Diego A. Zapata Gómez
Todos queremos ir a la gloria, al cielo, a la vida eterna, pero para llegar allá hay que morir y nadie quiere morir. Interpretando esto: todos queremos tener éxito, que nos vaya bien, disfrutar de un buen nivel de vida económico, ser sobresalientes, destacar, tener dinero, etc.…, pero no queremos sacrificarnos. Y todo en la vida tiene un costo y hay que pagarlo para bien o para mal. Ese costo se llama dedicación, determinación, constancia, trabajo, insistencia y todo aquello que ayuda lograr el éxito. y hay personas que no están dispuestos a pagar esto para lograrlo.
En el campo educativo es igual. Ahora con la pandemia, las clases se dan a través de videollamadas, en plataformas de comunicación en directo, por algún blog, una pagina web, por plataformas de redes sociales, etc., las herramientas para continuar formando académicamente es inimaginable, solo existen algunos problemas como aquellos que aun no cuentan con estas herramientas para este objetivo, pero mucho se está haciendo. La verdad es que habrá que preguntarse si se está alcanzando mucho o por lo menos el 50% de lo que se está enseñando.
Pues es que me doy cuenta que tanto a los Padres de familia, como a los maestros y por supuesto, mayormente, a los alumnos, no se está logrando lo que se quiere. Los estudiantes que sobresalieron en las clases presenciales, muchos han bajado su nivel de aprovechamiento, los que no iban tan bien el las clases presenciales ahora destacan con buenas calificaciones, los papás que antes casi no se preocupaban por sus hijos ahora son lo que más concurren a preguntas al maestro o son los que más intervienen en el chat del grupo, los maestros que casi no ocupaban las Tics ahora son los que más tareas y trabajos dejan a los alumnos y los más exigentes y poco tolerantes en los tiempos. En verdad que todo esto ha cambiado, no se si esto es bueno o no. Lo que sí sé es que hay que revisar y analizar con toda honestidad cuál ha sido el verdadero aprovechamiento y beneficio.
Pero a través del transcurso nos damos cuenta que las clases en línea ya serán una forma de preparación de manera más recurrente y los alumnos tendrán que desarrollar hábitos de estudio y de investigación personal. Que las clases en línea o a distancia ya no serán una moda o modalidad de algunos centros educativos, sino que será ya una forma o herramienta. Que los padres de familia tendrán que aprender como llevar el acompañamiento y tener asesorías para apoyar a su hijo en las etapas de educación básica y media superior, y los docentes van a tener que desarrollar más las formas de enseñar y evaluar a través de plataformas y herramientas tecnológicas. Ya que todo va modificándose y se adapta a los nuevos cambios.
Todos tenemos que morir a viejas costumbres para llegar con mayor seguridad a los nuevos tiempos, todos debemos dejar morir aquello que ya no responde a las nuevas necesidades, porque si no lo hacemos nos quedamos mirando a los demás como van avanzando. Los tiempos han cambiado y nosotros también estamos obligados y comprometidos a adaptarnos a estos cambios para seguir vigentes. Sin embargo, algunos docentes han desistido de esto y se han retirado con su jubilación anticipada por no querer prepararse o actualizarse con las herramientas tecnológicas de la educación y formación. Papás que están pidiendo que ya esta pandemia se acabe para que sus hijos ya vayan a la escuela porque ya no pueden con uno, ahora imagina al que tiene mas de dos. Algunos papás ya empiezan a valorar el trabajo del docente por el numero de alumnos que tiene en el salón y a todos les brinda la atención que se requiere. Así que es un compromiso tanto del docente como de los papás y de los alumnos.
Si queremos llegar a la gloria hay que morir, y pues casi nadie quiere morir. Morir es cambiar de actitudes y de hábitos por unos mejores que nos llevarán al éxito y a la finalidad trazada. Quiere tener buenos hijos, dedíqueles tiempo, invierta en ellos dinero para su formación y enseñe valores como el respeto, la solidaridad, la amistad, la sencillez, la empatía, la disciplina, la puntualidad, la honestidad, etc., y haga de ellos excelentes personas para bien de ellos. Como papás estamos comprometidos a formar y educar buenos ciudadanos y comprometidos con la familia, la sociedad, con su trabajo y con ellos mismos. Dejar a un lado aquello que no los hace buenas personas, y esto se va logrando con el ejemplo que les damos con la práctica, ya que un testimonio arrastra más y es convincente que muchas palabras.
