- Urge crear nuevas mentalidades para que haya justicia, paz y vida digna para todos los mexicanos y veracruzanos: Arquidiócesis de Xalapa
No basta con hacer el bien, asegura este domingo el padre Juan Beristain de los Santos, vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, «urge crear nuevas mentalidades para que haya justicia, paz y vida digna para todos los mexicanos y veracruzanos», asevera.
En su pieza informativa dominical, titulada «El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu», el portavoz eclesial indica que «la disposición para hacer el bien a los demás es un valor importantísimo en nuestra sociedad. Hay mucha gente que hace muchas cosas buenas, procura honestamente beneficiar a los demás; sin embargo, en el evangelio de San Marcos se descubre que no es suficiente con procurar el bien a los demás (“ser pescador de hombres”, Mc 1,17)».
«También son necesarios la convicción y el compromiso por cambiar las estructuras, es decir, transformar profundamente nuestra manera de pensar y de organizarnos (“dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús”, Mc 1, 18). Por eso, a la necesidad de hacer el bien se debe agregar la urgencia de crear nuevas mentalidades y mejores maneras de organizar nuestra vida para que haya justicia, paz y vida digna para todos los mexicanos y veracruzanos», asienta el párroco de San Antonio de Padua en la capital veracruzana.
El filósofo y teólogo católico añade: San Marcos al señalar el nuevo oficio de aquellos discípulos como “pescadores de hombres” pretende indicar un nuevo encargo a favor de la vida relacionado con la capacidad de congregar a los que más se pueda en torno a Jesús para hacerles el bien, para ayudarlos a crecer, a madurar integralmente. Esta tarea únicamente se puede realizar si se abandonan viejas estructuras (mentales o físicas) que obstaculizan o destruyen la fraternidad, la justicia y la paz. Esta es la razón por la que el evangelista indica que ambos discípulos tienen que abandonar a su padre con su organización (sus trabajadores) para aclarar que el patriarcalismo, ese sistema donde solo una persona es la que sabe y la que lo puede todo, donde uno es el líder y todos los demás son los alumnos pasivos, debe terminar.
Así, concluye: Este patriarcalismo imperante como manera de pensar y de organizarse imposibilita la fraternidad, rompe con dignidad de la persona y atenta contra la Buena Nueva del Reino. Por eso el evangelista Marcos concluye diciendo que “se fueron con Jesús”, “lo siguieron”, como para indicar que es con Jesús y con su proyecto del Reino desde donde es posible la verdadera transformación a la que aspira todo persona por el hecho de existir. La única transformación inicia en Cristo que rescata al hombre desde las profundidades del egoísmo y del pecado y se consolida la participación de y para todos.

