y rutas de acción para implementar mecanismos de alerta temprana.
De igual manera, precisó que las Unidades Internas de Gestión Integral del Riesgo (UIGIR) fungen como la célula organizativa fundamental para edificar espacios más seguros e informados en donde sus integrantes asumen la corresponsabilidad de diseñar, implementar y dar seguimiento a los programas internos de protección civil, prevención de riesgos, promoción de la salud y principios de inclusión social.
Reconoció que el cambio climático ha dejado de ser un escenario futuro para convertirse en una realidad que incrementa la frecuencia e intensidad de fenómenos hidrometeorológicos en todo el estado, como huracanes, tormentas e inundaciones.
Dijo que las actividades del taller buscan un trabajo colaborativo para identificar vulnerabilidades físicas en los recintos universitarios y construir rutas de acción concretas, plasmadas en cartografías de riesgo y diagnósticos compartidos que permitan alcanzar bases sólidas a futuro.
En relación a lo anterior y en el contexto regional de las Altas Montañas, el diagnóstico integral establece que la zona metropolitana Orizaba-Córdoba enfrenta una compleja interacción de sistemas de riesgo socionatural, tecnológico, químico y climático interconectados; la dinámica territorial la convierte en una microrregión de alta vulnerabilidad debido a la convergencia de una orografía abrupta, alta sismicidad, densidad poblacional, presencia de infraestructura industrial crítica como gasoductos y carreteras con alto flujo de tráfico pesado, factores que potencian los peligros geológicos, hidrometeorológicos y antropogénicos.
Ante este escenario, se determinó que las estrategias de prevención no deben limitarse a los municipios que integran las zonas metropolitanas de Orizaba y Córdoba, sino que el análisis de riesgos debe ser transversal e incluir a los municipios de las cuencas altas y áreas de conexión, abarcando localidades como Maltrata, Acultzingo, Sierra de Zongolica, La Perla, Soledad Atzompa y Cuitláhuac, así como otros territorios serranos o agroindustriales.

