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Movimiento Ciudadano: por una vivienda al alcance de todos

El derecho a la vivienda no es una opción, ni debe ser un privilegio: es un derecho humano fundamental, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, resulta ilógico que en un mundo que avanza a pasos agigantados en materia de tecnología, finanzas, desarrollos inmobiliarios y grandes zonas urbanas, existan millones de personas que todavía no tienen un techo digno.  

Pese a los acuerdos internacionales para que este derecho sea ejercido por todas las personas la realidad dista mucho de lo plasmando en papel, según datos de la ONU, más de 1600 millones de personas en el mundo todavía no tienen hoy una vivienda adecuada, y en América Latina, más de 100 millones viven en asentamientos informales sin acceso a servicios básicos como el agua potable o la electricidad.

En México, por ejemplo, el costo promedio de una vivienda oscila entre 1.5 y 2.5 millones de pesos en promedio, mientras que los salarios apenas han crecido un 3.5% en términos reales. Por otro lado, en el 50% de los hogares, el ingreso esmenor a $17,000 pesos mensuales. Contrastando lo que cuesta una vivienda con lo que en promedio gana una persona trabajadora, ni destinando su salario completo podría comprar una casa de un millón de pesos.

El asunto se pone todavía peor para los jóvenes, el 40% de los y las mexicanasque tienen entre 25 y 34 años todavía viven con sus padres, mientras 7 de cada 10 no pueden acceder a vivienda propia y solo el 4.8% de los créditos hipotecarios son otorgados a menores de 30 años.

¿Cómo se explica entonces que en una sociedad que se dice democrática y con un gobierno que se dice progresista, la vivienda siga siendo un lujo inalcanzable?

El gobierno puede decir que el problema es la falta de recursos, pero no, creo que la escasa voluntad política y una regulación poco efectiva sobre el tema de la vivienda, son dos de los factores principales que alimentan esta problemática.

Basta ver cómo en cientos de ciudades del país los precios de la vivienda se han disparado, principalmente por la especulación inmobiliaria, pero también por la falta de políticas adecuadas para hacer vivienda social.

El gobierno presentó una reforma que, en mi opinión, se queda corta, las personas que viven esa indignante realidad saben que falta mucho por hacer, no tienen acceso a servicios, las viviendas que les son otorgadas son lejanas a sus trabajos, no hay escuelas, zonas comerciales, etcétera. Todo esfuerzo realizado será en vano si no se le da seguimiento, se revisa la buena planificación y se evita la corrupción.

Tener una vivienda no es solo tener un techo, tener una vivienda digna es la base para que los seres humanos nos desarrollemos mejor, tanto en la salud mental como en la física, resulta una prioridad para la estabilidad emocional. Quienes no tienen una casa digna viven en una constante lucha donde ni siquiera tienen un refugio para descansar.

Es urgente cambiar el enfoque, necesitamos políticas públicas que regulen los precios de la vivienda, incentiven la construcción asequible de ésta y garanticen el acceso a créditos justos.

Para contrarrestar lo anterior Movimiento Ciudadano presentó su propuesta integral de vivienda con una premisa principal: Ni casas sin gente, ni gente sin casa.

Esta propuesta incluye a quienes necesitan de una vivienda y no necesariamente a quienes pueden pagarla y está pensada, sobre todo, para las nuevas generaciones. Fue articulada por un grupo de personas expertas en la materia, encabezadas por la diputada federal Patricia Mercado y el presidente del Consejo Consultivo de Movimiento Ciudadano, Pensando en México, Salomón Chertorivski, su objetivo es impulsar el tema a nivel nacional, pero también que se despliegue de manera local a través de cada bancada legislativa, en todos los estados, está pensada incluso para que sea impulsada desde las regidurías.

¿Qué es lo que propone Movimiento Ciudadano?

Una nueva visión de viviendas integradas a su entorno, bien conectadas, con servicios accesibles y diversas formas de habitar. El derecho a la vivienda es, en realidad, el derecho a la Ciudad.
Un enfoque universal e incluyente que comprenda a todos los trabajadores, sean formales o no, incluyendo esquemas dedicados a quienes comienzan su vida, no solo a quienes pueden pagarla.
Un papel mucho más activo del Estado, no solo en la construcción de vivienda, sino en la planeación y la recuperación de suelo habitable dentro de las ciudades y los municipios, con la provisión de un fondo público, auditable, eficiente y transparente.

 

La propuesta central es que, por primera vez en México, la gente que gana entre uno o dos salarios mínimos (la inmensa mayoría social) pueda hacerse de una casa. En Movimiento Ciudadano consideramos que la vivienda es la base de la seguridad, la salud, la educación y la estabilidad social de un país, por ello la vivienda asequible es una más de las causas que nuestra Bancada Naranja defenderá en todo el país.

La vivienda adecuada y digna no debería depender de la suerte o de la capacidad económica, sino de un compromiso social con la equidad y la justicia, resultaindispensable cambiar la mentalidad social sobre este tema.

Ser indiferentes ante esta realidad no es una alternativa, caminar al lado de las personas que duermen en la calle y mirar para otro lado es inadmisible. Respetar los derechos humanos de las personas no se trata de firmar tratados internacionales, se trata de comprometernos para que nadie se vea en la disyuntiva entre comer o pagar la renta, es asegurar que cada mexicana y mexicano, sin importar su origen o su condición económica, tenga el derecho fundamental de tener un hogar dotado de todas las connotaciones que esa palabra conlleva.

Agustín Torres Delgado
Secretario General de Acuerdos
Movimiento Ciudadano
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