- El Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV) alberga el Seminario “Pensar la técnica. Inteligencia artificial entre Vida y Verdad”
- La inteligencia artificial ha dejado de ser un objeto abstracto para situarse en los límites de lo biológico
José Luis Couttolenc Soto / Fotos: Luis Fernando Fernández
Xalapa, Ver.- En la Universidad Veracruzana (UV), investigadores de diversas instituciones de educación superior (IES) del país y del extranjero analizan las condiciones efectivas de la inteligencia artificial (IA) desde una perspectiva multidisciplinaria como la filosofía, sociología, economía, pedagogía y las ciencias computacionales.
Lo anterior, dentro del Seminario “Pensar la técnica. Inteligencia artificial entre Vida y Verdad”, que se realiza desde el 25 y hasta el 27 de febrero, en el Auditorio “Gonzalo Aguirre Beltrán” del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales (IIH-S) de esta casa de estudios.
El objetivo central del evento académico, es comprender cómo la IA ha evolucionado de ser un conjunto de «objetos técnicos simples» a una entidad que hoy roza los límites de lo biológico y se integra profundamente en los flujos del mercado y la vida cotidiana.
En la mesa de trabajo “Ciencias y Humanidades”, Daniel Arzate Mena, investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), ofreció un recorrido histórico sobre cómo el ser humano ha buscado dominar la naturaleza a través de hitos técnicos.
Expuso que, así como la revolución neolítica permitió el dominio de recursos bióticos y la industrial transformó la energía mecánica, la actual, de la información, nacida en la década de los 60 con el transistor, ha planteado preguntas fundamentales sobre la naturaleza del pensamiento.
“Aunque la prueba de Turing, (herramienta de evaluación de las inteligencias artificiales, propuesta por el matemático Alan Turing) ha sido superada en términos prácticos, sigue siendo un problema abierto y aún nos cuestionamos qué es la inteligencia y cómo medirla”, señaló el académico.
Destacó las aportaciones de figuras como Norbert Wiener y John McCarthy, pues mientras el primero introdujo el concepto de comportamiento teleológico (la capacidad de un sistema para autorregularse en función de un error y un propósito), el segundo acuñó el término “Inteligencia Artificial” en 1956, una etiqueta que, según Arzate, fue elegida ante la falta de una mejor opción, pues el deseo original era buscar una inteligencia “genuina”.
Al referirse al término “artificial”, citando a Christopher Langton, Arzate Mena propuso que si entendemos lo natural como un sistema que incluye al ser humano y sus creaciones, entonces “la inteligencia artificial es, en realidad, el estudio de la inteligencia natural”. Bajo esta óptica la IA no es algo ajeno, sino un reflejo de los propios atributos y procesos cognitivos humanos.
En el panel también participaron Marco Antonio Jiménez García, de la FES Acatlán de la UNAM, y Alejandro Raúl Hernández Montoya, del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial (IIIA-UV), quienes coincidieron en la necesidad de conectar estas discusiones teóricas con la realidad social y económica actual.
Los expertos debatieron sobre la IA como un reflejo de la inteligencia natural y la evolución tecnológica, subrayando la necesidad de conectar la teoría con la realidad social.

