- Sergio Orihuela García, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública, declaró que su práctica puede constituir tratos crueles, inhumanos degradantes y hasta tortura
- Dictó conferencia en el marco del Ciclo de Pláticas Orgullo 2026 “Salud para todas las personas”, organizado por el SAISUV
Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales
Xalapa, Ver.- “En México los ECOSIG o Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género se consideran actos discriminatorios que deben ser denunciados”, declaró Sergio Orihuela García, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública, al dictar una conferencia virtual organizada por el Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV).
Al exponer el tema “Retos y abordajes en la salud mental LGBTQIA+ en México”, en el marco del Ciclo de Pláticas Orgullo 2026 “Salud para todas las personas”, Orihuela García explicó que estas prácticas pueden constituir tratos crueles, inhumanos, degradantes o hasta tortura.
El Maestro en Salud Pública destacó que en ocasiones conllevan privación de la libertad, violaciones correctivas, terapias de conversión, violencia económica y rechazo familiar.
Se justifican con argumentos morales, científicos, ideológicos y políticos poseedores de una herencia religiosa, lo cual vulnera los derechos humanos; son buscados principalmente por familiares de personas con orientación sexual, identidad o expresión de género no normativa.
Debido a sus prácticas, han provocado la preocupación del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que señala que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
“Son una alerta ética porque convierten la diferencia en problema y la ayuda en corrección”, enfatizó el experto.
El conferencista también habló del acto del suicidio y en cómo afecta a la población LGBT+; puntualizó que no ocurre debido a la identidad de este sector, sino por la manera en que el mundo reacciona a ella.
Entre los factores de riesgo se encuentran el aislamiento social, la estigmatización y la ausencia de normas que fomenten la no discriminación e intimidación.
Por otro lado, las redes de apoyo solidarias, las instituciones de protección y atención, la autorrealización, la resiliencia y el acceso a oportunidades laborales dignas, sirven de mecanismos de defensa ante él.
Orihuela García instó a aumentar la concientización del riesgo en grupos vulnerables, a impulsar la búsqueda de ayuda y, sobre todo, a abogar por nuevas intervenciones y estrategias de prevención de este acto deliberado.