Como estudiantes tenemos que desarrollar nuevas habilidades para estudiar, crear hábitos de estudio: aprender a investigar en la Web, aprender a redactar, a elaborar resúmenes y síntesis, a estudiar con más eficiencia, adquirir aprendizajes con significado y que sean permanentes, trabajos escritos con calidad y de propia autoría, a leer correctamente, entregar a tiempo sus tareas, a ser comprometidos con su formación. Ser un verdadero estudiante.
El docente estará más comprometido para enseñar contenidos que ayuden al estudiante, pero sobre todo a facilitar el aprendizaje, que verdaderamente la intención sea que sus alumnos aprendan y no sentirse ultra catedrático que se ufana en decir que con él pocos pasan, ese no es un buen docente, ese es un falso enseñante, lo único que genera es miedo y desconfianza. El profesor que logra que sus alumnos aprendan bien o muy bien, ese ha desarrollado la vocación y talentos que tiene, y genera mayor confianza por su capacidad de enseñar bien, su empatía y vocación adquirida. El tiempo actual lleva al docente a mejorar y superar sus estrategias de enseñanza, por lo tanto, su actualización no solo es en lo teórico sino en la forma de enseñar y evaluar.
Todo esto no se da de un día para otro, es una constante y repeticiones, de cambio de modalidades y costumbres, de desarrollo de hábitos. Es andar de nuevo el mismo camino, pero ahora hay que quitar la maleza, hacer cambios en este camino para verlo más agradable. El camino es el mismo para el profesor, para el estudiante y para los papás, solo hay que darle mantenimiento para que podamos transitarlo con mayor gusto. Esta Pandemia nos ha puesto a revisar el sendero para un análisis profundo, descubrir aquellos que obstaculiza y hacerlo a un lado para transitarlo mejor. Todo camino requiere de mantenimiento y nuestro camino como estudiante, como padre de familia, y como enseñante, nos lleva evaluar de manera consciente y real para descubrir por donde podemos mejorar en nuestro trabajo. Y Esto no se realiza con solo pensarlo y ponerlo por escrito, sino que en el momento de la marcha vamos corrigiendo. No basta con asistir a cursos de actualización si seguimos con las mismas maneras de enseñar, no basta con asistir a las charlas de desarrollo humano para padres de familia si seguimos dejando a los hijos en la orfandad de acompañamiento en sus estudios, no sirve recibir cursos de motivación o propedéuticos, de regularización como alumnos si no cambiamos las actitudes para ser más comprometido en nuestra formación. Es el cambio de actitudes, es buscar otros métodos y formas para mejorar nuestro trabajo.
Todo tiene un costo, y se paga. Quién ha dicho que la vida es fácil, quién ha conseguido algo por el menor esfuerzo: nadie. Padres firmes hijos responsables, estudiante dedicado llega a un aprendizaje significativo, profesor creativo y preparado un buen enseñante. Esas son las bases para una mejor educación de calidad, cuando están involucrados también los papás y no solo la escuela con los alumnos. Debemos tener claro, que los tiempos exigen mayor calidad en la enseñanza educativa, más eficiente y humana, cooperativa, creativa y con ética, para que el profesionista sea moralmente bueno y éticamente intachable. Para eso la exigencia es para el profesorado, que sean buenos enseñantes, éticamente honestos, incorruptibles, firmes, comprometidos con su vocación, facilitadores de lo que enseñan, y comprometidos consigo mismos y con la sociedad. Papás que vivan al pendiente de la formación de sus hijos, que vivan más ocupados por tener hijos correctamente preparados, que saquen lo mejor de si como personas para su preparación. Que no vivan preocupados por el cuadro de honor sino ocupados porque su hijo o hija saquen lo mejor de sí.
Ahí es donde debemos morir para llegar a la vida eterna, morir a las viejas costumbres y cambiar para el propio bien. Ahí esta el compromiso. Sin embargo, existe el riesgo de rendirnos porque la mayor parte de nuestro medio o ambiente piensa todo lo contrario. Y es en eso donde cada uno debe ser la distinción de los demás, porque para vivir hay que morir. Morir a lo mismo para ser distinto y si se puede. Y si te dicen que no se puede, tú enseña con tus acciones que si se puede. Porque para ver el camino, hay que empezar por recorrerlo, haciendo a un lado los miedos y las voces de los demás que a veces no ayuda. Cuando lo logres vas a escuchar a los demás decir: Yo siempre creí en ti, y tu mentalmente les responderás: Hipócrita.
Gracias por tu atención y espero tus comentarios a diegoazgconrumbo@gmail.com para seguir aprendiendo y continuar con estos escritos que quieren aportar algo.

