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La infancia define la regulación emocional y los vínculos afectivos 

La regulación emocional inicia en la primera infancia y las experiencias tempranas condicionan relaciones futuras, señaló Samuel Nepomuceno

David Sandoval Rodríguez 

Fotos: Luis Fernando Fernández 

Xalapa, Ver.- Como parte de las actividades de la Unidad de Género de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV), el especialista Samuel Nepomuceno Sánchez abordó la manera en que se configuran las emociones durante la infancia y la forma en que se establecen los vínculos de apego que acompañan a las personas a lo largo de su vida. 

Ante estudiantes de dicha licenciatura, el ponente, experto en prevención, detección y atención del abuso sexual infantil, planteó la interrogante: ¿cómo se aprende a gestionar las emociones? A partir de ello, explicó que este proceso se construye fundamentalmente mediante la socialización y la interacción con figuras cercanas, en particular durante los primeros años de vida. 

Precisó que, alrededor de los cuatro años, las personas consolidan un aprendizaje crucial en materia de regulación emocional, en un contexto en el que el cerebro aún se encuentra en desarrollo y depende en gran medida del entorno. 

En este sentido, destacó el papel de las figuras de apego: madres, padres o cuidadores, cuya calidad de acompañamiento influye directamente en la manera en que los niños aprenden a identificar, expresar y regular sus emociones. 

La ausencia de herramientas adecuadas en estos cuidadores puede derivar en dificultades que se prolongan hasta la vida adulta, agregó. 

La dependencia infantil define patrones de apego y estos pueden replicarse en relaciones adultas, expresó el ponente

Nepomuceno Sánchez dijo que, desde una perspectiva biológica, el cerebro infantil carece de una corteza prefrontal completamente desarrollada, lo que limita la capacidad de control de impulsos y de regulación emocional autónoma; por ello, en esta etapa resulta indispensable la contención externa. 

A su vez, explicó que los procesos emocionales están profundamente vinculados con respuestas fisiológicas, como la liberación de cortisol ante situaciones de estrés, lo que puede afectar tanto la conducta como la salud. 

El especialista también hizo referencia al concepto de “secuestro emocional”, entendido como un estado en el que las respuestas instintivas predominan sobre el razonamiento, especialmente en contextos de alta carga emocional. 

Este fenómeno, indicó, puede explicarse por alteraciones en la actividad cerebral derivadas del estrés sostenido, el cual impacta funciones clave como la toma de decisiones y el control de impulsos. 

Asimismo, abordó la relación entre experiencias tempranas y la construcción de la identidad, donde detalló que los mensajes recibidos en el entorno familiar, ya sean positivos o negativos, actúan como un “espejo” que influye en la autoestima y en la percepción de uno mismo. “Estos patrones tienden a replicarse en las relaciones interpersonales, incluyendo la elección de pareja”, añadió. 

El ponente enfatizó que los seres humanos desarrollan necesidades emocionales que, en muchos casos, buscan compensar carencias afectivas del pasado y pueden manifestarse en conductas recurrentes orientadas a la regulación emocional, como la búsqueda de vínculos afectivos intensos o la dependencia de estímulos externos. 

Nepomuceno Sánchez señaló que comprender estos procesos resulta fundamental para el ejercicio profesional de la psicología, ya que permite identificar el origen de diversas problemáticas emocionales y relacionales. 

Por tal motivo, exhortó a las y los jóvenes a buscar la lectura y formación continua en diversas materias, mediante un estudio interdisciplinario como “herramienta indispensable para abordar la complejidad del comportamiento humano”.

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