- El Covid-19 y el cambio climático van a profundizar las inequidades, indica.
- Estamos ante crisis globales: pandemia, cambio climático, deterioro de la biodiversidad, desigualdad creciente en el mundo, involución social, indica.
- La atención a la pandemia y a sus implicaciones socio-económica no puede ser pretexto para diferir o minimizar la acción climática en mitigación y adaptación, o la defensa de la biodiversidad.
Miguel Valera
Durante la conferencia “Cambio climático, desarrollo y pandemia”, organizado por El Colegio Nacional y coordinado por la investigadora Julia Carabias Lillo —en la que participaron también José Sarukhán y Enrique Provencio—, Tudela Abad consideró que el COVID-19 y el cambio climático, como crisis globales, van a profundizar las inequidades en el mundo, una desigualdad creciente y una involución social.
“Son aspectos interrelacionados, determinados por la intervención humana en los sistemas de soporte de vida. Superarlas implica intervenciones sinérgicas, no vamos a resolver por separado las pandemias, el cambio climático, los problemas socioeconómicos-políticos, equivalentes a una nueva revolución industrial, orientadas por la definición de problemas y la comprensión interdisciplinaria de la complejidad socio-ambiental. Finalmente lo que necesitamos es una visión interdisciplinaria de una complejidad social y ambiental”, destacó.
NO NOS TOPAREMOS CON UNA NUEVA NORMALIDAD
Consideró que hay “espejismo peligroso”, que el mercado ajuste, estabilice la demanda y oferta de bienes y servicios. “Para los intereses humanos, y ambientales, la ‘mano invisible’, aunque equilibre oferta y demanda en torno a un precio, no logra una distribución incluyente de satisfactores”.
Por ello, planteó, es posible y necesario intervenir en el proceso de re-organización.
Dijo que es fundamental el papel del Estado. “El desmantelamiento del Estado, incluso invocando austeridad, es un sueño neoliberal, abocado al fracaso”.
Es importante también, la introducción de bienes públicos, incluyendo aquellos de índole ambiental, no reductibles a dinero.
Además, la revisión de la institucionalidad hacendaria, fiscas, con una focalización cuidadosa de apoyos económicos, subsidios y sistemas MRV.
También, la intervención democrática para incidir en la orientación y límites en la determinación de ofertas, demandas, precios, para un nuevo marco de mercados regulados.
NO OLVIDAR EL CAMBIO CLIMÁTICO
“La crisis hace que muchas cosas que pensábamos imposibles sean posibles. Ya muchas cosas están rotas, muchos esquemas… cuando algo se ha roto hay que recomponer, no hay que plantear una sustitución”, aseveró.
Insistió: “La atención a la pandemia y a sus implicaciones socio-económica no puede ser pretexto para diferir o minimizar la acción climática en mitigación y adaptación, o la defensa de la biodiversidad.
Dijo que la crisis facilita las transformaciones de fondo, incluyendo la indispensable transición ecológico-energética, a saber: la conservación de ecosistemas y biodiversidad; la sustitución progresiva, acelerada, de combustibles fósiles por energía renovable, a costos cada vez más competitivos; generación de empleos de calidad; reducción de emisiones nocivas y mejoramiento de la salud pública y de la calidad de vida, destacó.
“Mi moraleja de este cuento es que no hay que desperdiciar una buena crisis como desperdiciamos la crisis económica de 2008-2009, esta no la podemos dejar pasar sin cambiar lo más que podamos”, indicó durante su presentación.
“Cambio climático, desarrollo y pandemia”, la tercera conferencia de la Semana del medio ambiente de El Colegio Nacional reunió a expertos en el tema, para analizar si la humanidad será capaz no sólo de prevenir pandemias, sino también otras crisis provocadas por el cambio climático.
El doctor Fernando Tudela Abad insistió en que no caben soluciones parciales; se requieren intervenciones coordinadas de múltiples países.
