- Así lo indica indica el padre Juan Beristain de los Santos, portavoz eclesial.
- Perdemos la paz en México “debido a la mentira y engaño de promesas sin cumplir”, añade.
Juan Pablo Armas
¿Por qué estamos perdiendo la paz durante este 2023?, se pregunta en su comunicado dominical el padre Juan Beristain de los Santos, Director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa. “Porque las relaciones humanas cada día son más superficiales e indiferentes, los sistemas de salud son muy caros e inaccesibles para la mayoría de la población, no hay ni se crean suficientes fuentes de trabajo para vivir con dignidad, el capital social de la confianza entre las personas se ha erosionado completamente debido a la mentira y engaño de promesas sin cumplirse”, indica.
“Siempre se hacen promesas que con el paso del tiempo son fantasías y puras quimeras”, asevera el párroco de San Antonio de Padua en Xalapa.
“Es muy difícil, para todos que ya hemos vivido este primer trimestre del 2023, mantener la paz en medio de la tormenta si no tuviéramos a la persona de Cristo resucitado con su proyecto de humanización y transformación desde dentro de las estructuras sociales, económicas y políticas”, asevera.
Así, indica que “el evangelio de San Juan nos presenta la persona de Jesucristo como la única persona capaz de darnos aliento, ganas para ser mejores personas en el compromiso con la transformación de las circunstancias que nos lastiman y la fuerza para tomar las mejores decisiones que nos comprometan para generar la justicia y la paz: “Jesús dijo a sus discípulos: No se turben. Crean en Dios y crean también en mí” (Jn 14,1). En Cristo podemos tener todo lo necesario para vivir con dignidad”.
“Si el hombre no tiene a Cristo en su interior se hace insensible al compromiso y responsabilidad con los verdaderos proyectos que generen el progreso de todos y para todos. El hombre en Cristo tiene la fuerza y la sabiduría para vencer cualquier tipo de traiciones, engaños, robos y violencia social. En Cristo podemos vivir con dignidad”, concluye el ex director de la Escuela Morelos en la capital veracruzana.

