- Mariano Díaz presentó investigación doctoral centrada en la práctica de profesores nahuas en escuelas bilingües de la sierra de Zongolica
- El trabajo fue desarrollado en el Doctorado en Investigaciones Económicas y Sociales del Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales de la UV
David Sandoval Rodríguez / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- La justicia educativa en contextos indígenas no puede entenderse únicamente desde la cobertura escolar o la existencia de normas, sino desde las condiciones concretas en que enseñan y acompañan las y los docentes, planteó Mariano Díaz Vásquez, estudiante del Doctorado en Investigaciones Económicas y Sociales (DIES) del Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales (IIESES) de la Universidad Veracruzana (UV).
Durante la presentación de su investigación doctoral “Justicia e inclusión como ámbitos de la práctica docente en la región de la sierra de Zongolica”, el universitario expuso un acercamiento al territorio educativo de profesores que laboran en una de las regiones con mayores niveles de desigualdad social en Veracruz.
Explicó que el estudio parte de un contexto marcado por la pobreza extrema, la migración internacional, la precariedad de infraestructura y la fragilidad de las estructuras familiares, factores que atraviesan la vida escolar y condicionan de manera directa las posibilidades de aprendizaje, inclusión y permanencia educativa.
“En ese escenario surge una pregunta central: ¿cómo se expresa la justicia en la práctica docente de las escuelas bilingües de la sierra de Zongolica?”. La respuesta, afirmó, “no puede buscarse solo en la política pública o en el discurso institucional, sino en la experiencia cotidiana de maestras y maestros que enfrentan tensiones entre lo que la ley promete y lo que la realidad permite”.
Díaz Vásquez recordó que el artículo segundo constitucional reconoce el derecho de los pueblos originarios a una educación bilingüe e intercultural; sin embargo, en la práctica persisten múltiples carencias: ausentismo por trabajo infantil, impactos de la migración, insuficiencia de recursos y escuelas que operan en condiciones de alta vulnerabilidad.
Para el desarrollo de su investigación tomó como campo de estudio la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena, de la Universidad Pedagógica Nacional, unidad Orizaba, programa vinculado históricamente con la formación de docentes que atienden a comunidades nahuas de la región.
Desde una perspectiva que articula aportes de John Rawls, Amartya Sen, Nancy Fraser y Miranda Fricker, el trabajo propone comprender la justicia no solo como distribución de bienes o acceso a servicios, sino también como reconocimiento cultural, capacidad efectiva para ejercer derechos e inclusión epistémica.
Entre los hallazgos, el entrevistado destacó que una parte importante del profesorado trabaja en escuelas multigrado o unitarias y muchos docentes deben recorrer largas distancias, entre hora y media a tres horas por trayecto, para llegar a sus centros de trabajo.
Esta situación, señaló, “cubre formalmente la demanda educativa, pero también merma el tiempo, la energía y las condiciones reales para enseñar de las y los profesores”.
La investigación documenta, además, que el profesorado no solo cumple funciones pedagógicas, sino que en numerosos casos asume una ética del cuidado que lo convierte en acompañante, mediador, orientador, e incluso figura de contención frente a situaciones de violencia, salud, abandono o conflicto familiar.
“El profesor se vuelve cuidador, psicólogo, acompañante y, en ocasiones, hasta una figura de mediación comunitaria”, puntualizó.
Uno de los puntos más sensibles del estudio es el relacionado con la lengua materna, porque, si bien la educación indígena bilingüe tiene entre sus propósitos centrales el fortalecimiento de las lenguas originarias, la investigación encontró un uso limitado del náhuatl en ciertas prácticas escolares, particularmente en la producción escrita y literaria.
Díaz Vásquez señaló que este fenómeno “no puede leerse de forma simplista, pues responde también a procesos históricos de exclusión, castellanización y desconfianza cultural, así como a decisiones familiares que, en algunos casos, priorizan el español como una vía de movilidad o protección social”.
A estos factores se suma la percepción de abandono institucional y de riesgo en el ejercicio docente, como lo constató en testimonios recabados durante el trabajo de campo. Maestras y maestros expresaron sentimientos de miedo, impotencia y soledad, especialmente cuando buscan intervenir en problemáticas sociales delicadas o cuando deben trasladarse por caminos largos y poco seguros.
El estudio también identificó los efectos de la migración a Estados Unidos en la vida escolar de niñas y niños de municipios como Zongolica, Tlaquilpa y Soledad Atzompa, donde la ausencia de padres o familiares cercanos impacta el bienestar emocional y el vínculo con la escuela.
Para el investigador, estos hallazgos muestran que la justicia educativa en la sierra de Zongolica debe analizarse desde una mirada situada, capaz de reconocer las asimetrías estructurales y, al mismo tiempo, el papel que desempeñan las y los docentes como actores clave en la defensa cotidiana del derecho a la educación.

