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Arzobispo lava los pies en Catedral de Xalapa para significar la vocación de servicio de los cristianos

Nidia Miles

Uno a uno les fue lavando los pies. Doce varones, algunos adultos otros jóvenes. Con calma, les echó agua en los pies, los secó con una toalla y los besó, para recordar lo que Jesús de Nazareth hizo hace casi 2 mil años, en la última cena, horas antes de que Judas lo entregara para morir en la cruz.

Mientras el coro de la Catedral metropolitana cantaba “un mandamiento nuevo nos dio el Señor, que nos amemos todos como él nos amó” y flanqueado por acólitos, el prelado capitalino lavó, apoyado por dos ministros, los pies de 12 personas, para significar este momento del cristianismo.

En su homilía, el epíscopo yucateco dijo que “no hay muerte sin resurrección sin vida plena” y al explicar las partes del triduo pascual —pasión, muerte y resurrección— dijo que no se deben vivir por separado, sin continuidad, sino en unidad, donde una realidad nos lleve a la otra.

“Comenzamos hoy el jueves santo, viviremos el viernes santo y finalizaremos con la vigilia pascual que nos abre a la pascua, de hoy, de mañana y a la eterna”.

“Nunca vivamos ninguno de estos aspectos de manera solitaria, apartada. ¿Qué da unidad a estos tres días? Pasión, muerte y resurrección de Cristo?, se preguntó retóricamente.

“Vamos a descubrir una palabra que refleja lo que es Dios, la única con la cual solemos entender la pascua de Cristo y nuestra pascua: la palabra es amor. E iniciamos así: amó tanto al mundo que se entregó”.

“En la última cena aparece en el evangelio de San Juan, el maestro lava los pies a sus discípulos. El maestro se ve como un servidor, como un esclavo, está limpiando los pies, el polvo, la suciedad, los pescados de cada uno de nosotros. Ese es el amor, un amor que se convierte en servicio. Un amor limpio, sincero, de corazón”, destacó Patrón Wong.

“Él nos dijo abiertamente que lo que hacía él como maestro es su testamento, su deseo, que nosotros sus discípulos hagamos lo mismo y nos sirvamos los unos a los otros, que nos reconciliemos y comprendamos la suciedad, los límites y pecados de cada uno. Necesitamos comprendernos, ayudarnos, para limpiarnos, para lavarnos como Jesús lo hizo”.

“Esto tiene mucho sentido lo que hace el papá, la mamá, el abuelo, lo que hace el sacerdote, lo que hace cada bautizado ahí donde gasta su vida. El amor, para el seguidor de Jesús es el servicio. El amor se conjuga con el servicio. Ese servicio que se convierte en un pan que se parte”.

“Para San Juan, la expresión de la eucaristía, es el servicio, es el amor humilde”, asentó.

El arzobispo destacó también el papel del sacerdote en la vida de la iglesia católica. Dijo que Jesucristo instituyó la eucaristía, con el mandamiento del amor hecho servicio.

“Instituye el sacerdocio ministerial, un sacerdocio que está al servicio del sacerdocio bautismal. Entre nosotros de los sacerdotes bautismales Dios elige y pide de nuestras familias que acojamos, apoyemos, oremos, sostengamos a aquellos que Dios llama y llamará para ser sacerdotes ministeriales para siempre. Hoy en cada eucaristía en el mundo damos gracias a Dios por cada sacerdote que ha colocado en nuestra vida”, destacó.

EL TRIDUO PASCUAL

Iniciamos a vivir el Triduo Santo, dijo el obispo al iniciar su homilía. “En toda la iglesia católica, desde el Papa, todos los obispos, sacerdotes, familias, religiosas y files laicos de todas las edades, hoy, mañana y pasado mañana viviremos como un solo corazón, una sola alma, una sola iglesia, todo el recorrido de Jesús, un itinerario de amor”.

“Es hermoso ver y también tiene una gran profundidad lo que vamos a vivir en la liturgia, porque todo lo que iniciamos hoy, culminará en la Vigila Pascual”.

“Hoy iniciamos con la eucaristía, con esta cena del señor, la institución de la eucaristía, el mandamiento del amor y el servicio, la institución del ministerio sacerdotal y continuamos mañana con el camino de la cruz hasta llegar a la pasión y muerte de Cristo y el sábado la Resurrección”, expuso.

“Es toda una unidad. No podemos vivir estas partes separadas”.

“Comentábamos con el padre Roberto y el padre Mario que al finalizar la eucaristía de hoy no se da la bendición sino un silencio que se convierte en alabanza a Cristo eucaristía”.

“Mañana también iniciaremos también en silencio, en el viacrucis y el oficio de viernes santo en el silencio, para vivir la pasión y la muerte de Cristo y el sábado en la noche con la Vigilia pascual se dará la bendición de la pascua de resurrección”.

“Es una unidad. Comenzamos hoy y terminaremos en la vigila pascual”.

“En la vida de todos nosotros no puede haber cena del señor sin servicio, sin amor, sin entrega, sin lavatorio de pies”.

“No puede haber eucaristía sin sacerdocio. El sacerdocio de cristo derramado en cada uno de nosotros en el bautizo”.

“O el sacerdote ministerial que hijos de familia nos dan el cuerpo y la sangre”.

“No puede haber jueves santo sin viacrucis, camino de cruz. Cuantos caminos de cruz hoy vivimos, personalmente en nuestras familias y en México”.

“No puede haber viacrucis sin muerte”.

“Hay una muerte que tenemos que vivir en nosotros y en el mundo”.

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