Sergio Armin Vásquez Muñoz
Desde 1973, la agrupación Tlen Huicani es un referente de la música folclórica, principalmente veracruzana. Sin embargo, en su trayectoria ha ido adoptando algunas canciones representativas del folclor de otros países, que han sido incluidas en su discografía y en sus múltiples conciertos. Y es gracias a los acordes del arpa, que este repertorio musical ha sido posible, por ser un instrumento importante de la agrupación y característico en las músicas tradicionales de países como Alemania, Chile, Colombia, Irlanda, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela. Y es que en nuestro contexto jarocho, el arpa es toda una autoridad en lo que a instrumentos se refiere.
Por ejemplo, en la comunidad de Cerrillos, perteneciente al municipio de Alto Lucero, Veracruz, el arpa es realmente un modo de ser, pues la vida de sus habitantes gira en torno a la ejecución de este instrumento, de tal suerte que de un segmento de cien personas, ochenta son músicos y de esos ochenta músicos, setenta son ejecutantes de arpa, o arpistas, como se les suele decir. Es tal esta importancia, que en Cerrillos se realiza anualmente el «Festival del Arpa», evento que se convierte en una verdadera fiesta, a la que asisten músicos de varias latitudes veracruzanas, de otros estados de la República y, por supuesto, de otros países. De igual forma, en otros lugares de Veracruz, se le ha dado un lugar especial a este característico instrumento musical de forma triangular. A mi gusto, Tlacotalpan merece una mención aparte. Un caso especial es Coatepec, en donde el maestro Raul Monge Alarcón fundó La Casa del Arpa, un «centro cultural comunitario para la enseñanza de la música del arpa folklórica veracruzana a niños, jóvenes y adultos», cuyas actividades, además del aprendizaje y la demostración de lo aprendido, es la organización y participación en el Jarochódromo, evento anual que consiste en un recorrido dancístico al aire libre, con cientos de bailarines y músicos, bailando y tocando en vivo, por las principales calles del Centro Histórico de Coatepec.
No por nada, cuando se hace referencia al arpa, se debe anteponer la leyenda «su majestad».
Y por supuesto así lo sabe y transmite Tlen Huicani, ya que sin el arpa no se entendería cada pieza musical, ni se transmitiría ese sentimiento dulce, sublime y amoroso, que se desprende de sus cuerdas.
Por ello, la Dirección de Difusión de la Universidad Veracruzana tuvo la buena idea de organizar y presentar la tarde de este martes 20 de agosto, un encuentro con los arpistas que han acompañado en algún momento la trayectoria de Tlen Huicani y que a la fecha realizan actividades en solitario, en otras agrupaciones o siguen teniendo colaboración vigente dentro de la agrupación.
Desde las 19:00 horas, los arcos de medio punto que rodean el patio central del Casino Xalapeño, se convirtieron en testigos perfectos de una tarde-noche de concierto, en el que se presentaron los arpistas y sus acompañantes, para interpretar un repertorio con sabor a Veracruz, a Paraguay, a Venezuela, a Colombia, a Cuba, a Irlanda, a Escocia.
Horacio Martínez, Eduardo Acosta, Franchesca Filobello, Juan Filobello, Rodrigo Vidal, Héctor Arcos y Raul Monge tejieron y destejieron en el aire, haciendo arte del que se escucha y se siente y se disfruta y hasta se corea, acompañados de otros músicos con trayectoria similar, para ser cómplices de su itinerario.
Por supuesto, el maestro Alberto de la Rosa, fundador y director del grupo, fue el testigo de honor, quien ofreció el mensaje de apertura y el de despedida.
De algún modo todos fuimos protagonistas. Cada uno desde su espacio: los músicos titulares y sus acompañantes, las familias, los invitados, los visitantes fortuitos, pero llegado el momento todos guardamos silencio absoluto, para dar paso a la verdadera protagonista, a la reina, a su majestad, el arpa.
