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Investigadora UV analiza interacción entre humanos y fauna silvestre, en urbes 

Denise Spaan estudió conflictos entre personas y fauna silvestre a fin de generar estrategias que permitan la coexistencia

Paola Cortés Pérez / Fotos: Cortesía Denise Spaan 

Xalapa, Ver.- La investigación “The emergence and impacts of human-wildlife conflict: focusing on coexistence rather than mitigation”, desarrollada por Denise Spaan, investigadora del Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), analiza el origen de los conflictos entre personas y fauna silvestre a fin de generar estrategias que permitan la coexistencia, más allá de la mitigación, en contextos donde humanos y animales comparten cada vez más los mismos espacios. 

Explicó que el objetivo central del estudio es entender la raíz del conflicto entre humanos y animales, particularmente fauna silvestre, ya que con frecuencia las respuestas ante estos encuentros se centran en evitar o eliminar la presencia de los animales, sin atender cómo y por qué se originan estas interacciones. 

Ejemplos cotidianos como el encuentro entre ganaderos y jaguares o la presencia de tlacuaches y otros animales en jardines y zonas habitadas, suelen abordarse desde soluciones inmediatas, como barreras físicas o métodos para ahuyentarlos; por ello, este proyecto busca comprender el inicio del conflicto para evitar la mitigación y buscar estrategias para coexistir con los animales. 

El estudio se desarrolló en la península de Yucatán, específicamente en la Riviera Maya, región donde el crecimiento urbano y turístico se ha acelerado, lo que ha generado una nueva realidad en la que miles de personas se encuentran diariamente con fauna silvestre, incluidos mamíferos medianos como monos, coatíes y mapaches, con los que no convivían. 

Durante el trabajo de campo, observó que la coexistencia sin interacción entre personas y estos animales es posible cuando no existe una relación basada en la alimentación; cuando no reciben comida “ellos nos ignoran, nosotros podemos observarlos y disfrutar su presencia, manteniéndose una distancia que reduce los conflictos”. 

Denise Spaan estudió conflictos entre personas y fauna silvestre a fin de generar estrategias que permitan la coexistencia

No obstante, explicó que, al iniciar prácticas de alimentación –incluso de manera ocasional– la dinámica cambia rápidamente, por ejemplo, hay casos en que los monos al ser alimentados de forma esporádica comenzaron a visitar diariamente los hogares, acercarse cada vez más e incluso ingresar a las viviendas en busca de comida, generando incomodidad o riesgo para las personas. 

La fase final del proyecto incluye la elaboración de una serie de guías de coexistencia, cuyo objetivo es traducir el conocimiento científico en herramientas prácticas, las cuales estarán dirigidas a distintos sectores, como tomadores de decisiones a nivel municipal y estatal, así como al sector hotelero y a la población en general. 

Al vivir y convivir la fauna en las ciudades, Spaan recomendó a las autoridades, principalmente las locales, incorporar criterios que favorezcan su movilidad y reduzcan riesgos, como la conservación de ciertos árboles que funcionen de corredores biológicos y ayuden a minimizar atropellamientos e interacciones no deseadas. 

En el caso del sector turístico, la investigadora destacó que la llegada de millones de visitantes a la Riviera Maya incrementa las interacciones con la fauna, particularmente cuando buscan fotografiarlos o alimentarlos, de ahí que las guías contemplan recomendaciones específicas para promover prácticas responsables durante estancias cortas. 

Respecto a la población residente y a los visitantes, enfatizó que lo mejor es disfrutar, observar a distancia, no tocar y no alimentar a la fauna. Añadió que las guías promueven alternativas positivas que fomenten una convivencia respetuosa, como la observación a distancia y el reconocimiento del valor único de estos encuentros. 

Recomendó disfrutar, observar a distancia, no tocar y no alimentar a la fauna silvestre

Asimismo, reiteró la relevancia de conservar árboles nativos en predios, calles y comunidades, ya que funcionan como corredores esenciales para diversas especies, no sólo para mamíferos, también para aves. 

Cabe mencionar que esta investigación forma parte de un proyecto de Ciencia de Frontera financiado por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (actualmente Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación), seleccionado en 2023. 

Denise Spaan destacó que fue uno de seis proyectos aprobados y el único liderado por una mujer, lo que calificó como un motivo de orgullo, al tratarse de una investigación con impacto directo en la vida cotidiana de muchas personas. 

El financiamiento tuvo una duración de tres años, de 2023 a 2025, periodo en el que se desarrollaron los análisis y se generaron productos como artículos científicos y las guías de coexistencia. 

 Compartió que uno de los aprendizajes más relevantes del proyecto es la necesidad de integrar la presencia de fauna silvestre en la planeación urbana, el ordenamiento territorial y el diseño arquitectónico. 

Para cerrar, destacó la importancia de fortalecer la colaboración entre distintos sectores y disciplinas, como biólogos, arquitectos y planeadores urbanos, para pensar de manera conjunta cuál es el futuro de las ciudades en un contexto donde la fauna silvestre ya forma parte de los entornos urbanos.

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