- Areli Castilla, profesora de la UV-Intercultural, participó en el Conversatorio Prejornadas organizado por el Instituto Superior de Educación (ISER)
- Sostuvo que la práctica docente no puede comprenderse solo desde los contenidos curriculares, sino desde contextos sociales y culturales
Paola Cortés Pérez / Fotos: Omar Portilla Palacios
Xalapa, Ver.- La práctica docente en territorios rurales no puede comprenderse únicamente desde los contenidos curriculares, sino desde los contextos sociales, culturales y comunitarios en los que se desarrolla, subrayó Areli Castilla Chiu, docente de la Universidad Veracruzana Intercultural (UV-Intercultural), sede Las Selvas.
Su participación tuvo lugar en el Conversatorio Prejornadas “La experiencia docente y los contenidos en educaciones rurales”, en el que también participó Juan Gabriel Santamaría Pérez, especialista colombiano. Fue realizado previo a las III Jornadas Nacionales de Educación Rural llevadas a cabo por el Instituto Superior de Educación (ISER).
“La práctica no sólo se define por la profesión o el nivel educativo, sino por los sistemas sociales y culturales que compartimos y que influyen en la forma en que interactuamos con los estudiantes, las familias y la comunidad”, reiteró la académica.
A partir de su experiencia en la UV-Intercultural y como asesora pedagógica itinerante en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), habló sobre la inclusión y la discapacidad como dimensiones que atraviesan la docencia en contextos rurales e indígenas.
Señaló que las condiciones materiales, los imaginarios sociales y la limitada formación especializada obligan a las y los docentes a repensar continuamente su práctica y a generar respuestas situadas.
En ese sentido, enfatizó que no existen modelos únicos para atender la diversidad en el aula, pues la práctica educativa se construye desde la experiencia cotidiana y el diálogo con la comunidad.
“No hay un recetario que nos diga cómo atender la discapacidad; cada profesora y profesor va construyendo su práctica a partir de lo que vive en el aula y en la comunidad”, expresó, y destacó el valor del aprendizaje situado y de las estrategias que emergen desde la interacción diaria con el estudiantado.
Asimismo, enfatizó que la educación rural es un ejercicio colectivo que involucra a docentes, estudiantes, familias y comunidades, por lo que la inclusión requiere del fortalecimiento de redes de apoyo y de una formación docente sensible a la diversidad cultural, lingüística y social.
“Reflexionar sobre la experiencia docente permite avanzar hacia propuestas educativas con mayor sentido social y compromiso con los territorios donde se desarrollan”, añadió Areli Castilla.

