Agencia Espejo del poder
Javier Duarte fue el primer gobernador priista que en 2011 “destapó” a su homólogo mexiquense Enrique Peña Nieto como precandidato del partido tricolor a la Presidencia de la República, lo que generó molestia al panista Felipe Calderón, presidente en funciones, quien a su vez buscaba alinear a los mandatarios estatales para entregar el poder a otro de sus correligionarios.
Sin embargo, la apuesta de Duarte de Ochoa por Peña Nieto comenzó desde la campaña del ex diputado federal de Córdoba por la gubernatura de Veracruz en 2010. Desde entonces hubo entre ambos complicidades que inclusive generaron celos políticos en el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán, padre putativo del ex secretario de Finanzas y Planeación, que aspiraba también a la candidatura presidencial de 2012.
Pero Peña, con el padrinazgo del ex presidente Carlos Salinas y el arropamiento político y financiero del poderoso Grupo Atlacomulco y el del estado de Hidalgo –encabezado por los ex gobernadores Miguel Ángel Osorio Chong y Jesús Murillo Karam–, finalmente se impuso a Herrera Beltrán y demás contendientes internos.
Ya como gobernador, Javier Duarte fue el primero también en recibir al mexiquense como precandidato oficial. Paradójicamente, a sugerencia del ex mandatario estatal actualmente preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México por lavado de dinero y asociación delictuosa, la primera visita a Veracruz de Peña Nieto fue a la casa del ex presidente Adolfo Ruiz Cortines, considerado uno de los más austeros y honestos.
En la administración de Peña, Duarte fue de los gobernadores más consentidos. Al menos hasta antes de la sucesión estatal de 2016, en la que el Presidente no le dejó poner al candidato del PRI a la gubernatura: al diputado federal tuxpeño Alberto Silva Ramos, pues entre el dirigente nacional priista Manlio Fabio Beltrones y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, impusieron al senador Héctor Yunes Landa, uno de los más críticos de la administración duartista.
De nada le valieron los regalos y elogios que Duarte le prodigaba a Peña Nieto, quien antes de concluir su sexenio presidencial, en 2017, ordenó su detención y extradición de Guatemala.
Ahora, por la denuncia que acaba de presentar formalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR) el ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, en contra de Peña Nieto ha quedado al descubierto que en el 2015, Javier Duarte deslumbró al entonces Presidente con un regalazo: un Ferrari rojo que perteneció al ex mandatario Adolfo López Mateos, también nativo del Estado de México y admirado por su paisano.
“Javier Duarte se le acercó en las escalerillas del avión presidencial y le entregó una carpeta al Presidente; yo sabía de la relación estrecha entre ambos, pues hacía tiempo que Luis Videgaray me había instruido a facilitar diversos tipos de combustible al Gobierno de Duarte, pues el Presidente se comprometió apoyar la gestión del entonces Gobernador”, declaró Lozoya ante la FGR.
“Enrique Peña Nieto nos dijo: ‘miren lo que me regaló el Gober’”, refiere Lozoya, quien detalla que les mostró las fotos del Ferrari con un texto: “‘Este Ferrari perteneció al Presidente López Mateos’, y a un lado estaban las llaves del auto”.
El ex director de Pemex relata que para festejar, Peña Nieto pidió abrir un par de botellas de Vega Sicilia, un vino tinto que actualmente vale 9 mil pesos el más barato.
Este hecho lo calificó Lozoya como “deplorable”, revelando además que Peña Nieto invirtió millones de pesos en un “Museo del Presidente” a donde fue a parar el auto de colección, mismo que previamente fue enviado al taller del Estado Mayor Presidencial para que le dieran mantenimiento.
Se presume que este automóvil Ferrari era de la colección del Museo del Transporte creado en la administración del ex gobernador Miguel Alemán Velasco, muy allegado a López Mateos, su padrino de matrimonio.
Casualmente en el gobierno de Duarte, este museo fue desvalijado para trasladar ahí las oficinas del Sistema Estatal del DIF que presidió su ex esposa Karime Macías.