“Como lo he dicho en muchas ocasiones, si la ONU y las entidades multilaterales no existieran, estas crisis tendrían que ser una buena razón para tener que inventarlas. Necesitamos esa conexión global”.
IMPACTO SOCIAL DISCRIMINADOR
Dijo que todavía no está muy claro y será necesario un ulterior análisis social de las defunciones y de los impactos de medidas de respuesta, así como de los damnificados por “desastres naturales” vinculados al clima.
“Hay un consenso generalizado de que el Covid-19 y el cambio climático profundizarán las inequidades”, reiteró, para señalar que la mal llamada “gripe española” de 1918 mató, que mató a 39-100 millones de personas, es decir el 2-5 % de la población mundial, no necesariamente profundizó la inequidad.
Fernando Tudela Abad dijo que en esta pandemia se han mal planteado conflictos políticos, “presentando el dilema de qué es más importante, si la economía o la salud pública, lo cual es una cosa absurda, porque lo que queremos es tener bolsa y tener vida. En ambos casos, la economía y la salud son aspectos centrales en nuestra supervivencia”.
CONOCIMIENTO CIENTÍFICO E INTERVENCIÓN EFICAZ
Dijo que el conocimiento científico es la base para una intervención eficaz y se refirió al desbalance entre el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) y el Fondo para la Prevención de Desastres Naturales (FOPREDEN), dentro de la tendencia a asumir la “imprevisibilidad” de las cosas.
En su exposición, marcó la diferencia entre cientificismo, que es la legitimización de decisiones y la ciencia, como práctica crítica, búsqueda de refutaciones y procesos participativos amplios, con información compartida.
Lamentó la irracionalidad frecuente entre dirigentes y la opinión pública que da atribuciones subjetivas a las causalidades: negacionismos; sustitución de ciencia por ideología, por superstición.
“Hay coincidencias socio-política entre negacionismos al cambio climático, a la pandemia, al rechazo a vacunas, etcétera”.
“Tenemos una crisis de credibilidad generalizada, en unos países más que en otros”, destacó.
POSIBLES UMBRALES DEL ANTROPOCENO (2000)
Fernando Tudela Abad dividió los últimos tiempos en cuatro periodos. El actual dijo, se caracterizado por un impacto significativo de las actividades humanas en los sistemas naturales y los ecosistemas.
El de la Revolución neolítica, 10 mil años BC, se caracterizó por la agricultura, los asentamientos, las civilizaciones complejas. El de 1492, de “Magallanes”, por el descubrimiento mutuo, de “Otro Mundo”, fue la primera globalización. Luego vino la Revolución Industrial, a finales del siglo XVIII, con grandes transformaciones tecnológicas, económicas y culturales y finalmente, la aceleración global de la producción y el consumo, que dio un impulso exponencial de indicadores post 1945
Finalmente, al referirse a los procesos “raros” de zoonosis, dijo que las tres cuartas partes de las enfermedades nuevas o emergentes como el HIV, el dengue, el Ebola, el SARS, el MERS, la Zika, el Nilo Occidental o el Junin son zoonóticas.
“Una parte fuerte de la opinión pública estaría de acuerdo en que es deseable la eliminación de hospederos, vectores, bacterias, virus y, en general, la biodiversidad que no represente un beneficio económico claro. Lástima que no podamos comprar más insecticidas en el súper, podríamos decir, pero eso es imposible, sería catastrófico para la supervivencia humana. Ecosistemas y biodiversidad constituyen la trama de vida de la cual formamos parte y dependemos. No seríamos viables sin ello”, asentó.
“Los 17 objetivos pudieron haber sido modelo para un Plan Nacional de Desarrollo en México pero no lo fueron”, lamentó.
“El Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de París son intentos para aplastar la curva, para estabilizar, pero la temperatura sube y sube y el nivel del mar sube y sube. Y esto no es por falta de conocimiento. Es urgente bajar el tope aceptable de temperatura. Si seguimos como vamos la temperatura promedio va a pasar seguramente de tres grados”, concluyó.
