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«Una misión que tenemos como familia es que nadie más debe ir a los infiernos»: Jorge Carlos Patrón en Vigilia Pascual

Nidia Miles

A una sola voz, con velas encendidas, cientos de católicos cantaron “esta es la noche en que Cristo ha vencido la muerte y del infierno retorna victorioso”. Luego de que el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong encendiera el cirio pascual, que iluminó la oscuridad de la Catedral y cuya luz se fue distribuyendo entre los asistentes, el ministro hizo cimbrar a la feligresía al entonar el llamado pregón pascual.

“¡Oh noche maravillosa, tú sola conociste la hora en que Cristo resucitó! ¡Oh noche que destruyes el pecado y lavas todas nuestras culpas! ¡Oh noche realmente gloriosa que reconcilias al hombre con su Dios!”, entonó acompañado del discreto pero firme rasgueo de cuerdas. “Esta es la noche en que Cristo ha vencido la muerte y del infierno retorna victorioso”, repetían fervorosos los asistentes.

Luego del encendido del fuego nuevo y de escuchar largos pasajes bíblicos para recordar la historia de la salvación, desde Génesis hasta Apocalipsis, los feligreses escucharon al arzobispo, quien emocionado repitió: “Queridos hermanos, con el pregón solemne de la Pascua  hemos entrado ya a la noche de la resurrección del señor. Qué noche más bella, qué noche más resplandeciente, la que da sentido a nuestros días”.

“En todos los rincones del planeta esta es la noche más resplandeciente de luz, de vida. Esto viene a resplandecer a nuestras familias. Lo que vivimos en cada familia. Es el llamado al amor. En medio de la oscuridad, a través del cirio pascual, que representa la luz de Cristo, nos fuimos pasando la luz, todas las pequeñas luz que vienen de Cristo”.

“Recordemos todas las pequeñas luces que nos hemos compartido en los días más oscuros. Siempre Cristo, a través de otros miembros de nuestra familia, ha iluminado nuestro ser, nuestra familia. Nunca, a pesar de situaciones gravísimas, ha faltado esa luz”.

“De Cristo viene toda la luz y todo el amor de nuestras familias”, aseveró.

NO BUSQUEMOS A DIOS EN UNA TUMBA

“Hoy al cantar el Aleluya, el pregón, recordamos que ese Cristo resucitado ha vencido a la muerte y ha salido de los infiernos”, enfatizó.

“Una misión que tenemos como familia es que nadie más debe ir a los infiernos. Desde que Jesucristo venció a los infiernos, ninguna familia debe de ir a los infiernos: a través de la oración, de nuestro compromiso cristiano, de nuestras luchas, de nuestras resurrecciones”.

“Ante cada pecado pensemos en la gracia, en la resurrección”.

“Por eso no nos pueden vencer”.

“Que ninguno de los miembros de la familia se pierda. Tan bien es así nuestra victoria que también rezamos por nuestros difuntos”.

“Dios en su misericordia nunca los dejará bajar a los infiernos. Para todos los miembros de nuestra familia hay vida, hay plenitud”.

“Un futuro que es eterno. No se acaba aquí. San Pablo nos lo dice hoy: quien ha muerto y resucitado con Cristo resucitará para siempre”.

“Cuántas veces tratamos de buscar a Dios en una tumba. No podemos descubrir a nadie, a ningún miembro de nuestra familia en una tumba”.

“En la presencia viva de cada uno de nosotros, en la bondad que cada uno tiene, en la pequeña luz, en la pequeña alianza. No hay ningún miembro de nuestra familia que sea totalmente oscuridad, maldad total, donde no haya una alianza de amistad, de amor y de reconciliación”.

“No en las tumbas, no en los conflictos, no en las muertes, no en las rupturas sino en la vida que nos da Cristo que nos reconcilia”.

“¿Saben dónde lo van a encontrar? En la Galilea, que es la vida de todos los días”.

“Ahí descubrimos que todas nuestras historias tienen algo de luz, algo de vida y algo de amor”.

“Lo que resplandece es un amor de Dios infinito que nos abraza, que nos quiere en nuestras realidades”.

“Hoy damos gracias a Jesús porque está vivo”.

“Cuando van las mujeres a Galilea aparece y les dice Alégrense”.

“Hoy vamos a pedirle al señor que vivamos a nuestra vida en familia con alegría”.

“Como papá, más alegre; como mamá, más alegre, como hijo, más alegría”.

“No porque seamos perfectos. No porque haya razones para estar alegres, porque aun cuando no seamos perfectos el camino de la victoria ya está trazado, porque a pesar de las dificultades siempre prevalece la luz del resucitado, su vida y el gran amor de quien es amor, que es Jesucristo”.

“Que María nos acompañe a descubrir lo que estamos celebrando esta noche”.

“Estamos llamados a vivir la alegría de ser hijos de Dios y que desde nuestras familias iluminemos a la sociedad. Cada familia está llamada a convertirse en un signo viviente del amor y de la vida”, concluyó el arzobispo.

Al finalizar esta ceremonia de la Vigilia Pascual los feligreses salieron a las calles con velas encendidas, como símbolo de la luz de Cristo que debe iluminar sus vidas.

       

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